Redacción
La Sociedad Española de Epidemiología (SEE) ha advertido de la exposición de las mujeres y niñas migrantes a la violencia sexual y de género. Crisis humanitarias como la que atraviesa Ceuta ponen de manifiesto, según la sociedad científica, esta situación de vulnerabilidad.
«Las dificultades para detectar, dimensionar y atender estas situaciones» han sido destacadas en un posicionamiento por su Grupo de Trabajo de Género, Diversidad Afectivo-Sexual y Salud, el cual analiza la situación desde una perspectiva de género y salud pública. A su juicio, este tipo de violencia «no puede considerarse un hecho aislado o un efecto colateral de la crisis, sino un determinante estructural de la salud».
La SEE advierte de que durante las primeras semanas de la crisis se han documentado casos de violencia sexual que afectan fundamentalmente a niñas y adolescentes
En este contexto, ha informado de que «durante las primeras semanas de la crisis se han documentado casos de violencia sexual que afectan fundamentalmente a niñas y adolescentes». Además, ha destacado la «escasa visibilidad de la violencia que pueden estar sufriendo las mujeres migrantes adultas«, a pesar de que el Ministerio de Igualdad ha advertido del riesgo extremo de agresiones y trata al que están expuestas las migrantes que permanecen en la calle.
«La evidencia científica describe una violencia continua que puede acompañar a las mujeres migrantes durante todo el proceso migratorio: desde el país de origen y el tránsito hasta el lugar de destino», ha continuado la SEE.
Durante este proceso, añade, «pueden estar expuestas a diferentes formas de violencia procedentes de distintos agresores y contextos, como la explotación laboral o sexual, la violencia de pareja o las agresiones durante el propio trayecto o una vez alcanzado el destino».
La falta de plazas de acogida aumenta la vulnerabilidad
Además, ha indicado que «a ello se añaden factores que pueden reducir considerablemente la capacidad de pedir ayuda o denunciar«, entre los que ha destacado «la ausencia de documentación, el miedo a una posible expulsión, la dependencia administrativa de terceras personas, el aislamiento o la dependencia económica». «En situaciones como la que atraviesa Ceuta, la falta de plazas de acogida añade un nuevo factor de vulnerabilidad«, ha agregado.
La sociedad científica reclama entornos seguros, acceso inmediato a los servicios de atención y sistemas adecuados de identificación y derivación
Por todo ello, esta sociedad científica ha puesto de relieve la importancia de garantizar entornos seguros para mujeres y niñas, acceso inmediato y equitativo a los servicios de atención, apoyo social, sistemas adecuados de identificación y derivación, y servicios adaptados lingüística y culturalmente, además de contar con profesionales sanitarios y de seguridad sensibilizados.
Junto a ello, es oportuno contar con «datos públicos desagregados por sexo y edad sobre cuestiones como la morbilidad, la atención ginecológica u obstétrica de urgencia o la Salud Mental», ha continuado, para sostener que «sin esta información resulta más difícil identificar las necesidades específicas de mujeres y niñas y dimensionar adecuadamente los recursos».
Por último, la SEE ha pedido «incorporar de forma sistemática la perspectiva de género y migratoria en la cobertura informativa, aportar datos desagregados cuando estén disponibles y dar visibilidad a las experiencias y necesidades de las mujeres afectadas».










