Fátima del Reino Iniesta
«Hay muchas cosas maravillosas que se pueden hacer con la boca: reír, comer, besar, hablar, cantar. ¿Por qué usarla para vapear?». Con esta pregunta retórica, Mónica García, ministra de Sanidad, ha presentado este jueves la nueva campaña institucional de Prevención del Tabaquismo y Protección de la Salud 2025, centrada especialmente en los jóvenes y en los nuevos dispositivos electrónicos de consumo de nicotina y vapeadores.
La ministra de Sanidad ha explicado que la iniciativa nace de una premisa clara. «La industria del tabaco apunta directamente a la población joven con productos que parecen inofensivos, pero no lo son». Según la ministra, la evidencia científica demuestra que los vapeadores también dañan la salud, aumentan la dependencia cuando se empieza a una edad temprana y dificultan dejar el hábito.
«Queremos que sepan sin ambigüedades que vapear también perjudica la salud», ha afirmado la ministra de Sanidad
Dos objetivos clave de la campaña
La estrategia tiene dos grandes metas. El primero, concienciar a la juventud y desmontar el mito de que los cigarrillos electrónicos son inocuos. «Queremos que sepan sin ambigüedades que vapear también perjudica la salud», ha insistido García.
El segundo objetivo es reforzar el compromiso del Gobierno de España con la salud pública, en línea con la reciente creación de la Agencia Estatal de Salud Pública, la futura ley para prevenir el consumo de alcohol en menores y las medidas específicas frente al tabaquismo. García ha subrayado que la campaña coincide con la aprobación en Consejo de Ministros de la nueva ley antitabaco, cuyo eje fundamental es equiparar los nuevos productos al tabaco convencional, sometiéndolos a las mismas restricciones de publicidad, promoción y patrocinio.
«Lo desproporcionado son las 140 muertes al día por causa del tabaco», ha subrayado Mónica García
«Queremos evitar que estos dispositivos se conviertan en la puerta de entrada al consumo de nicotina entre jóvenes y garantizar que la ciudadanía reciba un mensaje inequívoco: también dañan la salud», ha recalcado la ministra.
Además, ha recordado iniciativas previas, como la campaña de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC)con un «vaper sabor cáncer», y ha defendido que, en caso de que los cigarrillos electrónicos se usaran como herramienta de deshabituación, deberían prescribirse médicamente, como cualquier otro tratamiento.
El Ministerio trabaja también en el Real Decreto del Tabaco, en fase final de tramitación, que prohibirá los aromatizantes en vapeadores y reforzará las medidas de control. “Se trata de una estrategia integral que persigue avanzar hacia una primera generación libre de humo en el siglo XXI, proteger a la juventud, situar a España en la vanguardia nuevamente contra el tabaco y sus derivados, y dar un paso decisivo hacia la primera generación libre de humo. Es algo con lo que está de acuerdo la mayoría social”, ha señalado García.
«Los adolescentes que vapean tienen tres veces más probabilidades de comenzar a fumar», ha destacado Susana Verdejo
Datos sobre el aumento del vapeo en menores
Susana Verdejo, responsable de la Unidad de Prevención y Control del Tabaquismo, ha reforzado el mensaje con datos de la encuesta Estudes 2023. «El 54,6% de los jóvenes entre 14 y 18 años ha probado el vapeo. Si la encuesta se hiciera hoy, la edad de inicio estaría más cerca de los 12 años», ha advertido.
En relación a ello, ha citado la encuesta Edades 2024 , en la que se muestra que el consumo se ha incrementado un 7% respecto a 2022, y un informe de la Sociedad Española de Medicina de Familia y comunitaria (Semfyc) que refleja que los menores vapean nueve veces más que la población general. Además, el 93% de quienes vapean consumen también cigarrillos tradicionales.
«No son inocuos y no son una alternativa para dejar de fumar», ha explicado la jefa de la Unidad de Prevención y Control del Tabaquismo
Verdejo también ha citado que los adolescentes que vapean tienen tres veces más probabilidades de empezar a fumar, según una revisión de más de 380 estudios publicada en la revista Tobacco Control. Además, el uso de cigarrillos electrónicos se asocia con mayor riesgo de asma, bronquitis, neumonía, cefaleas, mareos y problemas de salud mental, incluidos síntomas depresivos.
La experta ha destacado que el aumento del consumo juvenil responde a estrategias de marketing que generan una falsa sensación de bajo riesgo, como, por ejemplo, diseños atractivos, imagen tecnológica y una amplia gama de sabores. «Hay sabor a fresa, a mojito, a cerveza alemana, incluso a ajo o a torrezno. La industria lo vende como una experiencia de sabores de la vida. Es una estrategia que hace mucho daño», ha denunciado Verdejo. También ha alertado del papel de las redes sociales y los influencers en la promoción del vapeo y reiteró dos mensajes claros: «No son inocuos y no son una alternativa para dejar de fumar».
«No se trata de prohibir todo, sino de crear entornos saludables para las personas», ha explicado Pedro Gullón
Pedro Gullón, director general de Salud Pública y Equidad en Salud, ha cerrado la presentación recordando que la campaña forma parte del Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo 2024-2025. Este plan contempla tres grandes objetivos: reducir el inicio en el consumo, especialmente entre jóvenes; facilitar la cesación tabáquica en colaboración con las comunidades autónomas; y proteger a la población no fumadora y al medio ambiente mediante la ampliación de los espacios libres de humo.
Gullón ha defendido la importancia de regular la publicidad y promoción de la industria. «No se trata de prohibir todo, sino de crear entornos saludables para las personas. En salud pública no podemos ser solo restrictivos, también tenemos que favorecer entornos para cuidarnos mejor. Regulamos, sí, pero también concienciamos y creamos espacios seguros”, ha concluido.










