Redacción
La insuficiencia cardíaca es una enfermedad crónica y progresiva que condiciona de forma importante la calidad de vida y tiene un elevado impacto en términos de hospitalización. En España se estima que más de 770.000 personas conviven con ella, lo que supone el 1,89% de la población adula y hasta el 9% de los mayores de 80, según datos ofrecidos por Cardioalianza.
Su evolución puede estar marcada por episodios de descompensación que obliguen al paciente a acudir al hospital. Por ello, una parte del cambio en su atención se dirige a intervenir antes de que sea necesario un nuevo ingreso: identificar signos de alerta, ajustar el tratamiento de manera precoz y realizar un seguimiento estrecho sin que el ingreso convencional sea siempre necesario.
Distintos hospitales están articulando este enfoque mediante unidades específicas, consultas especializadas, hospitales de día y programas de educación sanitaria. El denominador común es reforzar la atención ambulatoria y la continuidad del seguimiento.
El Hospital Universitario Quirónsalud Pozuelo es uno de los centros que ha desarrollado un Hospital de Día de Insuficiencia Cardíaca con esta orientación. Desde septiembre de 2023 dispone de una consulta específica médica y de enfermería y, desde noviembre de ese mismo año, de un hospital de día destinado al cuidado ambulatorio y a evitar, en lo posible, los reingresos.
Casi 800.000 personas viven con insuficiencia cardíaca en España y su prevalencia alcanza el 9% entre los mayores de 80 años
En estas instalaciones se vigilan los síntomas y pueden realizarse electrocardiogramas, ecocardiogramas, analíticas o radiografías, además de ajustar el tratamiento. También es posible administrar medicación intravenosa, como diuréticos o hierro. Según explica la Dra. Agustina Giarocco, cardióloga del centro especializada en esta patología, el paciente permanece aproximadamente una hora en la unidad y después puede regresar a su domicilio.
Las especialistas del centro subrayan la importancia de tratar precozmente al paciente para mejorar su evolución y tratar de evitar nuevos ingresos. Este seguimiento incorpora además a la enfermería especializada, que participa junto a los cardiólogos en la atención y seguimiento de estos pacientes.
En paralelo, la creación de unidades específicamente dedicadas a la insuficiencia cardíaca permite estructurar esta asistencia. El Hospital Universitario La Luz (del Grupo Quirónsalud) obtuvo el pasado julio la acreditación SEC-Excelente como Unidad de Insuficiencia Cardíaca, concedida por la Sociedad Española de Cardiología (SEC) tras evaluar el cumplimiento de requisitos asistenciales, organizativos y de calidad.
Hospitales de día, consultas específicas y programas educativos buscan intervenir antes de que una descompensación termine en un nuevo ingreso
Más allá del reconocimiento concreto, los criterios que evalúa este tipo de acreditación muestran algunos de los elementos que están ganando peso en el manejo de la enfermedad: tiempos adecuados de respuesta, tratamientos recomendados por las guías científicas, seguimiento integral y coordinación entre profesionales. La unidad del Hospital Universitario La Luz cuenta con un equipo multidisciplinar en el que participan cardiólogos, profesionales de enfermería y personal administrativo, con el fin de asegurar la continuidad asistencial y facilitar el acceso de los pacientes a una atención especializada.
Reconocer una descompensación a tiempo
La transformación asistencial no depende únicamente de nuevas estructuras. También pasa por proporcionar al paciente herramientas para comprender la enfermedad y participar en su autocuidado, además de reconocer cuándo su situación puede estar empeorando.
Con ese objetivo, el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz puso en marcha en 2025, junto con la Asociación de Pacientes Anticoagulados y Cardiovasculares (AMAC), una Escuela de Pacientes con Insuficiencia Cardíaca dirigida a personas con diagnóstico reciente o que habían sufrido un ingreso por esta enfermedad.
Las sesiones se desarrollan en grupos reducidos y están lideradas por un equipo compuesto por un médico especialista, una enfermera de la Unidad de Insuficiencia Cardíaca y un paciente experto. El objetivo es que los asistentes comprendan mejor la enfermedad, identifiquen precozmente signos de alerta y adquieran mayor autonomía en su autocuidado diario.
El modelo se apoya en equipos multidisciplinares, enfermería especializada y una participación más activa del propio paciente
La iniciativa está integrada como una prestación sanitaria del hospital, lo que permite a los facultativos derivar directamente a los pacientes. En ella participan profesionales vinculados a cardiología, medicina interna y geriatría, un planteamiento multidisciplinar especialmente relevante en una patología cuya frecuencia aumenta con la edad.
A estos cambios organizativos se suma la evolución de la cardiología intervencionista. En Policlínica Gipuzkoa (del Grupo Quirónsalud) se emplean procedimientos transcatéter para abordar patologías como la estenosis aórtica o determinados casos de insuficiencia mitral. Técnicas como el implante transcatéter de válvula aórtica (TAVI) o la reparación percutánea de la válvula mitral permiten tratar a determinados pacientes mediante procedimientos menos invasivos y con recuperaciones más rápidas que la cirugía abierta.
Se trata de intervenciones destinadas a situaciones concretas y no sustituyen al seguimiento de la insuficiencia cardíaca, pero forman parte de una evolución más amplia de la atención cardiovascular. Un cambio en el que cobran cada vez más importancia el seguimiento ambulatorio, la especialización de los equipos y la participación del paciente en el control de su enfermedad.








