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Dr. Joaquín Callabed: “Debería existir una mejor relación interdisciplinar entre odontólogos y pediatras”

Dr-Joaquín-Callabed

..Pablo Malo Segura.
El Dr. Joaquín Callabed es pediatra y magister en bioética. En una entrevista con iSanidad señala que debería existir una mejor relación interdisciplinar entre odontólogos y pediatras. En concreto, asegura que es responsabilidad del pediatra detectar las caries, el sarro, la placa bacteriana, las periodonditis y las maloclusiones. Por ello, cree que es esencial crear un buen vínculo entre niño, familia y pediatra.

Los pediatras son los primeros profesionales que pueden detectar alteraciones bucodentales en los niños. ¿Hasta qué punto deben estar informados sobre enfermedades orales?
Efectivamente el pediatra, que ahora visita a niños y jóvenes hasta 18 años, conoce el ritmo de irrupción dentaria, los dientes prematuros y los traumatismos e incidentes relacionados con las diversas edades. Es responsabilidad suya detectar las caries, el sarro, la placa bacteriana, las periodontitis y las maloclusiones, etc. En busca de la eficacia es importante crear buen vínculo con la familia: “niño, familia y pediatra deben ser tres ruedas que giren sincrónica mente“.

Dr. Joaquín Callabed: “Es responsabilidad del pediatra detectar las caries, el sarro, la placa bacteriana, las periodontitis y las maloclusiones, etc.”

Un fenómeno común en la odontología es el dolor de la dentición. Los pediatras del pasado siglo recetaban un bastoncito de malvavisco y también colutorios con cocaína, morfina y escopolamina como puede verse en Formularios Magistrales, con los graves riesgos subsiguientes. Tras una consulta con el farmacéutico Dr. Carreras Guinjaume acordamos una Fórmula Magistral eficaz y sin efectos secundarios. Emulsión miel rosada y tintura de mirra a partes iguales 50 ml. Administrar tópicamente, ad libitum. Los pediatras somos muy sensibles a la medicación infantil. Como decía León Kreisler “es más fácil medicalizar que comprender“. El diálogo con farmacéuticos es recomendable.

¿De qué forma una mala salud bucal repercute en la salud general de los niños?
Efectivamente, la boca y la orofaringe pueden ser punto de partida de importantes cuadros sistémicos. Comenzando por la caries o infección transmisible que causa la destrucción de los tejidos dentales por los ácidos de los depósitos microbianos adheridos a los dientes.

La boca y la orofaringe pueden ser punto de partida de importantes cuadros sistémicos

De la cavidad bucal pueden surgir infecciones bacterianas como abscesos retrofaríngeos, meningitis y encefalitis, afecciones pleuropulmonares. Algunas diseminaciones hematógenas pueden alcanzar al endocardio y válvulas cardiacas. Algunas infecciones víricas son el herpes simple, gingivoestomatitis herpética, varicela, enfermedad mano-pie-boca, mononucleosis infecciosa y VIH entre otras. También puede ser asiento de micosis como candidosis, aspergilosis, histoplasmosis, blastomicosis, mucormicosis, coccidiomicodis, etc.

La boca puede definirse como “una enciclopedia de patologías“. Una mala salud bucal puede suponer desde pérdida de dientes (“más vale un diente que un diamante“, decía Cervantes) hasta enfermedades muy severas.

Dr. Joaquín Callabed: “Una mala salud bucal puede suponer desde pérdida de dientes hasta enfermedades muy severas”

La boca puede revelar síntomas de enfermedades sistémicas. ¿Debería existir una relación más estrecha entre el pediatra y el odontopediatra?
Efectivamente, la boca puede ser un lugar donde se reflejan otras enfermedades sistémicas como la escarlatina que cursa con lengua aframbuesada, la parotiditis con inflamación glandular, la rubéola con el enantema faríngeo, la varicela con flictenas linguales, o la enfermedad mano-pie-boca con vesículas que tienden a ulcerarse en la boca. El odontopediatra puede ser el primero en detectar esta patología y dirigir al paciente al pediatra.

Debería existir un mayor diálogo, una mejor relación interdisciplinar entre odontólogos y pediatras. Son interesantes los textos de Pierre Fouchard “La chirurgien dentiste“, y los de Buonemore y Branemark, para los pediatras y los textos de Marfan, Schlossman, Pfaunder y Comby, grandes textos pediátricos, para odontólogos. En la actualidad, son importantes los trabajos del Dr. Toledano sobre la acción de la hiposialia o xerostomía que facilita la caries, así como el estudio de los medicamentos que la facilitan.

