Jorge Pastor Arrizabalo
Una adecuada al tratamiento en VIH tiene impacto no solo en los resultados en salud sino también en la eficiencia del sistema sanitario. «Las personas con VIH que siguen correctamente su tratamiento reducen un 28% el riesgo de progresión de la infección y generan entre un 10 y un 40% menos de costes sanitarios indirectos», ha destacado el gerente del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, Félix Rubial, durante la presentación del Cuaderno de Adherencia en VIH: prevención y tratamiento, un proyecto del Grupo Observatorio de Adherencia al Tratamiento (OAT) y la Fundación Weber, con el apoyo de ViiV Healthcare.
Por ello, una correcta adherencia a los tratamientos es importante porque «no es solo una cuestión clínica, sino una palanca estratégica para la efectividad clínica, la eficiencia, la calidad asistencial, y la mejora de los resultados en salud», señala el gerente del Hospital Marqués de Valdecilla.
La Dra. María Luisa Montes, especialista en VIH del hospital La Paz en Madrid, ha subrayado la importancia de la adherencia al tratamiento con VIH porque «adherencias inferiores al 90% condicionan posibles fracasos del tratamiento y la aparición de virus resistentes a los tratamientos», durante una jornada de formación organizada por ViiV HealthCare y ANIS.
«Esta infección afecta a entre 140.000 y 160.000 personas de la población y con 6.000 nuevos casos de infecciones cada año”, señaló la Dra. Montes
Este documento sirve como guía práctica y analiza la importancia e impacto que tiene la adherencia al tratamiento y prevención en VIH desde una visión multidisciplinar. Además, incluye un decálogo de recomendaciones validado mediante un estudio Delphi con otro panel de expertos, y ha permitido priorizar las medidas más relevantes y factibles para mejorar la adherencia en el ámbito del VIH.
Actualmente, las cifras en España de personas con VIH señalan que esta infección afecta «entre 140.000 y 160.000 personas» de la población y con «6.000 nuevos casos de infecciones cada año». Unos datos que «se mantienen de una manera constante en los últimos cinco años», ha explicado la Dra. Montes.
Las personas diagnosticadas «son mayoritariamente hombres en una edad comprendida entre los 25 y los 35 años, fundamentalmente con conductas relacionadas con las relaciones sexuales». Además, ha añadido que «el 50% de estas personas que se diagnostican son nacidas fuera de España, siendo fundamentalmente de Latinoamérica, Europa del Este y África Subsahariana».
Para un correcto abordaje de la enfermedad, el diagnóstico temprano y el acceso al tratamiento resulta esencial, ya que «pueden alcanzar una esperanza de vida muy similar a la de la población general», precisó la Dra. Montes. Actualmente, la esperanza de vida en personas con VIH recién diagnosticadas es cercana a la de la población general, siendo de 73 años en hombres y 72,3 en mujeres.
Actualmente, los pacientes «pueden alcanzar una esperanza de vida muy similar a la de la población general», precisó la Dra. Montes
En España, más del 50% de las personas con VIH tiene más de 50 años y la mitad de las personas llevan más de 15 años con la infección. A su vez, existen diferencias en la adherencia del tratamiento entre pacientes de distintas edades: «Las personas un poco más mayores, probablemente simplemente por una condición de vida más estable en general, pueden ser algo más adherentes», explicó la Dra. Montes.
La adherencia al tratamiento está condiciona por múltiples factores, como explica José Canales, director del Comité Antisida de Valencia. Uno de ellos es la falta de apoyo psicológico o la depresión, la cual «es mucho más prevalente en las personas con VIH y está directamente relacionada con peores resultados en relación a la adherencia».
El consumo de drogas o alcohol también es un factor que influye en la adherencia al tratamiento estando «mucho más influenciado por los condicionantes sociales de salud y también mucho más prevalente en poblaciones desfavorecidas», como explicó el director del Comité Antisida de Valencia.










