PET-amiloide: la prueba de imagen cerebral clave para confirmar la alteración biológica antes de prescribir nuevos fármacos del alzhéimer

La Sociedad Española de Medicina Nuclear e Imagen Molecular (Semnim) destaca que esta técnica permite confirmar o excluir la presencia de amiloide y cuantificar los depósitos cerebrales antes de iniciar determinadas terapias

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Redacción
La llegada de tratamientos modificadores de la enfermedad de Alzheimer dirigidos contra la proteína beta-amiloide ha reforzado la importancia de confirmar la alteración biológica antes de indicar estas terapias. En este escenario, la PET-amiloide se sitúa como una herramienta clave para seleccionar a los pacientes candidatos, según destaca la Sociedad Española de Medicina Nuclear e Imagen Molecular (Semnim) con motivo del Día Mundial del Alzheimer, que se conmemora el 21 de septiembre.

La enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente de demencia y representa uno de los principales retos de salud pública asociados al envejecimiento de la población. En los últimos años, su abordaje ha evolucionado al comprobarse que los cambios biológicos en el cerebro comienzan años antes de la aparición de una demencia clínica establecida. Frente a un diagnóstico fundamentado tradicionalmente en las manifestaciones clínicas, la medicina nuclear permite analizar la biología cerebral y complementar la valoración clínica, neuropsicológica y estructural de los pacientes.

Esta capacidad para establecer un diagnóstico biológico cobra especial relevancia ante la incorporación de tratamientos dirigidos específicamente contra la proteína beta-amiloide. Al actuar sobre mecanismos biológicos concretos, estas terapias requieren identificar con precisión qué pacientes presentan la alteración sobre la que actúa el fármaco y se encuentran en la fase clínica adecuada.

La combinación de análisis de sangre y escáneres cerebrales perfilará una estrategia por pasos para asegurar el acceso equitativo en todo el sistema sanitario

«No todos los pacientes con deterioro cognitivo presentan enfermedad de Alzheimer y, entre quienes presentan patología amiloide, no todos se encuentran necesariamente en la fase clínica adecuada para recibir determinados tratamientos», explica el Dr. José Antonio Lojo Ramírez, facultativo adjunto de Medicina Nuclear del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla. Por ello, el especialista subraya que «la selección de candidatos deberá realizarse dentro de equipos multidisciplinares y apoyarse en biomarcadores capaces de definir mejor la situación de cada paciente».

En este contexto, la PET-amiloide permite confirmar o excluir la presencia de la diana biológica sobre la que actúan estos tratamientos. Además, hace posible medir los depósitos cerebrales mediante sistemas objetivables como la escala Centiloide, concebida para facilitar la comparación de los resultados entre distintos centros hospitalarios.

PET-FDG para el diagnóstico diferencial

La medicina nuclear también desempeña un papel consolidado en el diagnóstico diferencial mediante la PET-FDG, una técnica que analiza el metabolismo cerebral para detectar patrones de disfunción neuronal característicos de distintas enfermedades neurodegenerativas. Esta información permite diferenciar la enfermedad de Alzheimer de otras posibles causas de deterioro cognitivo y complementar el resto de pruebas utilizadas durante el proceso diagnóstico.

La enfermedad de Alzheimer representa la causa más frecuente de demencia y un reto sanitario prioritario ante el envejecimiento de la población

A su vez, las técnicas de imagen molecular mantienen un papel destacado en la investigación de nuevas terapias. Tanto la PET-amiloide como la PET-tau se utilizan en ensayos clínicos internacionales para seleccionar pacientes, caracterizar la evolución de la enfermedad y analizar los cambios biológicos asociados a los tratamientos en fases cada vez más tempranas.

De los biomarcadores sanguíneos a la imagen cerebral

El desarrollo de biomarcadores plasmáticos relacionados con las proteínas amiloide y tau está abriendo nuevas posibilidades para organizar el proceso diagnóstico. Para la Semnim, estas herramientas no sustituyen necesariamente a la imagen molecular, sino que pueden complementarla dentro de una estrategia escalonada.

Dra. Cabrera Martín: «Nos estamos preparando para afrontar el reto del diagnóstico biológico precoz del alzhéimer»

«Lo más probable es que avancemos hacia estrategias escalonadas en las que los biomarcadores sanguíneos ayuden a una primera selección y la PET aporte la confirmación cerebral cuando sea necesario», señala el Dr. Lojo Ramírez. Este modelo permitiría utilizar los análisis sanguíneos como una primera herramienta de selección y recurrir posteriormente a las técnicas de imagen en aquellos pacientes en los que sea necesario confirmar la presencia de la alteración biológica directamente en el cerebro.

Desde el Grupo de Neuroimagen de la Semnim destacan que la PET ya forma parte de la práctica clínica y tendrá un papel cada vez más relevante ante la expansión del diagnóstico biológico y de los nuevos tratamientos frente al alzhéimer. «Estamos ante un cambio de paradigma en la enfermedad de Alzheimer y nuestro reto ahora es garantizar que todos los pacientes que puedan beneficiarse de estas nuevas estrategias diagnósticas y terapéuticas tengan acceso a ellas», afirma la Dra. María Nieves Cabrera Martín, jefa del Servicio de Medicina Nuclear del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

La especialista también destaca la necesidad de integrar a los profesionales de medicina nuclear en los equipos multidisciplinares que atienden a los pacientes con deterioro cognitivo. «Nos estamos preparando para afrontar el reto del diagnóstico biológico precoz del alzhéimer», destaca la Dra. Cabrera Martín, que defiende la presencia activa de los especialistas en medicina nuclear en los equipos multidisciplinares de deterioro cognitivo para optimizar la toma de decisiones clínicas.

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