Juan León García
Con la campaña de vacunaciones frente a virus respiratorios recién iniciada, este año la novedad viene por la parte del virus respiratorio sincitial (VRS), cuya ampliación en las inmunizaciones a nuevos grupos de edad (mayores de 60 años), abre la oportunidad a reducir el impacto económico y asistencial que esta infección genera.
Los Dres. Ana Pilar Javierre Miranda, del Centro de Salud Avenida de Aragón (Madrid) y coordinadora del Grupo de Prevención de Enfermedades Infecciosas – PAPPS Vacunas, y José María Molero García, del Centro de Salud San Andrés (Madrid) e integrante del grupo de trabajo de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc) firman el documento elaborado sobre vacunación de VRS en adultos para APDay 2025.
Comienza la temporada de virus respiratorios como el VRS. ¿Cómo lo afrontan desde atención primaria?
En atención primaria, la llegada de la temporada de virus respiratorios como el VRS se afronta principalmente mediante la vigilancia clínica, la identificación de pacientes de riesgo y la educación sobre medidas preventivas. Sin embargo, existe una brecha significativa en el reconocimiento y manejo del VRS en adultos: muchos médicos de atención primaria no suelen considerar este virus como causa de enfermedad respiratoria en adultos, lo que contribuye a su infradiagnóstico y a la falta de sensibilización sobre su impacto en este grupo.
En España, las pruebas moleculares para VRS no están ampliamente disponibles en atención primaria; su uso se restringe principalmente a médicos de familia y centros de salud Centinela, además de hospitales, lo que limita la capacidad diagnóstica de los médicos de familia. Esta limitación diagnóstica, junto con la ausencia histórica de tratamientos específicos y vacunas para adultos, potencia la baja percepción de riesgo y la escasa priorización clínica del VRS en adultos en el primer nivel asistencial.
“Muchos médicos de atención primaria no suelen considerar este virus como causa de enfermedad respiratoria en adultos, lo que contribuye a su infradiagnóstico”
La reciente disponibilidad de vacunas eficaces para adultos mayores de 60 años, que constituye una herramienta clave para reducir la morbilidad y mortalidad asociadas a la infección VRS en el adulto, es probable que contribuya a vencer esas barreras actuales en la práctica asistencial de la primaria para el manejo clínico de la infección por el VRS en el adulto.
En el documento enfatizan que es igual de importante tener en cuenta el impacto del VRS en adultos. ¿Por qué es fundamental la vacunación frente a este virus en perfiles de riesgo y mayores de 75 años?
La vacunación frente al virus respiratorio sincitial (VRS) es fundamental en adultos mayores de 75 años y en perfiles de riesgo porque el VRS puede causar infecciones respiratorias graves, descompensaciones de enfermedades crónicas, hospitalizaciones y muerte, especialmente en presencia de comorbilidades como insuficiencia cardíaca, EPOC, diabetes o inmunosupresión.
Los datos recientes muestran que la carga hospitalaria y la letalidad del VRS en mayores de 70 años es comparable a la de la gripe, lo que subraya la importancia de la prevención en este grupo. Según datos del Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda (Sivira), de la temporada 2024-2025, 1.103 personas de 70 o más años fueron hospitalizados en España por infección VRS y fallecieron 38 (tasa de letalidad hospitalaria del 8% al 10%). Los datos no son tan diferentes de la gripe (1.682 hospitalizados de 70 o más años, 146 fallecidos, con y la tasa de letalidad hospitalaria del 5% al 11%).
Actualmente existen vacunas eficaces y seguras para adultos mayores, con una eficacia que ronda el 75% y el 83% en la prevención de enfermedad respiratoria aguda, hospitalizaciones y casos graves, incluso en mayores de 75 años y en personas con comorbilidades.
“Ahora existen vacunas eficaces y seguras para adultos mayores, con una eficacia que ronda el 75% y el 83% en la prevención de enfermedad respiratoria aguda, hospitalizaciones y casos graves”
La vacunación contribuye a prevenir descompensaciones de enfermedades crónicas, reduce hospitalizaciones y muertes, y disminuye la presión sobre el sistema sanitario durante la temporada de virus respiratorios, lo que es especialmente relevante en la población mayor, tanto en la comunidad como en residencias.
¿Cuáles son las recomendaciones actuales respecto a las pautas vacunales para los grupos diana (lactantes, personas en riesgo y mayores)?
En cuanto a los lactantes las recomendaciones vigentes publicadas por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) en agosto 2024 mantienen la inmunización pasiva con el anticuerpo monoclonal Nirsevimab. Los grupos a vacunar según el orden de prioridad son en primer lugar los prematuros de menos de 35 semanas de edad gestacional, a los que se administrará Nirsevimab antes de cumplir 12 meses de edad.
