Juan León García
Gabriela Vázquez Vegas / Ana Fernández Agüero (Foto/Vídeo)
El titular que Fernando Oliveros, consejero ejecutivo de PRIM, ofreció a iSanidad hace unos días en la primera parte de una videoentrevista concedida a este medio se centró en la importancia de potenciar la compra por valor como enfoque innovador. Precisamente la innovación como característica innata en la compañía los ha permitido, en más de 150 años de historia, ser sostenibles y presentar un rasgo de “cercanía”, como recalca Oliveros, que hace que sus soluciones lleguen tras atender las necesidades de pacientes y profesionales sanitarios.
¿Qué es la innovación para PRIM?
Para nosotros, primero, es una forma de trabajar impregnada en nuestros valores principales. Una manera de competir, de diferenciarnos y de hacer las cosas más sencillas. Tendemos a pensar que innovación es producto, pero creo que es una visión restringida. Nosotros la concebimos como un proceso. Ahora trabajamos mucho con el sector, en el sentido más amplio, para impulsar la compra por valor. No es un tema de producto, sino de cómo se plantea la atención a un paciente y cuáles son los elementos que tienen que generar ese valor.
En ese sentido, estoy impresionado de la capacidad de innovación que tiene nuestro equipo. Aunque a veces no se habla de innovación como concepto, sí que veo esa actitud, ganas y comportamiento en nuestra compañía. No podemos dejar de innovar. Nos consideramos, y somos, en muchas categorías, líderes del mercado. Si queremos seguir mejorando la vida de las personas, tenemos que innovar. No es una opción, es una obligación y, en definitiva, una forma de vida.
“Si queremos seguir mejorando la vida de las personas, tenemos que innovar”
Me sorprendió para bien desde el primer momento que llegué a esta organización, la manera tan cercana y personal que tiene la gente de vivir la innovación. Es un valor crítico: innovar o morir. Para mí, la ‘i’ de PRIM, es la de innovación.
Más allá de sus productos, ¿cómo se traduce esa innovación en un impacto real en la vida de las personas?
Cuando una persona sufre un ictus, en España se activa el Código Ictus que permite hacer más eficiente el trato del paciente desde que lo sufre y hasta que es atendido. Pero hay otra parte muy importante: ¿Qué pasa cuando le dan el alta? ¿Cuál es el código ictus de la rehabilitación? Puede que el paciente vuelva a casa con sus capacidades limitadas. Por eso debemos preguntarnos cuál es el trabajo que hacemos con este cuando está fuera del hospital.
Esa pregunta tiene que ver mucho con la innovación y humanización que hacemos. Si nosotros somos capaces, como estamos haciendo, de encontrar soluciones que permitan conectar el tratamiento del ictus a la rehabilitación, esa innovación aporta todo el valor diferencial en las personas. Cuando hablas con ellos, se sienten muy solos porque pensaban que nadie los iba a tener en cuenta después de haber superado el ictus.
Insisto, si encontramos como compañía ese vínculo y lo hacemos (estamos presentes en muchas áreas de la salud) con la rehabilitación es una de nuestras fortalezas (estamos presentes en el 40% de las clínicas de fisioterapia españolas), la diferencia es enorme en calidad de vida, impacto económico, social.
“Si encontramos como compañía ese vínculo entre innovación y valor diferencial, mejoramos la calidad de vida, el impacto económico y el social de las personas”
El impacto de la innovación es significativo. Mi trabajo es, sobre todo, que no se nos olvide día a día lo que hacemos. Lo más importante para cada uno de nosotros tiene que ser que, para ese paciente, seamos el 100% de su solución. Y no podemos fallar.
PRIM también ha desarrollado soluciones orientadas a proteger la salud y la seguridad del personal sanitario…
Estamos muy agradecidos de ser considerados por muchos profesionales sanitarios como un socio. Nosotros ponemos la tecnología, pero los sanitarios ponen su esfuerzo y sus manos para que esta llegue y marque la diferencia.
Creemos muchísimo en la educación profesional. Nuestro rol debe ser ayudar a que los profesionales accedan a la mayor información posible para usar esa tecnología y marcar la diferencia. Por ejemplo, en el humo quirúrgico estamos preocupados por que el uso sea seguro para ello. Por eso tenemos tecnologías que permiten que los humos quirúrgicos no dañen a la enfermera o al cirujano.
La cadena de valor en el sistema de salud tiene varios componentes: proveedor, médico, paciente y hospital. Y debemos estar conectados con todos. Un valor diferencial que ha permitido que PRIM gane mucho nombre a lo largo de estos años.
