Fátima del Reino Iniesta
El consumo de alcohol, tabaco y cannabis entre adolescentes españoles se sitúa en niveles mínimos desde que existen registros, según los resultados de la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias 2025 (Estudes 2025). La ministra de Sanidad, Mónica García, ha afirmado durante la presentación que «los jóvenes de nuestro país tienen los hábitos más saludables de los últimos 25 años, desde que existen registros», y que las tres sustancias más consumidas «presentan las prevalencias más bajas». Se trata de una tendencia que marca un punto de inflexión epidemiológico en el abordaje de las adicciones en población joven, según el Ministerio de Sanidad.
El estudio, elaborado por el Plan Nacional sobre Drogas a partir de 35.256 entrevistas a estudiantes de entre 14 y 18 años, recoge los patrones de consumo de sustancias psicoactivas en la población académica y constituye desde 1994 una herramienta clave de vigilancia epidemiológica. La ministra agradeció la colaboración de los centros educativos y del alumnado, destacando que gracias a este trabajo «contamos hoy con una radiografía precisa de la salud de la población más joven».
Descenso histórico en las tres sustancias más consumidas
Los datos muestran una caída generalizada en el consumo de sustancias en todos los tramos temporales analizados. El alcohol continúa siendo la sustancia psicoactiva más consumida, pero su prevalencia se reduce de forma significativa: el 73,9% del alumnado afirma haberlo consumido alguna vez en la vida frente al 75,9% registrado en 2023; el 71% lo hizo en los últimos doce meses frente al 73,6% previo, y el 51,8% lo consumió en los últimos treinta días, frente al 56,6%.
La encuesta Estudes 2025 evidencia un descenso histórico en consumo juvenil y un cambio cultural hacia hábitos saludables
También disminuyen las prácticas intensivas: el 17,2% se ha emborrachado en el último mes frente al 20,8% en la edición anterior, y el 24,7% practicó consumo en atracón, cifra inferior al 27,8% de 2023 y la más baja desde el año 2000. La edad de inicio se mantiene estable en 13,9 años, mientras que el inicio del consumo semanal se sitúa en 14,8 años y la primera borrachera en 14,6.
A pesar del descenso, la ministra ha alertado de que «tenemos un reto importante, que es que la mitad de los jóvenes ha bebido alcohol en el último mes». Por ello, ha recordado que continúa el desarrollo de la ley de alcohol y menores, «una norma que quiere proteger la infancia y la adolescencia y crear entornos más saludables donde disfrutar no vaya asociado, no dependa de beber».
El tabaco registra también la cifra más baja de la serie histórica. El 27,3% del alumnado ha fumado alguna vez frente al 33,4% de 2023; el 21,2% lo hizo en los últimos doce meses (frente al 27,7% anterior) y el 15,5% en los últimos treinta días, frente al 21%. El consumo diario cae hasta el 4,3%, lo que supone más de tres puntos porcentuales menos respecto al 7,5% registrado en la edición previa. La edad media de inicio se mantiene en 14,1 años, y el inicio del consumo diario se sitúa en 14,4 años. Casi la mitad de los fumadores, el 46,4%, ha intentado dejar el hábito en el último año, confirmando la mayor percepción del riesgo asociado y un cambio en las actitudes juveniles hacia el tabaquismo.
El 75% de adolescentes practica deporte semanalmente y aumenta la percepción del riesgo
El cannabis mantiene su posición como la sustancia ilegal más consumida, aunque presenta un descenso notable. Un 21% del alumnado declara haberlo probado alguna vez, frente al 26,9% de la edición anterior, y el 11,6% lo ha consumido en los últimos treinta días, frente al 15,6% previo. La prevalencia en los últimos doce meses cae también hasta el 15,5% desde el 21,8% anterior. La edad media de inicio desciende levemente hasta 14,8 años. La ministra ha destacado que «el cannabis desciende hasta el 11,6%, también en un mínimo histórico», subrayando que «las políticas de prevención, de educación y de salud pública están funcionando».