En segundo lugar, está el grupo de población infantil de alto riesgo de enfermedad grave por VRS como son cardiopatías congénitas cianosantes o no, displasia broncopulmonar, cirugía cardiaca, inmunodepresión grave, errores congénitos metabólicos, síndromes genéticos, síndrome de Down, fibrosis quística y cuidados paliativos. En este grupo se inmunizarán hasta que cumplan 24 meses de edad antes de cada temporada de circulación de VRS.
El tercer grupo priorizado para recibir el anticuerpo monoclonal es el de los lactantes menores de 6 meses de edad al inicio de la temporada de VRS (1 octubre), es decir, a los nacidos desde el 1 de abril del año en curso. Igualmente se inmunizará a los nacidos durante la temporada de VRS desde octubre a marzo del siguiente año. Aquí se recomienda inmunizar de forma muy precoz a las 24-48 horas de nacimiento antes de recibir el alta en la maternidad. La dosis de Niservimab depende del peso del lactante: 50 mg en menos de 5 kg, o 100 mg en más de 5 kg.
“Lo más equitativo sería tener unas recomendaciones homogéneas para toda la población independientemente de su lugar de residencia”
Otro grupo a inmunizar son las embarazadas durante el tercer trimestre del embarazo. Hay una vacuna frente al VRS para adultos con aprobación para su uso en embarazadas y protección pasiva del recién nacido. De momento no está incluida de forma sistemática. Pero, aunque la embarazada se haya vacunado se mantiene la indicación de inmunizar al recién nacido con Nirsevimab.
En cuanto a adultos mayores se dispone de tres vacunas frente al VRS de diferente plataforma vacunal: dos de tecnología recombinante y una de mRNA. Las dos primeras ya están aprobadas y disponibles en España. Los adultos mayores con riesgo de enfermedad grave por VRS son las personas a partir de los 65 años donde aumenta la hospitalización y la mortalidad y se considera con mayor riesgo a partir de los 75 años de edad.
Otras condiciones que aumentan el riesgo de enfermedad grave por VRS son las personas institucionalizadas, los inmunodeprimidos y trasplantados y personas con determinadas condiciones o patologías crónicas. Entre otras, enfermedades pulmonares (asma o EPOC, fibrosis quística); cardíacas graves como insuficiencia cardíaca congestiva; enfermedad renal crónica avanzada (estadios 4-5, en tratamiento renal sustitutivo); obesidad mórbida (IMC ≥40 kg/m2); diabetes mellitus (en especial con lesión en órgano diana como nefropatía diabética, neuropatía, retinopatía o enfermedad cardiovascular) y otras enfermedades metabólicas; enfermedades neurológicas o neuromusculares; enfermedades hepáticas (como cirrosis) y enfermedades hematológicas (por ejemplo, anemia de células falciforme, talasemia).
“Con las vacunas del adulto hasta ahora disponibles no se alcanzan los objetivos de cobertura que recomiendan organismos nacionales e internacionales para gripe y Covid”
¿Consideran que debería haber un protocolo homogéneo a nivel nacional que defina la vacunación sistemática frente a VRS en determinados perfiles poblacionales?
En España, por el momento, no se establecen recomendaciones de vacunación frente a VRS en la población adulta. El documento del Ministerio de Sanidad ‘Evaluación de la vacunación frente al VRS en población adulta’ de noviembre 2024, concluyó recomendando volver a realizar una evaluación a medida que se obtenga más evidencia científica sobre aspectos como la carga de enfermedad en distintos grupos de población, la duración de la protección, coadministración con otras vacunas entre otros.
En otros países europeos de nuestro entorno, así como en Canadá y Estados Unidos, aunque puede haber diferencias en cuanto a edades de vacunación, las recomendaciones suelen ser en ≥75 años y de 60-74 años con condiciones de riesgo de enfermedad grave por VRS.
En algunas comunidades autónomas, como es el caso de Madrid, se ha iniciado la vacunación frente a VRS en esta temporada a pacientes institucionalizados y trasplantados.
Lo más equitativo sería tener unas recomendaciones homogéneas para toda la población independientemente de su lugar de residencia, priorizando en función de la disponibilidad presupuestaria y de vacunas a los grupos de mayor riesgo.
¿Qué medidas creen que deberían implementarse para que se mejore la tasa de cobertura vacunal de VRS? ¿Por qué tradicionalmente este ha sido el virus más invisibilizado frente a los de gripe y, desde hace unos años, Covid?
