Pablo Malo Segura (Santiago de Compostela)
La obesidad debe entenderse como una enfermedad metabólica, crónica, compleja y multisistémica. Esta ha sido una de las ideas que se pusieron de manifiesto durante la mesa ‘La hora H: un nuevo abordaje hacia la remodelación metabólica en la obesidad‘, celebrada durante el 48º Congreso de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen). En ella, se concluyó que «la pérdida de peso no es el objetivo final» y se debe avanzar hacia un nuevo enfoque para lograr la recomposición corporal, la regresión metabólica y la refuncionalidad.
La obesidad es una enfermedad crónica y multifactorial caracterizada por una homeostasis energética deteriorada y disfunción metabólica. «Para tratar una enfermedad tenemos que entenderla. El paciente no tiene la culpa de esa homeostasis energética deteriorada», afirmó la Dra. Laura Pérez Yuste, médico de familia en el Centro de Salud Picanya (Valencia) y moderadora de la sesión, que contextualizó la magnitud del desafío actual.
Dra. Pérez Yuste: «Si la fisiopatología de la obesidad es multisistémica, nuestro abordaje farmacológico debe ser por definición multi-diana»
En España, el 53% de la población vive con sobrepeso u obesidad (23,8% obesidad, con un IMC > 30kg/m2), lo que afecta a más de 24 millones de personas. Al comparar estas cifras con la prevalencia de otras patologías crónicas habituales como la hipertensión arterial entre 30 y 70 años (33%), la enfermedad renal crónica (15%) o la diabetes tipo 2 (14,8%), subrayó que se trata de un «problema grave de salud pública».
La Dra. Pérez Yuste recordó que la obesidad es una enfermedad metabólica sistémica en la que están implicados multitud de órganos y sistemas. «Si la fisiopatología de la obesidad es multisistémica, nuestro abordaje farmacológico debe ser por definición multi-diana», expuso. En este sentido, se refirió al posicionamiento de la OMS sobre la obesidad y los análogos del GLP-1 «La obesidad es una enfermedad crónica que requiere atención de por vida y los especialistas en el seguimiento longitudinal somos los médicos de familia», subrayó.
El concepto de las 3R y la medición más allá de la báscula
«Llegamos tarde en el paciente con enfermedad metabólica. Es la hora H para actuar de manera precoz y cambiar el futuro con un nuevo enfoque. La atención primaria tiene un papel muy importante para actuar pronto porque es la especialidad que hace un seguimiento muy cercano del paciente». Así lo indicó el Dr. Cristóbal Jesús Morales Portillo, endocrinólogo en el Hospital Vithas de Sevilla. «La obesidad no es una condición acompañante, es la puerta de entrada a más de 250 complicaciones (cardiovasculares, metabólicas, hepáticas, etc.)», añadió.
Dr. Morales Portillo: «La obesidad no es una condición acompañante, es la puerta de entrada a más de 250 complicaciones»
El Dr. Cristóbal Jesús Morales Portillo instó a medir el éxito más allá del peso y fenotipar al paciente. Esto implica analizar la composición corporal mediante el perímetro de cintura, la relación cintura/altura (ICA) y la medición directa del tejido graso y muscular y evaluar el control glucémico, la salud hepática (con marcadores como FIB-4), el riesgo cardiovascular y la calidad de vida.
Las terapias farmacológicas deben ser el inicio de una estrategia integral. «La pérdida de peso no es el objetivo final; es la herramienta para las 3R: recomposición corporal, regresión metabólica y refuncionalidad. Queremos mejorar la vida del paciente», aseguró.
Disfunción adiposa e hígado
El Dr. Francisco José Escobar Lavado, médico de familia en el Centro de Salud Jinámar, Gran Canaria, y miembro del GT de Diabetes, Endocrinología y Metabolismo de Semergen, abordó la fisiopatología de la expansión del tejido adiposo. Así, explicó cómo el índice de masa corporal (IMC) resulta insuficiente, ya que el riesgo metabólico real depende de la ubicación, distribución y funcionalidad de la grasa acumulada.
Dr. Escobar Lavado: «El hígado es un órgano diana de la enfermedad, pero también un amplificador de la disfuncionalidad metabólica»
Cuando la capacidad de almacenamiento seguro se desborda, el tejido graso sufre hipertrofia, falta de irrigación sanguínea e hipoxia, lo que desencadena una inflamación crónica de bajo grado y lipotoxicidad. Esta grasa ectópica se infiltra en órganos vitales como riñones, corazón, páncreas, músculo e hígado. «El hígado es un órgano diana de la enfermedad, pero también un amplificador de la disfuncionalidad metabólica», generando un circuito destructivo que se retroalimenta metabólicamente con el tejido adiposo. «Si actuamos de manera precoz y hacemos una visión integrada del paciente, lo que buscamos no es perder peso, sino ganar en funcionalidad y calidad de vida», resaltó.
Agonistas duales GLP-1/Glucagón: el ‘freno’ y el ‘acelerador’
Finalmente, el Dr. Alexis Arjona Bravo, médico de familia en el Centro de Salud de Talaván (Cáceres), y miembro de los GGTT de Diabetes, Endocrinología y Metabolismo y de Respiratorio de Semergen, expuso las innovaciones farmacológicas que están redefiniendo el abordaje terapéutico. Tras repasar los diversos fenotipos clínicos (obesidad metabólicamente saludable, obesidad metabólicamente no saludable, obesidad sarcopénica y peso normal metabólico con obesidad), el Dr. Arjona analizó el rol del glucagón como pareja de baile del GLP-1. «Tenemos diferentes obesidades y hay que actuar en vías complementarias», apuntó, resaltando la relevancia de abordar la disfunción metabolica de forma interconectada.
Dr. Arjona Bravo: «Tenemos diferentes obesidades y hay que actuar en vías complementarias»
El Dr. Arjona Bravo explicó el mecanismo de acción de los agonistas duales inspirados en la oxintomodulina: «El GLP-1 puede actuar como un freno y el acelerador sería el glucagón», comentó. Según detalló, mientras el GLP-1 reduce el apetito y retrasa el vaciado gástrico, el glucagón actúa directamente en el hígado estimulando el gasto energético, incrementando la termogénesis y reduciendo la grasa visceral e intrahepática independientemente de la ingesta.
Finalmente, el Dr. Arjona Bravo hizo referencia a algunas moléculas en desarrollo como survodutida, pemvidutida y mazdutida. En concreto, expuso los datos de reducción de peso de cada uno de ellos observados en ensayos clínicos y destacó que survodutida posee un «elemento diferencial» al lograr una reducción de peso corporal del 16,6% al tiempo que permite preservar la masa muscular.