Los trabajos del Dr. Herrera y las evidencias encontradas entre Sociedad Española de Diabetes y la Sociedad Española de Periodoncia, son muy expresivos y de utilidad práctica entre la relación de la diabetes con la patología dental, detección que debería extenderse a todas las clínicas dentales. Un buen ejemplo de que “las verdades no se descubren, sino que se construyen“. También ha quedado evidenciado la relación de la saliva con transmisión del SARS-CoV-2 y la acción de los colutorios de cloruro de cetilpiridinio que disminuyen la intensidad y la actividad del virus. Esta técnica, de uso habitual en pacientes odontológicos, podría extenderse a colectivos sanitarios que están en contacto con pacientes SARS-CoV-2.

Esta técnica, de uso habitual en pacientes odontológicos, podría extenderse a colectivos sanitarios que están en contacto con pacientes SARS-CoV-2

A nivel personal me siento privilegiado de compartir amistad y conocimientos con odontólogos académicos numerarios de la RAED (Real Academia Europea de Doctores) como son el Dr. Lluis Giner Darida, especializado en materiales odontológicos y cambios sociales, el Dr. Javier Gil Mur especializado en implantología oral y el Dr. Josep María Ustrell Torrent que en su profesión propone una perspectiva humanística de la Bioética en estomatología y odontología.

¿Cuál es la importancia del pediatra en la prevención de las enfermedades orales?
El pediatra, como todo profesional sanitario, precisa aportar a su profesión tres facetas: conocimientos, actitudes y habilidades sociales. Son necesarios los conocimientos científicos debidamente evaluados, amor a la profesión y habilidades comunicativas y sociales. Ante todo paciente actuará con comprensión, respeto y prudencia. Mi opinión personal respecto a la prevención es dar a la familia información escrita para que tengan tiempo de leer, asimilar y practicar. También les facilito libros míos sobre puericultura. Como decía Confucio “si lo oigo lo olvido, si lo leo lo recuerdo y si lo hago lo aprendo” .

Otra estrategia preventiva es la escuela. El pediatra que visita niños en la escuela debe motivar a los maestros para que sean agentes de salud. Se dice que los maestros son jardineros de las mentes infantiles. En el Club de Pediatría Social que coordino, proponíamos que el maestro debería tener amplios conocimientos sanitarios y el pediatra amplios conocimientos pedagógicos. La escuela puede ser un buen espacio de salud donde la higiene buco-dental esté contemplada, controlada y divulgada.

Dr. Joaquín Callabed: “El pediatra que visita niños en la escuela debe motivar a los maestros para que sean agentes de salud”

La prevención es básica en muchas áreas de la pediatría y distinguimos tres tipos: primaria que es la información, bien comunicada. La prevención secundaria, que consistiría en la detección precoz de la patología que se ha manifestado y la prevención terciaria, que sería en este caso la remisión al odontopediatra para que aborde y resuelva la patología detectada.

¿Cree que habría que mejorar la educación en higiene bucodental y nutrición en la infancia para prevenir futuras alteraciones bucodentales?
Respecto a la educación decía Ortega y Gasset que “si no cambiamos la sociedad no valdrá lo que se enseñe y allí está el reto“. La educación debe ser la base del crecimiento de la persona. En el terreno odontopediátrico creo que los padres son el principal modelo para los hijos. Los padres debidamente asesorados y motivados deben insistir en el cepillado de dientes dos veces al día, pasta dental con flúor, hilo dental cuando esté prescrito, y colutorios específicos cuando estén indicados. Ante las caries obturación inmediata.

Los padres deben insistir en el cepillado de dientes dos veces al día, pasta dental con flúor, hilo dental cuando esté prescrito, y colutorios específicos cuando estén indicados

Respecto a la nutrición es de todos conocido la conveniencia de evitar bebidas y comidas ricas en azúcares que están muy extendidas y publicitadas. También frutos ácidos y dulces de todo tipo. Se recomienda en enfermedades febriles limpiar los dientes con solución alcalina. Hay bastantes opiniones favorables a que debería considerarse la higiene bucodental como hábito de vida saludable, al mismo nivel que la dieta equilibrada o el ejercicio físico o el indebido consumo de alcohol y drogas. En esta nueva dimensión se ampliaría el espacio de salud bucodental.

Cuando el niño pasa a adolescente puede ser sensible a mensajes directos de salud y deberemos estudiar sus aptitudes para despertar sus mejores actitudes en salud bucodental y todas las áreas de la salud. Hablando de educación, higiene y alimentación no debemos olvidar la mirada social como nos indica la OMS, cuando informa que las enfermedades dentales afectan a 3.500 millones de personas. Los cánceres de labio y cavidad oral, raros en nuestro medio, se encuentran entre los 15 tipos de cáncer más frecuentes que suponen una mortalidad de 180.000 personas al año.

Se considera que la periodontitis afecta a un 10% de la población mundial. Cifras muy duras de asimilar porque todas las personas merecen dignidad. Deseo terminar con unas palabras clarividentes de Santiago Ramón y Cajal que aporta un rayo de luz a los problemas: “no hay cuestiones agotadas sino personas agotada en las cuestiones” . 

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