Redacción
La Sociedad Española de Diabetes (SED) ha publicado la Guía de Uso de Sistemas de Asa Cerrada 2026, un documento que pretende convertirse en una referencia práctica y actualizada para el uso de estas tecnologías durante la práctica clínica. Este itinerario ofrece una visión completa y práctica sobre la utilización de estos sistemas. Además, describe cuatro dispositivos. Tres de ellos ya están comercializados, mientras que el otro se prevé que su comercialización tenga lugar durante la primera mitad de 2026.
El objetivo de esta guía es «que el profesional no tenga que ir revisando la evidencia, las fichas técnicas, las recomendaciones prácticas para el uso de cada uno de los sistemas en diferentes fuentes de información», explicó Dra. Carmen Quirós López, coordinadora del Grupo de Trabajo de Tecnologías Aplicadas a la Diabetes.
El Dr. González Díaz Soto, del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico Universitario de Valladolid, destacó que «este documento supone una continuidad para garantizar la mejor información y la mayor claridad en tecnología, aportando también el máximo rigor».
«Este documento supone una continuidad para garantizar la mejor información y la mayor claridad en tecnología, aportando también el máximo rigor», explicó el Dr. González Soto
Actualmente, estos sistemas de asa cerrada están indicados en diabetes tipo 1, pero los datos reportan cada vez más beneficios en otros tipos de diabetes, incluso en diabetes tipo 2. «Serán en el futuro en el tratamiento estándar de todas las personas con diabetes tipo 1, probablemente desde el diagnóstico de la enfermedad y se extenderá este uso a otros tipos de diabetes», vaticinó la Dra. Pilar Isabel Beato Víbora, del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario de Badajoz.
Además, aseguró que «el uso de sistemas de asa cerrada en España es aún bajo, aunque se está extendiendo». Como principal desventaja, señaló que «existe una situación de inequidad en el acceso entre las diferentes Comunidades Autónomas, e incluso entre hospitales o áreas sanitarias de la misma Comunidad».
Tal y como explica la Dra. Carmen Quirós López, coordinadora del Grupo de Trabajo de Tecnologías Aplicadas a la Diabetes, «cada vez más profesionales se deciden a iniciar sistemas híbridos de asa cerrada en sus pacientes, tal y como recomiendan las guías clínicas actuales; además, la aparición de novedades constantes en el mercado nos obliga a mantenernos actualizados».
«Cada vez más profesionales se deciden a iniciar sistemas híbridos de asa cerrada en sus pacientes, tal y como recomiendan las guías clínicas actuales», señaló la Dra. Quirós
El Dr. Díaz Soto señala avances en tres direcciones. Primero, los algoritmos más probables y adaptativos capaces de manejar mejor situaciones complejas, como ejercicio, estrés o variabilidad de ingestas, con menos intervención del usuario. Segundo, la simplificación e integración, porque son dispositivos más pequeños, conectividad más estable y ecosistemas más fluidos entre sensor, bomba y aplicaciones.
También, los modelos de seguimiento más inteligentes, con uso de datos para detectar problemas antes, optimizar ajustes y priorizar la atención en quien más lo necesita. En definitiva, «vamos hacia sistemas más automáticos, más fáciles de usar y más predictivos, con un objetivo final muy claro: mejorar resultados clínicos y reducir la carga diaria de vivir con diabetes», afirmó el Dr. Díaz Soto.
«Vamos hacia sistemas más automáticos, más fáciles de usar y más predictivos, con un objetivo final muy claro: mejorar resultados clínicos y reducir la carga diaria de vivir con diabetes», afirmó el Dr. Díaz Soto
La Guía incluye apartados específicos donde se detallan los componentes de un sistema de asa cerrada, se exponen y comparan los modelos actualmente comercializados, se especifican las indicaciones de uso y también se dibujas las principales tendencias de futuro en este ámbito. Además, se dedica un capítulo concreto a la educación terapéutica, que resulta fundamental para obtener un buen resultado del uso de la tecnología en el tratamiento de la diabetes, incluso para los sistemas más avanzados.
Aunque los sistemas de asa cerrada cada vez son más automáticos y precisan menor intervención por parte del usuario, la educación terapéutica es fundamental tanto para que el usuario obtenga resultados óptimos con el dispositivo como para que su uso sea seguro y estén capacitados para resolver las intercurrencias que puedan aparecer en el día a día. Y para una correcta educación terapéutica es necesario, como indica la Dra. Quirós, «que los profesionales que se dedican a ella tengan formación específica y estén totalmente actualizados».
Como se expone en este documento, el Programa Estructurado de Educación Terapéutica (PEET) debe cumplir una serie de estándares de calidad: estar planificado siendo coherente con los objetivos, flexible en los contenidos que se facilitarán de manera progresiva, basado en evidencia científica y disponible por escrito.









