La experiencia clínica con CamAPS Liberty, powering myLoop, abre la puerta a extender su uso a más pacientes con diabetes tipo 1

Tres expertos que han participado en un programa piloto sobre el uso de este sistema de asa cerrada completa explican qué perfiles de pacientes pueden beneficiarse más, qué ventajas aporta y cuáles son los principales desafíos para su implantación

Nieves Sebastián Mongares
El avance hacia sistemas de administración de insulina cada vez más automatizados abre la posibilidad de ampliar su uso a más pacientes con diabetes tipo 1. Mientras el manejo de la enfermedad con plumas requiere un control constante y los sistemas híbridos de asa cerrada implican introducir los hidratos de carbono antes de cada ingesta y realizar determinados ajustes, los sistemas de asa cerrada completa recopilan información sobre los niveles glucémicos de cada paciente y la utilizan para ajustar las dosis, reduciendo al mínimo la intervención del usuario.

Así, la funcionalidad CamAPS Liberty, integrada dentro del ecosistema myLoop, representa un nuevo paso en esta dirección. En España se ha realizado un lanzamiento limitado para evaluar esta función. El Dr. José Atencia, coordinador de la Unidad de Diabetes del Hospital Universitario Gregorio Marañón y jefe de servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Memorial Publio Cordón; la Dra. Rosa Corcoy, directora de la Unidad de Diabetes del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona y el Dr. Pedro Pujante, especialista en Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Central de Asturias participaron en este programa piloto y compartieron su visión en una mesa de expertos impulsada por mylife Diabetes Care.

CamAPS Liberty requiere menos intervención por parte de los usuarios manteniendo el control glucémico, lo que permite ampliar el rango de pacientes candidatos

Los tres ponentes coincidieron en que una de las principales ventajas de CamAPS Liberty es que requiere una menor intervención por parte del usuario, manteniendo al mismo tiempo un adecuado control glucémico. Esta menor carga de gestión podría, a juicio de los expertos, ampliar el acceso a este tipo de sistemas entre personas con diabetes tipo 1. En palabras de la Dra. Corcoy, “permite visualizar como candidatos a pacientes que no lo eran con sistemas anteriores y que puedan disfrutar del asa cerrada”. El Dr. Pujante coincidió apuntando que esta autonomía “da la posibilidad de incluir a pacientes que antes no nos habíamos planteado porque el control de la enfermedad les genera angustia”.

El Dr. Pujante añadió que la llegada de estos sistemas supone “seguir caminando, pasando de sistemas convencionales, a los híbridos y ahora hacia lo que se ha denominado mucho tiempo como páncreas artificial, por la sencillez y autonomía que aporta mientras mantiene el control glucémico, lo que hace que el paciente se vea liberado de mucha carga mental sobre la enfermedad”.

¿A qué pacientes puede reportar más beneficio?

El Dr. Atencia señaló que “la experiencia del ‘piloto’ ha sido buena, pero el cambio que introduce es más profundo de lo que se esperaba, y aunque inicialmente hayamos seleccionado unos perfiles determinados, puede tener utilidad en muchos otros”. “Es una herramienta que se puede abordar desde distintos ángulos y, conforme tengamos más experiencia y más pacientes, creo que podremos sacarle mucho más partido”, puntualizó.

“Inicialmente planteé buscar pacientes que no contaran raciones y a los que no se les ofrecía una bomba de insulina con un sistema híbrido, pero creo que este sistema abre la opción a democratizar el tratamiento y que llegue a más gente”, subrayó el Dr. Atencia.

Aun así, la Dra. Corcoy valoró que “los candidatos premium serían, probablemente, aquellos a los que el sistema les ofrece una alternativa que actualmente no existe en el mercado; se trataría, principalmente, de personas con una elevada carga mental o con grandes dificultades para iniciar un sistema convencional”. “Dicho esto, por otro lado estarían los pacientes que pueden utilizar un sistema convencional como CamAPS FX, pero que además podrían disponer de un complemento; en estos casos, CamAPS Liberty aportaría un valor añadido”, detalló la experta.

Aunque inicialmente se planteaba recomendar CamAPS Liberty a personas con una elevada carga de enfermedad o dificultades con otros sistemas, la experiencia abre la posibilidad de extender su uso a nuevos perfiles de pacientes

Por otra parte, el Dr. Pujante recordó que las guías clínicas de las principales asociaciones en este ámbito recomiendan ofrecer sistemas automáticos de administración de insulina, a priori, a todos los pacientes con diabetes tipo 1. “Sin embargo -acotó- a la hora de implementarlos en la práctica existen limitaciones, técnicas y de recursos o relacionadas con la educación terapéutica y con el propio paciente”. “Por eso, simplificar el acceso y contar con nuevas opciones puede ayudar a incorporar a pacientes que, inicialmente, habían rechazado esta tecnología o no se habían considerado candidatos para utilizarla”, agregó.

Además, los tres expertos coincidieron en que, pese a las reticencias iniciales que algunos usuarios pueden mostrar ante un nuevo sistema, tras utilizarlo perciben una reducción de la carga mental asociada al manejo de la enfermedad, especialmente a medida que comprueban que mantienen un buen control glucémico.

Este buen control de la enfermedad apuntó el Dr. Atencia, ha sido más visible en pacientes que tenían problemas con sistemas que requieren de más intervención. “Algunos tenían dificultad para acordarse de poner los bolos antes de las ingestas, otros no las administraban o no ajustaban bien las cantidades… ahora, globalmente, cuando ves los datos de sensores de glucemia se observa que los resultados han mejorado, sobre todo paralelamente a la confianza que ha ganado el paciente con el sistema”, resaltó.

Los expertos que participaron en el programa piloto apuntaron que, aunque al principio los usuarios expresaron sus dudas ante el uso de un nuevo sistema, ganaron confianza al ver que los resultados mejoraban

En la misma línea se expresó la Dra. Corcoy afirmando que “aquellos pacientes que tengan peor control glucémico se beneficiarán tanto de la mejora del control glucémico como de la reducción de la carga mental”.

También el Dr. Pujante incidió en la necesidad de encontrar ese equilibrio entre control glucémico y carga para el paciente. “Cuando empezamos a trabajar con el algoritmo, una de las dudas era qué impacto tendría no anunciar las comidas sobre el control glucémico”, señaló. Sin embargo, la experiencia está mostrando que no tienen por qué ser objetivos incompatibles con el uso de CamAPS Liberty. “La realidad es que las dos cosas están mejorando: los pacientes notan una reducción de la carga y, al mismo tiempo, mejora el control glucémico”, explicó.

Aun con la experiencia acumulada, los ponentes señalaron que siguen existiendo retos para generalizar el uso de los sistemas de asa cerrada completa. Entre ellos citaron la disposición a financiar su implantación, la disponibilidad de recursos y profesionales, las necesidades de formación y las diferencias entre centros sanitarios. Frente a estas percepciones, consideraron necesario seguir generando evidencia no solo sobre su eficacia clínica, sino también sobre su impacto en el uso de recursos y en la calidad de vida. En este contexto, CamAPS Liberty representa un paso más hacia una mayor automatización del tratamiento, con el potencial de mejorar los resultados glucémicos, reducir la carga mental, facilitar el seguimiento a distancia y liberar tiempo en consulta para abordar otros aspectos relacionados con el impacto de la diabetes tipo 1.

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