Patricia Durán Carrasco
El programa Actívate nace con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los pacientes oncológicos tanto a nivel físico como a nivel psicológico. Este programa de entrenamiento supervisado combina actividad física adaptada con educación sanitaria, para mejorar la capacidad funcional, al tiempo que se promueve hábitos de vida saludable.
La Dra. Beatriz Fuertes, de la Unidad de rehabilitación cardiaca, y la Dra. Ana Pastor, cardióloga de la Unidad de Cardio-Oncología de HM Centro Integral de Enfermedades Cardiovasculares (CIEC) han hablado con iSanidad para profundizar en los beneficios del ejercicio físico y cómo se integra el programa Actívate en el tratamiento de los pacientes oncológicos.
¿Qué efectos tiene el ejercicio a nivel físico y psicológico en las personas oncológicas y cómo les ayuda a afrontar los tratamientos? ¿Qué aceptación tiene entre los pacientes oncológicos?
El ejercicio durante el tratamiento oncológico tiene beneficios físicos y psicológicos sólidos, respaldados por las guías de actuación médica tanto nacionales como internacionales, que ya lo recomiendan como parte del manejo estándar.
“En el plano psicológico, el ejercicio contribuye a mejorar la calidad de vida y puede ayudar en el manejo de ansiedad y depresión»
A nivel físico, el efecto más importante es la reducción de la fatiga relacionada con el cáncer, donde el ejercicio ha demostrado incluso mayor eficacia que las intervenciones farmacológicas. Además, mejora la capacidad cardiorrespiratoria, la fuerza muscular y la función física, con impacto también en la composición corporal. Todo ello se traduce en una mejor tolerancia a los tratamientos, en mayores tasas de finalización de los mismos e incluso mejores resultados en supervivencia.
En el plano psicológico, el ejercicio contribuye a mejorar la calidad de vida y puede ayudar en el manejo de ansiedad y depresión, aunque los resultados son más variables. También favorece la sensación de control, autonomía y la capacidad de mantener actividades cotidianas, aspectos que contribuyen al bienestar durante el proceso oncológico.
En cuanto a la aceptación, los pacientes suelen mostrar una actitud positiva hacia el ejercicio. Aunque algunos, especialmente sin hábitos previos, pueden presentar reticencias iniciales. Una vez se incorporan a programas estructurados y supervisados la adherencia mejora claramente y la percepción de beneficio, tanto físico como emocional, es muy alta. No obstante, a nivel global, la adherencia sigue siendo un reto, influido por factores como las toxicidades del tratamiento, el miedo a empeorar los síntomas y la falta de orientación profesional, donde el papel del médico resulta clave.
Desde HM CIEC han puesto en marcha el programa Actívate. ¿En qué consiste y a qué tipos de pacientes va dirigido? ¿Cuál es el objetivo del programa?
El programa Actívate surge en el contexto de la consulta de cardio-oncología, donde, además de optimizar el tratamiento cardiovascular y monitorizar la cardiotoxicidad de las terapias oncológicas, detectamos la necesidad de ofrecer una intervención estructurada en ejercicio físico.
“El programa Actívate integra, además del entrenamiento físico, diferentes actividades educativas orientadas a promover hábitos de vida cardiosaludables”
Se trata de un programa de entrenamiento supervisado, con una frecuencia de dos sesiones semanales, dirigido principalmente a pacientes oncológicos, tanto en tratamiento activo como en fases de seguimiento, que no presentan contraindicaciones para la práctica de ejercicio. El programa combina actividad física adaptada con educación sanitaria mediante sesiones formativas, configurándose como un modelo similar a la rehabilitación cardiaca, pero enfocado al paciente oncológico y con un componente al aire libre que favorece la adherencia.
El objetivo principal es mejorar la capacidad funcional, reducir el impacto cardiovascular de los tratamientos y promover hábitos de vida saludables que perduren a largo plazo. Pero para nuestra sorpresa, desde las primeras semanas observamos que uno de los aspectos más valorados por las pacientes es el componente grupal: el sentirse acompañadas, escuchadas y poder compartir su experiencia con naturalidad reduce la incertidumbre y mejora su bienestar emocional. El programa también fomenta la participación en actividades lúdicas, como caminatas, yoga o remo, facilitando espacios de desconexión en los que pueden disfrutar, reír y salir, aunque sea momentáneamente, del rol de pacientes.
En Semana Santa, un grupo de mujeres con cáncer de mama ha realizado el Camino de Santiago como parte de las actividades que contempla esta iniciativa. ¿Cómo ha sido la experiencia y a qué retos se han enfrentado durante el recorrido?
La experiencia ha sido extraordinariamente positiva. Las pacientes participaron tras un periodo de entrenamiento previo dentro del programa, lo que les permitió afrontar el reto con una preparación adecuada.
“Se trata de un programa de entrenamiento supervisado dirigido principalmente a pacientes oncológicos, tanto en tratamiento activo como en fases de seguimiento”
Todas completaron el recorrido desde Sarria hasta Santiago, lo que supone un logro tanto físico como emocional. Durante el trayecto, las principales dificultades fueron de carácter leve, fundamentalmente molestias osteoarticulares y ampollas en los pies, sin que se produjeran incidencias clínicas relevantes.
Más allá del aspecto físico, esta actividad ha tenido un importante impacto en la cohesión grupal, la autoestima y la percepción de superación personal.
¿Qué otras acciones incluyen el programa Actívate? ¿Qué seguimiento se realiza a los pacientes?
El programa Actívate integra, además del entrenamiento físico, diferentes actividades educativas orientadas a promover hábitos de vida cardiosaludables y mejorar el conocimiento del paciente sobre su enfermedad y su tratamiento.
En cuanto al seguimiento, todos los pacientes son evaluados de forma inicial mediante ecocardiografía y prueba de esfuerzo, lo que permite individualizar la prescripción de ejercicio. Posteriormente, se realizan reevaluaciones periódicas, aproximadamente cada seis meses, para monitorizar la evolución clínica y funcional, así como para detectar de forma precoz posibles efectos cardiovasculares asociados a los tratamientos oncológicos.
“Desde las primeras semanas observamos que uno de los aspectos más valorados por las pacientes es el componente grupal: el sentirse acompañadas, escuchadas y poder compartir su experiencia”
¿Cuáles van a ser las próximas actividades que se desarrollarán a través del programa Actívate?
Entre las próximas iniciativas destacan la participación en la Carrera contra el Cáncer, prevista para el 19 de abril, así como la incorporación de nuevas actividades como el tiro con arco, que permite trabajar coordinación, concentración y actividad física de forma adaptada y motivadora para los pacientes.
¿Qué perfiles son candidatos idóneos para adherirse al programa Actívate?
El programa está dirigido a pacientes oncológicos en tratamiento activo o que ya lo han finalizado, siempre que no exista una contraindicación médica específica para la práctica de ejercicio físico.
Especialmente, está orientado a aquellos pacientes sin experiencia previa en ejercicio físico, que requieren un entorno supervisado y seguro para iniciar y mantener hábitos de ejercicio, adaptados a su situación clínica.










