Redacción
Los tumores cerebrales pueden tener dos orígenes y, en función de este, requieren un abordaje adaptado a sus características y localización. Se distinguen entre tumores cerebrales primarios, que se desarrollan a partir de las estructuras propias del sistema nervioso, y tumores secundarios o metástasis cerebrales, que se originan en otros órganos y llegan al cerebro como consecuencia de la diseminación de un cáncer.
En el caso de los tumores cerebrales primarios, los gliomas constituyen la familia más numerosa. “Dentro de este grupo existe un amplio espectro de gravedad, desde gliomas de grado uno, considerados completamente benignos, hasta los de grado cuatro, que son los más agresivos o malignos”, explica el Dr. Santiago Gil-Robles, jefe de Servicio de Neurocirugía del Hospital Universitario Quirónsalud Pozuelo. Esta diferenciación hace que el tratamiento deba adaptarse a las características de cada tumor, así como a su localización y evolución. La cirugía es una de las principales opciones terapéuticas y tiene como objetivo extirpar la mayor cantidad posible de tejido tumoral sin comprometer las funciones neurológicas.
La radiocirugía puede utilizarse en tumores benignos y metástasis cerebrales, con tasas de control local superiores al 90% y del 85%, respectivamente
En el caso de los tumores benignos, cuando las circunstancias lo permiten, también se busca eliminar la lesión por completo y garantizar que no queden restos tumorales. Según el Dr. Gerardo Conesa, jefe de Servicio de Neurocirugía del Centro Médico Teknon (Grupo Quirónsalud), “este margen puede ser de un par de centímetros y su obtención se relaciona con una mayor supervivencia del paciente”.
En los últimos años, la cirugía de los tumores cerebrales ha incorporado nuevas técnicas que permiten mejorar tanto el abordaje de las lesiones como la información disponible durante la intervención. Entre ellas se encuentra la biopsia intraoperatoria, un procedimiento que permite analizar una muestra del tumor durante la propia cirugía y obtener información sobre sus características, incluido su perfil molecular. De este modo, el equipo médico puede disponer de datos relevantes sobre la lesión desde el mismo quirófano, lo que facilita la planificación del tratamiento posterior.
Radiocirugía para tumores cerebrales
La evolución de la tecnología sanitaria también ha permitido incorporar nuevas opciones terapéuticas para tratar los tumores cerebrales con mayor precisión. Una de ellas es la radiocirugía, que puede realizarse mediante el sistema Gamma Knife. Esta tecnología permite obtener imágenes durante el propio tratamiento y ajustar con mayor precisión la irradiación de las lesiones cerebrales. Su utilidad resulta especialmente relevante en lesiones de pocos milímetros o situadas en zonas del cerebro de difícil acceso, donde la precisión y la seguridad del procedimiento adquieren especial importancia.
El Dr. Roberto Martínez Álvarez, neurocirujano y jefe de la Unidad de Radiocirugía Gamma Knife del Hospital Ruber Internacional (Grupo Quirónsalud), explica que “es una técnica basada en la emisión de fuertes dosis de radiación en áreas delimitadas del cerebro que permite destruir de forma eficaz un grupo de células”. Según el especialista, una de las ventajas de este sistema frente a otras técnicas similares es que la radiación que recibe el resto del organismo es cien veces menor, lo que reduce de forma notable los efectos secundarios y puede contribuir a prolongar la supervivencia.
La biopsia intraoperatoria permite analizar el tumor durante la cirugía y obtener información sobre sus características y perfil molecular
La evolución de esta tecnología también ha permitido realizar los tratamientos en varias sesiones, una opción que amplía su uso a lesiones de mayor volumen. Para mejorar la precisión durante el procedimiento, la Unidad de Radiocirugía Gamma Knife incorpora el marco estereotáxico Vantage, que permite realizar exploraciones de mayor calidad al mantener la cabeza inmovilizada durante el procedimiento y ofrece una mayor comodidad al paciente.
