Redacción
El Hospital del Mar (Barcelona) ha realizado por primera vez una callosotomía utilizando tecnología láser en un paciente con epilepsia. Se trata de un tipo de abordaje mínimamente invasivo, que limita la necesidad de utilizar técnicas abiertas tradicionales más invasivas. Su objetivo es mejorar la calidad de vida en pacientes que sufren caídas frecuentes como consecuencia de las crisis epilépticas, y está reservada para aquellos que no se pueden beneficiar de un tratamiento o abordaje quirúrgico destinado a lograr el control total de la epilepsia.
La callosotomía asistida por láser sirve para limitar la comunicación entre los dos hemisferios cerebrales y así reducir la gravedad y frecuencia de las crisis epilépticas. En el caso abordado en el Hospital del Mar, se trató a un paciente con un tipo de epilepsia resistente al tratamiento farmacológico y que no era tributario de una cirugía curativa. Después de un proceso de planificación con imágenes 3D junto al equipo de la Unidad de Epilepsia, se seleccionó el área del cuerpo calloso del cerebro a tratar para interrumpir la comunicación entre los dos hemisferios cerebrales.
La callosotomía asistida por láser es una técnica mínimamente invasiva, que reduce la gravedad y frecuencia de las crisis epilépticas
Con ayuda de un sistema robótico, se colocan de dos a tres sondas láser a través de accesos milimétricos en el cráneo que servirán, con monitorización constante de imágenes de resonancia magnética, para realizar la intervención y obtener el resultado esperado. Gracias a las altas temperaturas que consigue alcanzar el láser, se actúa sobre la zona concreta del cuerpo calloso seleccionada sin afectar las zonas del cerebro circundantes. Así se logra “una lesión muy localizada”, explica el Dr. Carlo Marras, jefe del Servicio de Neurocirugía del hospital. En todo momento se controla la temperatura del láser para evitar afectar otras zonas del cerebro. “Se trata de un tipo de cirugía más segura para el paciente, que recibe el alta en dos días, mientras que el abordaje habitual alarga la estancia en el hospital durante más de una semana”, añade el neurocirujano.
La nueva técnica quirúrgica permite limitar el número e intensidad de las crisis epilépticas, el limitar la comunicación entre los hemisferios cerebrales. “Se trata de una técnica quirúrgica que indicamos para aquellos pacientes que tienen caídas muy frecuentes que ponen en riesgo su seguridad, ya que pueden tener consecuencias graves. De este modo mejoramos la calidad de vida del paciente y sus cuidadores”, explica el Dr. Rodrigo Rocamora, jefe del Programa de Epilepsia del Hospital del Mar.









