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Dra. Rodríguez Ledo: «La definición de Covid persistente supone el reconocimiento de una entidad que se está cuestionando y estigmatizando»

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..Gema Maldonado.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publiado una definición de post-Covid-19 o Covid persistente, un síndrome que según las estimaciones puede afectar al 10% del total de personas que pasan la enfermedad sintomática. Hasta hace unos meses ni médicos ni pacientes sabían nada de esta patología.

Muchos afectados lamentan que no se les tomara en serio y se achacaran sus síntomas, que seguían ahí meses después de la infección, a un problema de ansiedad. Ahora la OMS ha dado un paso «especialmente importante», según la Dra. Pilar Rodríguez Ledo, vicepresidenta de la Sociedad Española de Medicos Generales y de Familia (SEMG) e investigadora en Covid persistente, ya que la definición de la patología «tiene una importancia simbólica» por «reconocer una entidad que en muchos países se está cuestionando y estigmatizando».

Sin embargo, no todos los médicos se muestran de acuerdo con la forma en la que se ha definido esta patología, a través de una consulta mundial que ha permitido consensuar qué es el Covid persistente, sin que exita una clara evidencia científica. La Dra. Rodríguez Ledo reconoce que no es el procedimiento habitual para definir una patología, pero recuerda que «la realidad es muy terca y Los pacientes los tenemos ahí».

«La dificultad de definir el Covid persistente es clara y manifiesta y ha sido la razón por la que los países han tardado diferentes tiempos en reconocerla»

¿Es habitual que se defina una enfermedad así, tras una consulta mundial más que basándose en criterios científicos?
No es lo habitual. Está claro que esta pandemia tiene muchas peculiaridades y estamos aprendiendo de todas ellas. Pero también es verdad que la dificultad de definir esta entidad es clara y manifiesta y ha sido la razón por la que los países han tardado diferentes tiempos en reconocerla. Por eso, en este caso es especialmente importante; porque, además de hacer una definición de una patología que debería basarse en criterios científicos, va más allá, supone un reconocimiento a nivel internacional de una entidad que en muchos países se está cuestionando y estigmatizando.

Se trata de una entidad de la que sabemos muy poco todavía, de la que no tenemos una demostración fisiológica ni etiológica y, por tanto, no disponemos de un tratamiento específico. Además, es una enfermedad que tiene unas connotaciones sociales y laborales importantes, incluso económicas, puesto que hablamos del reconocimiento de un grupo significativo de afectados cuya principal limitación es la laboral en una edad de la vida activa. Esto supone unas reticencias y dificultades añadidas a la definición que hace que lo que ha hecho la OMS tenga un valor importante como reconocimiento del padecimiento de estos pacientes.

«No es la primera vez que en algunas enfermedades no tenemos la evidencia científica. Estas no se generan de hoy para mañana»

Algunos médicos se han mostrado críticos con la forma en la que se ha definido esta enfermedad, sin una base clara de evidencia científica.
No es la primera vez que en algunas enfermedades no tenemos la evidencia científica. Estas no se generan de hoy para mañana. Lo que está claro es sí tenemos a los pacientes de Covid persistente y hay que reconocerlos de algún modo.

Podemos criticar el paso de la OMS y si tenemos una alternativa mejor y la presentamos, está bien. Pero si no tenemos alternativas, simplemente cuestionamos la enfermedad y no damos solución a nuestros pacientes, profesionalmente me parece dudoso y no es ético.

La solución fácil es decir que no están enfermos, negar la realidad. Pero la realidad es muy terca. Los pacientes los tenemos ahí y no podemos decir que en nuestro país al menos 500.000 personas se han vuelto locas y se están imaginando una enfermedad. No tiene sentido, y más gente joven activa social, laboral y familiarmente. Y lo que no podemos hacer como profesionales es abandonar a los pacientes.

«Los pacientes con Covid persistente los tenemos ahí y no podemos decir que en nuestro país al menos 500.000 personas se han vuelto locas y se están imaginando una enfermedad»

La definición de la OMS afirma que la enfermedad suele aparecer tres meses después de la infección. ¿Por qué se establece este plazo si la mayoría de pacientes con Covid persistente nunca dejan de sufrir la sintomatología tras la infección?
Es un límite por consenso para decir que, desde el momento del contagio hasta los tres meses, pueden producirse síntomas que puedan deberse a la propia infección aguda, y que más allá de las 12 semanas estos síntomas ya no se pueden achacar a la infección. Por eso la propia definición dice “usualmente”.

Previamente a esos tres meses no podemos descartar que esos síntomas se asocien a la enfermedad aguda y terminen desapareciendo. En la enfermedad aguda, los síntomas desaparecen entre las cuatro y las seis semanas, pero, a veces, se pueden prolongar más tiempo. De ahí ese margen de tiempo de seguridad para decir: a partir de aquí, seguro que hablamos de Covid persistente.

«La definición de Covid persistente supone el reconocimiento de esta entidad. Hasta ahora, estamos viendo cuestionamientos sobre su existencia»

¿En qué beneficia a los pacientes con Covid persistente el hecho de que la OMS la haya definido?
En el propio reconocimiento de la entidad, puesto que, hasta ahora, estamos viendo cuestionamientos sobre la existencia de este síndrome. Al final, lo que indica la OMS en su texto es un primer paso con el que insta a los distintos países a seguir dando pasos para optimizar el reconocimiento y los cuidados de las personas que tienen esta afectación. Tiene una importancia simbólica más allá de la importancia científica.

Hay investigaciones en marcha para conocer el origen del Covid persistente, ¿se conoce algún resultado?
No, aún no ha habido resultados. Generar el conocimiento no es tan fácil. Los primeros que necesitan que se conozca la enfermedad, que se encuentre la causa y, con ello, la solución son los pacientes.

«Estamos realizando estudios destinados a analizar los mediadores inflamatorios y los marcadores genéticos de exoma y clínicos que puedan definir la afectación»

En la SEMG estamos pendientes de publicar los resultados del estudio sobre el efecto de la vacunación del Covid-19 en estos pacientes. También estamos realizando estudios destinados a analizar los mediadores inflamatorios y los marcadores genéticos de exoma y clínicos que puedan definir la afectación. Pero falta todavía trabajar más para conseguir esta respuesta. Ojalá la tuviéramos. Así, más allá de sospechas, tendríamos alguna propuesta para realmente tratar de forma etiológica a los pacientes.

Entonces, con los tratamientos ocurre lo mismo.
Claro. En principio no tenemos ningún tratamiento específico para la enfermedad, salvo aquellos que están incluidos dentro de un ensayo clínico. Por tanto el tratamiento que hay va dirigido, en el mejor de los casos, a mejorar su sintomatología, pero no a curarlos.

«El tratamiento que hay va dirigido, en el mejor de los casos, a mejorar su sintomatología, pero no a curarlos»

¿Qué tratamientos se están probando en ensayos clínicos?
Hay distintos ensayos clínicos con distintas sustancias dependiendo de las hipótesis que baraje cada uno de los investigadores. Son antivirales, tratamientos inmunológicos y tratamientos que mejoran la respuesta inflamatoria que se produce en estos pacientes después de contagiarse del Covid-19.

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