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La guerra de cifras del coronavirus: falta sentido común y de Estado

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..Juan Pablo Ramírez. Director de iSanidad.
La semana pasada terminó con un nuevo capítulo en la guerra de cifras del coronavirus. Sanidad ha sumado de golpe otros 1.177 fallecidos por coronavirus, después de 12 días con la serie histórica congelada. La cifra ni se acerca a los casi 2.000 que eliminó a finales de mayo y deja otra vez muchas dudas sobre el sistema de contabilización. Los registros de Sanidad muestran a día de 28.323 fallecidos. Sorprende que después de esta sorprendente puesta a punto, Sanidad solo sume las muertes ocurridas en las últimas 24 horas y mantenga pendiente el resto de los decesos hasta una nueva actualización de las estadísticas.

El problema a día de hoy es que contamos con cuatro estadísticas diferentes que muestran una línea similar y que dejan en evidencia las cifras del Ministerio. La primera es el Sistema de  Monitorización de la Mortalidad, una herramienta creada para medir las muertes en epidemias y olas de calor. Este informe ponía de manifiesto que entre el 17 de marzo y el 22 de mayo se había producido un exceso de mortalidad de 43.034 casos con respecto al año anterior. La Resulta cuanto menos llamativo que un mecanismo que creó Sanidad para medir el impacto en vidas humanas de las epidemias sea ahora desdeñado.

Guerra de cifras del coronavirus. Las estadísticas de Sanidad van por un lado y las del INE, el MoMo, las comunidades y las pensiones parecen en dirección opuesta

El segundo informe es del Instituto Nacional de Estadística (INE) que el pasado 4 de junio ponía de manifiesto que desde el inicio de la epidemia en España había fallecido 43.945 persona más que en el mismo periodo del año pasado. La suma de los registros de las comunidades autónomas presentan unas cifras levemente más bajas que las del MoMo y el INE. En concreto, los registros de las regiones suman más de 40.400 muertes. Puede ser que la diferencia pueda estar en esos pacientes mal controlado o que hayan dejado de asistir al hospital por miedo al contagio. Pero esa distancia de entre 12.000 y 15.000 muertes resulta excesiva para explicarla solo por pacientes mal controlados y la saturación del sistema sanitario.

Existe una estadística más que deja en envidencia los datos del Ministerio y refuerza las cifras del INE, el MoMo y las comunidades autónomas. El pasado mes de abril se dejaron de pagar alrededor de 39.000 pensiones. Si tenemos en cuenta que este coronavirus ha atacado de manera especial a las personas mayores de 70 años parece lógico pensar una vez más que los datos de Ministerio no están bien encaminados.

Sanidad ha decidido no incluir aquellos fallecidos sin un diagnóstico de coronavirus. Esta decisión va en contra de los criterios de la Organización Mundial de la Salud y resulta un error en un país donde faltaron test de diagnóstico en el primer mes de la epidemia, momento en que se registraron las mayores cifras de muertes.

Pero el problema ya no son solo los datos. Aunque fuera los más de 28.000 de los que habla el Ministerio ya es una gran tragedia. La discusión pone de manifiesto una vez más que la medición y la evaluación no van con el Sistema Nacional de Salud. El problema radica en que este jaleo de cifras consume hoy gran parte del debate parlamentario. Cuando deberíamos estar hablando de reconstrucción, nos perdemos en esta discusión de números. Falta sentido común y sentido de Estado.

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