Fátima del Reino Iniesta
La industria farmacéutica europea afronta un punto de inflexión. Así lo han manifestado este jueves los representantes de Farmaindustria durante una jornada de formación dirigida a periodistas, en la que se abordaron los desafíos del sector ante la nueva legislación europea, la incertidumbre geopolítica y las políticas comerciales de Estados Unidos.
Los ponentes coincidieron en que el mensaje principal es que Europa necesita actuar con urgencia para no perder su liderazgo en competitividad farmacéutica e innovación biómedica. En palabras de Juan Yermo, director general de Farmaindustria, «si Europa no reacciona ahora, corre el riesgo de convertirse en un importador neto de innovación biomédica. No podemos permitirnos quedar fuera de la próxima ola de avances científicos y tecnológicos”.
«Europa tiene las capacidades y el talento necesarios para liderar, pero necesita un marco estable y competitivo», ha destacado Fina Lladós, presidenta de Farmaindustria
En el encuentro se han presentado además dos documentos estratégicos que servirán de hoja de ruta: el avance del informe La Gran Oportunidad: España como hub mundial de innovación y producción de medicamentos, elaborado por Afi, y el documento de propuestas Del potencial a la acción: Medidas para acelerar la inversión biofarmacéutica en España en el contexto geopolítico actual, impulsado por Farmaindustria.
Europa ha perdido terreno frente a Estados Unidos y China
Durante la sesión, Fina Lladós, presidenta de Farmaindustria, ha recordado que Europa ha pasado de liderar la investigación biomédica en el año 2000 a ocupar hoy una posición secundaria. «Hace veinte años Europa estaba por delante en el lanzamiento de nuevos fármacos, pero hoy Estados Unidos y China nos superan claramente», ha afirmado. En los últimos diez años, el continente ha perdido un 25% de su peso en investigación clínica frente a Estados Unidos, una tendencia que también afecta a España.
Según Lladós, esta pérdida de liderazgo se explica por un ecosistema menos competitivo y por una legislación europea que no se ha adaptado al nuevo contexto global. “Es el momento de repensar si las normas que regulan la innovación farmacéutica en Europa siguen siendo válidas para atraer inversión y proteger la investigación”, ha subrayado.
«Los pequeños ajustes no bastan: hacen falta reformas estructurales para recuperar la competitividad farmacéutica», ha afirmado Juan Yermo, director general de Farmaindustria
El informe La Gran Oportunidad refuerza este diagnóstico al destacar que la industria farmacéutica es uno de los sectores más productivos y estratégicos para la economía española, aportando 27.200 millones de euros al PIB (1,9%) y más de 242.000 empleos directos e indirectos, y recordando que cada euro invertido en medicamentos genera 1,5 euros adicionales en el resto de la economía.
El contexto geopolítico y la política comercial de Estados Unidos, factores decisivos
En la jornada, la directora del Departamento Internacional de Farmaindustria, Icíar Sanz de Madrid, Ha analizado el impacto de las recientes políticas comerciales de Estados Unidos. El país ha anunciado posibles aranceles del 100% sobre medicamentos europeos para las compañías que no inicien planes de inversión en suelo norteamericano. Aunque la medida no ha entrado en vigor oficialmente, ha generado gran incertidumbre.
La experta ha advertido de que, si Europa no responde con rapidez, puede sufrir una fuga de inversiones hacia Estados Unidos y Asia, lo que supondría un retroceso en investigación biomédica y desarrollo industrial. En este contexto, el documento Del potencial a la acción insiste en la necesidad de reforzar el marco de protección de datos regulatorios, ampliando su duración hasta 10 años más dos adicionales de exclusividad, y de equiparar la legislación europea a la de regiones que promueven activamente la innovación
El director general de Farmaindustria ha mostrado su preocupación por el ritmo lento de la reforma de la legislación farmacéutica europea. A su juicio, los cambios propuestos por la Comisión «no son suficientes para recuperar la competitividad». «La industria farmacéutica europea está profundamente implicada en promover reformas reales, pero los pequeños ajustes no bastan. Necesitamos medidas estructurales que garanticen un marco atractivo para la innovación», ha insistido.
«La inversión en innovación no es un gasto, es una inversión que salva vidas y mejora la productividad», ha subrayado Fina Lladós, presidenta de Farmaindustria
El documento de Farmaindustria plantea medidas concretas, entre ellas garantizar el cumplimiento del plazo legal de 180 días en la financiación de nuevos medicamentos, reconocer el valor social y económico del fármaco en su evaluación, y preservar la confidencialidad de los precios para evitar desequilibrios de suministro y efectos en cadena sobre otros países.
Además, subraya la urgencia de revisar la directiva europea sobre tratamiento de aguas residuales para evitar cargas desproporcionadas sobre la industria farmacéutica y potenciar incentivos fiscales a la I+D, permitiendo aplicar las deducciones no utilizadas y transformarlas en estímulos efectivos para la inversión.
Actuar ahora o perder las inversiones futuras
El mensaje de urgencia fue compartido por todos los participantes. «El tiempo se agota. Hay que actuar ya para recuperar la competitividad y garantizar el futuro de la innovación biomédica europea», ha enfatizado Sanz de Madrid.
Según cálculos de la patronal, las inversiones en investigación y desarrollo en Europa podrían reducirse hasta un 50% si no se adoptan medidas rápidas. «Estamos hablando de proyectos que se planifican a cinco años vista; si no se ofrece un marco estable, las compañías trasladarán su investigación fuera de Europa», ha advertido.
«España tiene las bases para seguir creciendo si ofrece señales claras de confianza al inversor», ha señalado Yermo
El informe de Afi confirma que el sector invierte más de 1.500 millones de euros anuales en I+D, lo que representa el 18% de toda la inversión industrial española, y que España es líder europeo en ensayos clínicos, con 930 estudios autorizados en 2024, consolidando su posición como hub biomédico de referencia.
España, una oportunidad estratégica dentro de Europa
España, señalaron los portavoces de Farmaindustria, tiene una oportunidad única para consolidarse como centro internacional de innovación biomédica y producción farmacéutica, aprovechando su liderazgo en investigación clínica, su red de 111 plantas productivas y su creciente peso exportador.
El documento Del potencial a la acción propone fortalecer los programas de colaboración público-privada en investigación preclínica, incentivar la creación de startups biotech y reformar el programa Profarma para valorar los centros de innovación tecnológica igual que las plantas productivas, atrayendo así inversión internacional y talento especializado.
«España tiene las bases para seguir creciendo si ofrece señales claras de confianza al inversor», ha señalado Yermo, quien también reclamó que la futura Ley del Medicamento incorpore estos incentivos y mejore los plazos de evaluación y financiación de la innovación.
Actuar con urgencia y visión de futuro
El cierre de la primera parte de la jornada dejó una idea común Europa debe dejar de reaccionar y empezar a actuar. La geopolítica, los nuevos marcos comerciales y la presión de economías emergentes obligan a redefinir la estrategia industrial y sanitaria. «La receta para recuperar la competitividad es la misma de siempre, pero ahora el sentido de urgencia es mucho mayor», ha destacado Sanz de Madrid.
«Europa no puede seguir bailando al son de otros. Tenemos la capacidad y el conocimiento para liderar la innovación biomédica mundial, pero hay que decidirse a actuar», ha concluido Lladós.