Las coberturas de vacunación en el adulto tienen mucho margen de mejora. Con las vacunas del adulto hasta ahora disponibles no se alcanzan los objetivos de cobertura que recomiendan organismos nacionales e internacionales para las vacunas de gripe y Covid.
“Las estrategias más eficaces deben abordar los factores psicosociales que influyen en la decisión de vacunarse”
El VRS se ha relacionado tradicionalmente con la población pediátrica y los diagnósticos hospitalarios de VRS en adultos no se monitorizaban. Afortunadamente desde la pandemia Covid disponemos de datos de incidencia, hospitalización y mortalidad recogidos en Sivira que demuestran que la carga de enfermedad en adultos mayores es muy importante y que las complicaciones y hospitalización en este grupo de edad son mucho mayores que en la edad pediatría. Es importante conocer estos datos epidemiológicos para poner en valor el poder realizar el diagnóstico etiológico, además del clínico, de la infección y actuar recomendando la vacunación frente a VRS a los grupos más vulnerables.
Para mejorar las coberturas de vacunación del adulto en general se deben poner en práctica estrategias dirigidas a diferentes niveles como la formación a los profesionales sanitarios sobre epidemiología y carga de la enfermedad a prevenir y las vacunas disponibles para ello con sus indicaciones y posología. Disponer en atención primaria de test de diagnóstico rápido de infección por VRS ayudaría al diagnóstico etiológico, conocer la incidencia con mayor exactitud y dejar de usar antibióticos innecesarios.
Otras acciones dirigidas a informar a la ciudadanía sobre la enfermedad y sus riesgos y cómo prevenirla. Facilitar el acceso a puntos de vacunación a población en edad activa laboral mejoraría la accesibilidad y las coberturas. Establecer recordatorios informatizados como envío de SMS a la población objetivo de vacunación, o alertas en la historia clínica de los pacientes, entre otras varias estrategias.
“Disponer en atención primaria de test de diagnóstico rápido de infección por VRS ayudaría al diagnóstico etiológico, conocer la incidencia con mayor exactitud y dejar de usar antibióticos innecesarios”
¿Cómo combatir desde la atención primaria el ‘cansancio vacunal’ en los adultos mayores de 65 años, cuyas tasas han ido descendiendo desde la pandemia?
No se trata de una tarea fácil. Las intervenciones más efectivas desde atención primaria para combatir el ‘cansancio vacunal’ y aumentar la aceptación de la vacunación en adultos mayores de 65 años son multicomponente. Es fundamental abordar los factores psicosociales, personalizar la información, reforzar la responsabilidad colectiva y el ejemplo motivador, facilitar el acceso, y combinar intervenciones educativas, tecnológicas y formativas dirigidas a los profesionales.
Las estrategias más eficaces deben abordar los factores psicosociales que influyen en la decisión de vacunarse. La confianza en la seguridad y eficacia de las vacunas, la percepción del riesgo personal frente a la enfermedad, el sentido de responsabilidad colectiva y la influencia social (familia, amigos, profesionales sanitarios) son determinantes clave. La desinformación, el miedo a efectos adversos y la preferencia por la inmunidad natural son barreras frecuentes. Es esencial identificar y abordar estas creencias y preocupaciones en la consulta.
«Personalizar la información es crucial, adaptando el mensaje a las inquietudes individuales, enfatizando la seguridad, eficacia y beneficios de la vacunación»
La personalización de la información es crucial: adaptar el mensaje a las inquietudes individuales, enfatizando la seguridad, eficacia y beneficios tanto personales como sociales de la vacunación, mejora la aceptación. La comunicación debe ser clara, honesta y basada en evidencia, evitando tecnicismos innecesarios y facilitando la comprensión.
Apelar a la protección de la comunidad y al impacto positivo de la vacunación en el entorno familiar y social refuerza la motivación para vacunarse.
La accesibilidad es un factor determinante: ofrecer la vacunación en la consulta del profesional, integrarla en protocolos rutinarios y utilizar nuevas tecnologías (recordatorios electrónicos, telemedicina, chatbots) facilita la decisión y reduce el abandono.
La formación en habilidades comunicativas y en el manejo de la reticencia vacunal permite a los profesionales abordar dudas y resistencias de manera empática y eficaz.
Conforme a la política de transparencia de la semFYC, APDay cuenta con el patrocinio no condicionado de: Adamed, Astellas, Boehringer Ingelheim, Daiichi-Sankyo, Esteve, GSK, MSD, Novo Nordisk, Organon, Pfizer, Salvat y Servier