El Hospital Ruber Internacional cuenta además con la versión Gamma Knife ICON, que integra un sistema de imagen que permite realizar el tratamiento mediante una máscara, sin necesidad de fijar un marco a la cabeza. Esta opción resulta especialmente útil para tratar lesiones de mayor volumen mediante varias sesiones y limitar la irradiación del tejido cerebral sano situado alrededor. El sistema también permite tratar con precisión objetivos localizados en la parte superior de la columna cervical, ampliando las indicaciones y las zonas anatómicas susceptibles de tratamiento.
Gamma Knife dispone de 192 fuentes de cobalto que convergen sobre un mismo punto y concentran la radiación en el área seleccionada. La localización de las zonas que deben tratarse se realiza mediante un sistema estereotáxico basado en coordenadas espaciales cartesianas (anteroposterior, superior-inferior y lateral), que permite identificar los objetivos cerebrales y administrar la radiación con precisión submilimétrica.
La radiocirugía Gamma Knife ICON es una técnica indolora y no invasiva que, en la mayoría de los casos, se realiza en una única sesión y sin necesidad de anestesia general. Tras el procedimiento, el paciente suele recibir el alta ese mismo día o al día siguiente. La radiación se concentra sobre los puntos seleccionados mediante un sistema diseñado para focalizar el tratamiento sobre los objetivos cerebrales.
Gamma Knife concentra la radiación sobre la lesión con una precisión submilimétrica, mientras que CyberKnife administra dosis ablativas de radiación de forma ambulatoria y sin cirugía ni anestesia
La evolución del sistema ha ampliado también el número de patologías que pueden tratarse. En tumores cerebrales benignos, como los neurinomas, los meningiomas y los tumores glómicos yugulares, alcanza una probabilidad de control superior al 90%. En las metástasis cerebrales, el control local se sitúa en el 85% de los casos tratados.
La Dra. Nuria Martínez Moreno, oncóloga radioterapeuta del Hospital Ruber Internacional con más de 20 años de experiencia en esta terapia, destaca su contribución al aumento de la supervivencia y la calidad de vida de pacientes oncológicos con tumores malignos, especialmente de aquellos con metástasis cerebrales. Según explica, estos pacientes cuentan actualmente con tratamientos sistémicos que han permitido prolongar su supervivencia y que, combinados con la radiocirugía Gamma Knife, permiten seguir controlando la enfermedad.
Además, la irradiación puede repetirse cuando aparecen nuevas lesiones meses o años después del primer tratamiento. De esta forma, en determinados pacientes, una enfermedad que antes podía tener una evolución rápidamente devastadora puede manejarse durante más tiempo.
CyberKnife: precisión en el tratamiento
El Hospital Ruber Internacional dispone también de una unidad de radiocirugía robotizada CyberKnife, dirigida por la doctora Dra. Aurora Rodríguez como jefa del Servicio de Oncología Radioterápica. Esta tecnología permite administrar dosis ablativas de radiación sobre el objetivo terapéutico con precisión submilimétrica, reduciendo la exposición de los tejidos sanos próximos. El procedimiento se realiza de forma ambulatoria, sin cirugía, anestesia ni ingreso hospitalario y, habitualmente, en una sesión o en un número reducido de ellas.
El sistema nervioso central es la localización más frecuente entre las patologías tratadas con CyberKnife en este centro. Aproximadamente el 42% de los pacientes tratados durante las últimas dos décadas presentaban enfermedades cerebrales o espinales, entre ellas tumores cerebrales benignos y malignos, tumores pediátricos, lesiones medulares, malformaciones vasculares y patologías funcionales como la neuralgia del trigémino.
Tras la incorporación del primer CyberKnife en 2006, el Hospital Ruber Internacional continuó con la evolución tecnológica mediante la plataforma CyberKnife M6, que permite reducir los tiempos de tratamiento y ampliar sus indicaciones gracias a sus sistemas avanzados de seguimiento y planificación.










