Patricia Durán Carrasco
Foto: Ana Fernández Agüero
La vacunación no es cosa de niños, también lo es de adultos. Sin embargo, los adultos sanos a partir de los 60 años tienen una percepción de que no corren un riesgo real y poseen una falsa sensación de seguridad, al considerar que las infecciones respiratorias solo las padecen los niños. Esta concepción provoca que el índice de la cobertura vacunal decaiga, haciendo esencial el trabajo de las enfermeras para concienciar a la población adulta de la importancia de vacunarse. Esta es una de las conclusiones de la mesa de expertos organizada por iSanidad en el contexto de la campaña ‘50 años del Calendario Vacunal en España’ que cuenta con el apoyo de GSK y Sanofi.
Según Raquel García-Flórez, miembro del Comité de Vacunas de la Sociedad Madrileña de Enfermería Familiar y Comunitaria (Semap), “la vacuna es una herramienta que ayuda a mantener la calidad de vida que tienen actualmente las personas”. Aunque en la realidad, la vacunación entre la población adulta se encuentra con diversos obstáculos. En este sentido, los profesionales sanitarios han detectado varias barreras que bloquean la cobertura vacunal. En concreto, “existen tres principales: profesional, paciente y administrativa”, señala Alejandro García, vocal de la Asociación Nacional de Enfermería y Vacunas (Anenvac).
“No debemos tener miedo a abordar los efectos secundarios. De esta forma, aumentaremos la confianza con el paciente”, declara María Moreno (Isfos-CGE)
La barrera profesional se divide en tres tipos de perfiles: los que están concienciados con la vacunación, los que se conciencian poco a poco y los nos convencidos. “En estos últimos es donde se debe incidir”, recalca García. Respecto a la barrera paciente, los usuarios tienen poca valoración del riesgo, miedo a los efectos secundarios y están desinformados de las vacunas a las que pueden acceder. Por último, en la barrera administrativa, no existe un único método de vacunación a nivel nacional.
A estas barreras, Marina Moreno, coordinadora científica en el área de vacunas del Instituto Superior de Formación Sanitaria (Isfos) del Consejo General de Enfermería, añade otras barreras. Por un lado, las barreras logísticas hacen que no siempre lleguen las vacunas, que los profesionales sanitarios se han comprometido a administrar, a tiempo o en forma. Por otro lado, los problemas de agenda y, por último, las barreras culturales o sociales, donde a veces tiene más influencia la experiencia de un conocido que lo que le pueda decir el profesional. Por ello, “hay que trabajar con la honestidad y la claridad. No debemos tener miedo a abordar los efectos secundarios. De esta forma, aumentaremos la confianza con el paciente”, comenta Moreno.
“La vacuna es una herramienta que ayuda a mantener la calidad de vida que tienen actualmente las personas”, comenta Raquel García-Flórez (Semap)
Estrategias de vacunación
Para eliminar estas barreras y aumentar la concienciación de la vacunación en la población adulta, Alejandro Cremades, jefe de sección de Coordinación y Promoción de la Salud del Servicio de Vacunación e Inmunización Sistemática y en Grupos de Riesgo de la Generalitat Valenciana, propone la estrategia de las 3C: conveniencia, que las vacunas sean accesibles, reales y que lleguen a todo el mundo; complacencia, que se modifique la percepción del riesgo porque si no hay sensación de riesgo no se vacunan; y confianza, es la más determinante y donde las enfermeras tienen una ventaja muy grande al tener un trato cercano con el paciente, “llevan la labor de difusión, aunque siempre se debe trabajar en equipo para que la maquinaria funcione correctamente”, explica Cremades.
Por su parte, Moreno recalca que “las enfermeras vemos la falta de confianza en las vacunas, que viene dado por una baja percepción del riesgo y una falsa seguridad, por lo que hace falta comunicación, educación y confianza”. Además, considera que los profesionales sanitarios también deben de tener confianza y seguridad en el mensaje que quieren transmitir al paciente, para que sea más fácil concienciar a la población sobre las ventajas que aporta la vacunación en la salud.
“Las farmacias comunitarias acceden a toda la población y son un punto fundamental para captar y dar información”, recalca Alejandro Cremades, de la Generalitat Valenciana
Por su parte, García-Flórez considera que las mejores estrategias son aquellas donde los profesionales sanitarios son proactivos. Asimismo, hace hincapié en la importancia de proporcionar información a los pacientes sobre los tipos de vacunas que pueden acceder. “Los recordatorios por SMS o las cartas son claves para proporcionar información de la existencia de las vacunas. Además, se debe analizar qué canales son mejores para cada tipo de población. No pasa nada si hay que cambiar de estrategias y poner nuevas ideas en marcha”, comenta García-Flórez.
Los profesionales sanitarios consideran que las estrategias deben ser dinámicas, manteniendo una coordinación entre todas las partes, como sanitarios, atención hospitalaria, salud pública y centros sociosanitarios. El objetivo es conseguir que la vacuna sea más accesible para facilitar su distribución entre la población.
En esta línea, la campaña de la gripe es un buen elemento conductor para informar y poner otras vacunas como la del neumococo o del herpes zóster. “Esta campaña es una oportunidad para informar del resto de vacunas existentes, permitiendo que cada enfermero y cada centro pueda realizar su estrategia”, explica García. Para facilitar la vacunación, los expertos consideran que una estrategia de vacunación centralizada permite abrir un horario más amplio, facilitando a la población adulta conciliar su vida personal para acudir a un punto de vacunación. Asimismo, la descentralización de las vacunas del calendario sería la clave para escalonar la vacunación de aquellas que pueden ponerse en cualquier momento del año.
“La campaña de la gripe es una oportunidad para informar del resto de vacunas existentes, permitiendo que cada enfermero y cada centro pueda realizar su estrategia”, explica Alejandro García (Anenvac)
Farmacias comunitarias, puntos de información
Planificación, programación, coordinación e información en todos los ámbitos de la sociedad son las claves, según Cremades, para contar con una estrategia eficaz de vacunación. Y aquí la farmacia comunitaria tiene un papel relevante en la difusión de la información, ya que “accede a toda la población y son un punto fundamental para captar y dar información”, añade Cremades. “Se trata de crear una red de araña, en la que cada vez acoja a más profesionales, para que la población pueda tener puntos reales y fiables para acceder a una información verificada”, señala García-Flórez.
Durante la mesa de expertos, se hizo hincapié en la necesidad de tener un enfoque multifacético y disponer de una buena colaboración y coordinación con las instituciones políticas, sociales y agrupaciones. Por otro lado, los sanitarios recuerdan que los recursos son limitados y que no se puede ofrecer más servicios, por lo que reivindican que las instituciones deberían ayudar a buscar soluciones ante este problema para poder potenciar la vacunación entre la población adulta.