Vigilancia en el uso de cigarrillos electrónico
El uso de cigarrillos electrónicos continúa siendo elevado en términos absolutos, aunque presenta una reducción significativa respecto a 2023. El 49,5% del alumnado afirma haberlos probado alguna vez frente al 54,6% previo. La prevalencia es ligeramente mayor en chicas que en chicos y se incrementa entre los 14 y 17 años. Sin embargo, la percepción de riesgo ligado a su uso esporádico sube hasta el 57,3%, el valor más alto de la serie.
La percepción de riesgo frente al vapeo crece de forma notable entre los jóvenes
La ministra ha advertido que «en cuanto a los nuevos productos de tabaco, como los cigarrillos electrónicos o los vapeadores, los datos nos lanzan una señal de alerta». Además, ha defendido que «tenemos que avanzar en su regulación y su control» dentro de la reforma de la ley antitabaco para proteger a los menores.
Hipnosedantes y otras sustancias
Los hipnosedantes muestran también una evolución favorable. El 17,9% de los estudiantes los ha consumido alguna vez en la vida, lo que supone el primer descenso desde 2014. El uso sin receta médica se sitúa en el 9,5%. Esta reducción se interpreta como un indicador positivo en materia de educación y prescripción responsable, dado que estas sustancias habían mostrado una tendencia ascendente en ediciones previas de la encuesta.
Asimismo, el informe confirma el descenso en otras drogas de menor prevalencia. El consumo de cocaína alguna vez en la vida baja hasta el 1,6% frente al 2,6% de la edición previa, el uso de alucinógenos se reduce al 1,4% y los inhalables volátiles al 2%. Aunque los niveles son significativamente inferiores al de las sustancias principales, el Ministerio insiste en mantener la vigilancia epidemiológica continua, especialmente en contextos de mayor vulnerabilidad.
El 94% de los estudiantes identifica riesgos en el cannabis, máximo histórico de la serie
Aumento de la percepción del riesgo
La percepción del riesgo asociado al consumo de sustancias aumenta en todos los parámetros, consolidando el cambio de comportamiento observado. El 94,1% de los jóvenes considera que el uso habitual de cannabis conlleva un alto riesgo, el 93,3% identifica el riesgo del consumo diario de tabaco y el 67,6% percibe como peligroso el consumo excesivo de alcohol de fin de semana. La ministra ha destacado que este dato indica «una generación más consciente, más crítica y más saludable», mientras que Xisca Sureda, delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas ha subrayado que este fortalecimiento de la percepción de riesgo «se alinea con el descenso observado en los niveles de consumo».
Durante su intervención, la ministra ha insistido en que «la política tiene la responsabilidad de acompañar este cambio», creando entornos saludables y reforzando las redes comunitarias. También ha destacado que «la mitad de los jóvenes practica deporte cada semana y cada vez hay menos jóvenes que vinculan su tiempo de ocio con el consumo de drogas», interpretándolo como un indicador del cambio cultural hacia hábitos más saludables.
El consumo de tabaco diario cae a un 4,3%, mínimo histórico, y casi la mitad de los fumadores intenta dejarlo
La delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas ha recordado que la institución cumple cuarenta años y que la investigación epidemiológica y la monitorización sistemática han permitido desarrollar políticas efectivas de reducción de demanda y daños. «La vigilancia epidemiológica es clave para poder diseñar intervenciones y políticas públicas que sean las más eficaces posibles y que se ajusten a la realidad de lo que está pasando», ha afirmado.
Sanidad ha concluido que la combinación de políticas públicas, mayor concienciación social, programas educativos y oferta de ocio alternativo están consolidando el descenso sostenido del consumo entre adolescentes. «Estamos viendo una generación que cada vez se cuida más», ha afirmado la ministra, asegurando que el Gobierno «seguirá trabajando para regular los nuevos productos y garantizar entornos libres de humo y de alcohol».










