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El ya bautizado como Paciente de Londres podría ser la segunda persona en el mundo que gana la batalla al virus del VIH, doce años después del primero, cuando en el año 2007 Timothy Brown, conocido como el Paciente de Berlín, fue declarado curado de VIH. El caso actual es casi idéntico a este primero ya que la remisión del virus comenzó a consecuencia de un trasplante de médula ósea, cuyo objetivo era tratar el cáncer que también padecía.
La revista Nature publicará en breve los resultados del estudio en el que científicos del University College de Londres aseguran que el caso es “demasiado prematuro” para declararse oficialmente curado. Sin embargo, sí que lo consideran una “curación” tras un año y medio sin medicarse contra el VIH. El trabajo tiene además sello español, ya que ha sido coordinado por el Instituto de Investigación del Sida (IrsiCaixa).
Las células óseas que recibió el paciente provenían de un donante con una mutación que afecta al gen del receptor de la proteína CCR5 y que impide la entrada del virus en las células diana del VIH

Tras 16 meses desde la operación al Paciente de Londres, los médicos interrumpieron su tratamiento antirretroviral y comprobaron que no había rastro del virus en sangre. Por tanto, este trasplante de médula ósea podría provocar un retraso de la aparición del virus, aunque el donante no tenga la mutación que impide su entrada. Sin embargo, los investigadores recuerdan que el paciente vuelve a registrar carga viral entre tres y cinco meses, como mucho.
Una vez realizado el trasplante con esta alteración genética, su nueva médula ósea regeneró todas sus células sanguíneas, incluidas las células inmunitarias que infecta el VIH
La clave está, por tanto, en la proteína CCR5. Y es que el virus se aprovecha de ésta para unirse a las células que se van a infectar y para introducir en ellas su material genético. Cuando la CCR5 sufre una mutación conocida como CCR5 Delta 32, el virus no consigue unirse a las células para infectarlas. Una vez realizado el trasplante con esta alteración genética, su nueva médula ósea regeneró todas sus células sanguíneas, incluidas las células inmunitarias que infecta el VIH. Gracias a esta mutación, el virus ya no puede entrar en ellas para multiplicarse y queda eliminado.






