Redacción
Javier Padilla, secretario de Estado de Sanidad, ofreció una visión amplia y estratégica sobre el impacto de la desinformación en salud durante la jornada organizada por ANIS en el Ministerio de Sanidad. Describió este fenómeno como un elemento estructural del paisaje actual, marcado por un exceso de datos que dificulta distinguir lo relevante del simple “ruido”. Esta infodemia, dijo, genera parálisis informativa y convierte al usuario pasivo en un objetivo más vulnerable para los mensajes falsos.
Para Javier Padilla la desinformación es elemento estructural marcado por un exceso de datos que dificulta distinguir lo relevante del simple “ruido”
Padilla recordó que el ámbito sanitario es profundamente técnico, lo que complica el acceso a información comprensible y fiable. Ante ello, defendió la necesidad de una proactividad institucional sostenida, capaz de colocar rápidamente información validada cuando se detectan picos de búsqueda —como ocurrió con el virus Nipah— o titulares distorsionados —como en el caso de la amoxicilina—. Para lograrlo, propuso avanzar hacia sistemas de “vigilancia epidemiológica de la desinformación”, que permitan detectar y actuar con celeridad ante señales tempranas.
La confianza, recalcó, es un pilar irrenunciable. Para él, la ausencia de mensajes alimenta la desconfianza, mientras que la comunicación proactiva, sustentada en rigor y datos sólidos, resulta esencial para reconstruir legitimidad. Sin embargo, reconoció que la velocidad institucional nunca igualará la rapidez con la que circula la desinformación, insistió en que la respuesta pública debe aportar más solidez, claridad y trazabilidad. También advirtió que la actualización continua de los contenidos oficiales, aunque costosa, es imprescindible para mantener su relevancia y evitar que la ciudadanía se aleje de las fuentes fiables.
Para Padilla a ausencia de mensajes alimenta la desconfianza, mientras que la comunicación proactiva resulta esencial para reconstruir legitimidad
Sobre el enfoque estratégico, Padilla defendió que las iniciativas no deben diseñarse solo desde arriba, sino nacer también del trabajo de base. Planteó la duda de si España debe apostar por una estrategia sectorial específica o por un marco transversal que incorpore particularidades de cada ámbito afectado por la desinformación. En todo caso, aseguró el compromiso del Ministerio de Sanidad para trabajar con todos los actores implicados