¿De qué forma afronta PRIM el reto de acelerar el desarrollo de nuevos productos?
Hay un proceso estándar que pasa, primero, por escuchar al mercado. Tenemos la ventaja de la cercanía con los profesionales de la salud y con muchos hospitales. Lo primero es escuchar sus necesidades, detectar qué está cambiando y cómo encontrar soluciones que permitan mejorar la atención.
“Lo más importante para cada uno de nosotros tiene que ser que, para ese paciente, seamos el 100% de su solución”
Una vez que hemos hecho este primer paso y hemos avanzado en entender dónde hay posibilidad de desarrollar herramientas, hacen falta grupos de profesionales que sepan convertir esa información en productos específicos. Parte importante del Plan Estratégico de 2021 es que formalizamos nuestro proceso de I+D, estructuramos esta área para que fuese más fuerte, integrada y con procesos eficientes. Y que también estuviese muy conectada al ecosistema de innovación de España.
Hemos conectado nuestra área de I+D a ese ecosistema, para que se retroalimente y así averiguar qué se necesita para desarrollar, después, la tecnología de manera propia, como hemos hecho en algunos casos.
Tenemos alrededor de 20 proyectos de desarrollo apoyados con casi 30 millones de euros propios. Al mismo tiempo, apostamos por salir a buscar esa tecnología e innovación fuera.
Son productos sanitarios, por lo que sabemos que debemos cumplir con el mayor rigor regulatorio y ser capaces de llevar ese producto una vez desarrollado a pruebas muy específicas y que cumplan con los requerimientos, para después ponerlo en el mercado. Primero de manera controlada, asegurar que el producto hace lo que tiene que hacer y, después, generalizarlo con nuestra fuerza del equipo de Ventas.
En resumen, productos, servicios y procesos que permitan que la atención sea más efectiva y eficiente y que permitan hacer una diferencia en la vida de las personas. Hoy tenemos un área de I+D que es pieza clave de nuestra estrategia, no solo en el pasado sino hacia el futuro para pacientes y profesionales de la salud.
“Tenemos alrededor de 20 proyectos de desarrollo apoyados con casi 30 millones de euros de la compañía”
¿La sostenibilidad ya forma parte del ADN cultural y operativo de su compañía? ¿De qué forma han implantado políticas más sostenibles?
Todos somos muy conscientes de la empresa en la que trabajamos y que es en sí misma un testimonio de sostenibilidad en el tiempo. Somos de las pocas compañías españolas que están registradas antes del año 1900 en España. La historia de PRIM es un testimonio de sostenibilidad. Tenemos una obligación y un compromiso de mantener esa esencia.
No olvidar quiénes somos: una empresa enfocada en mejorar la vida de los pacientes. Sabemos nuestras fortalezas, dónde vamos a estar y dónde no. Por eso tenemos que hacer las cosas bien, desde el punto de vista financiero, regulatorio o legal, para tener buenos productos y procesos que nos eviten cualquier problema en el futuro.
Pero lo más importante para mí es la cultura: que la gente entienda que servimos a personas. Y nuestra razón social es nuestro trabajo. Tenemos la bellísima oportunidad de hacer nuestra labor y cumplir un objetivo social, que es llevar más salud a más personas. En este sentido, la conciencia de todos los empleados, cuando acaban cada día y saben que su trabajo ha impactado en familias y comunidades enteras, es la mejor manera de garantizarlo.
“Hoy tenemos un área de I+D que es pieza clave de nuestra estrategia, no solo en el pasado sino hacia el futuro para pacientes y profesionales de la salud”
Asimismo, hemos implantado también ESG y métricas a procesos concretos. Desde el punto de negocio, hay muchas cosas que podemos hacer por la sostenibilidad: hemos cambiado el material de cartón de los embalajes, para hacerlos más amigables con el entorno: queremos dejar huella en los pacientes, no en el medioambiente. También hemos rediseñado nuestros productos para eliminar residuos plásticos. Más cuando la industria de la tecnología médica es uno de los principales responsables de la generación de residuos plásticos en los hospitales.
Y tenemos en marcha otras soluciones, como un proyecto que llevamos a cabo en una comunidad en España para disminuir el consumo de plásticos en cirugía, con reducciones de entre el 60% y el 70%. Trabajamos para llevar este tipo de proyectos a los hospitales.
Sin olvidar que hemos impulsado el diseño de nuestros productos con perspectiva de género porque pacientes masculinos y femeninos no son necesariamente iguales a nivel anatómico o morfológico. Todo ello para transmitir a la gente que queremos estar aquí por muchos años más.









