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Amenazas de muerte y acoso a investigadores y médicos que divulgan sobre Covid-19 en medios

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..Gema Maldonado.
Todos hemos visto en redes sociales bromas, memes o, lo que es peor, insultos dirigidos a médicos y científicos que desde el comienzo de la pandemia han explicado en medios de comunicación y redes sociales los pormenores del SARS-CoV-2, de la enfermedad que provoca, el Covid-19, y de las medidas sanitarias que se han tomado, hasta el punto de convertirse en rostros muy conocidos. Ahora, la revista científica Nature ha publicado un editorial en el que revela que en torno el 15% de los científicos que han divulgado sobre el Covid-19 han recibido amenazas de muerte y el 22% ha recibido amenazas de violencia física o sexual.

El 15% de los investigadores que han hablado de Covid-19 en medios han recibido amenazas de muerte y el 22% de violencia física o sexual

Son datos extraídos de una encuesta que ha realizado la propia revista a científicos que han estado comunicando a través de los medios y de redes sociales conocimientos e interpretaciones sobre el Covid-19. Han respondido 321 de ellos en Reino Unido, Alemania, Canadá, estados Unidos, Brasil, Taiwán y Nueva Zelanda.

Los investigadores que señalaron haber recibido con más frecuencia ataques personales y acoso a través de redes también afirmaban que esto «había afectado a su disposición a hablar con los medios en el futuro». El editorial reconoce que quizá el porcentaje de afectados puede ser algo menor, ya que son más proclives a responder a la encuesta aquellos que han sufrido estos ataques y amenazas.

«Los resultados son impactantes», destaca el editorial, que considera que «deberían ser motivo de preocupación»

Sin embargo, «los resultados son impactantes», destaca el editorial, que considera que «deberían ser motivo de preocupación» y pide a las instituciones de cualquier nivel «hacer más para proteger y defender a los científicos y condenar la intimidación». Pero, por el momento, no se han ocupado demasiado. Hasta el 80% de los encuestados que sufrieron amenazas de muerte informaron a las instituciones y organizaciones para las que trabajan. Pero el 20% dijo que no les habían apoyado. En sus respuestas, consideraron que organizaciones como las sociedades científicas e instituciones gubernamentales «deberían hablar sobre el problema y condenar los ataques».

La encuesta no ha contado con médicos e investigadores en España, pero los ataques personales a algunos sanitarios y científicos que más exposición pública han tenido en esta crisis siguen en las redes. Sin ir más lejos, el pasado lunes el Dr. Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología, compartía en su perfil de Twitter uno de estos ataques en forma de pintada.

Las amenazas y el acoso pueden disuadir de participar en la discusión pública a los investigadores  en Covid-19 y médicos 

Las amenazas y el acoso vienen tanto de individuos como de campañas organizadas por grupos antivacunas y contrarios a la ciencia. Son comportamientos que pueden disuadir a los científicos e investigadores de participar en la discusión pública, apunta Nature, «lo que sería una gran pérdidad, dada su experiencia durante la pandemia». Por eso el editorial reclama apoyo, protección y formación para estos perfiles que se exponen a la opinión pública por su labor de divulgación.

Los investigadores en Covid-19 no son los primeros científicos que viven situaciones de acoso y amenazas. También se ven muy afectados por esta tendencia algunos implicados en cambio climático o en investigación animal. El editorial concluye que tomar medidas apoyar a los científicos que enfrentan acoso «no significa silenciar las críticas y discusiones abiertas y contundentes».

El editorial reclama apoyo y protección para los investigadores que se exponen a amenazas y acoso por su labor de divulgación sobre Covid-19

Reconoce que la pandemia ha supuesto momentos de desconcierto y cambios de opinión por lo nuevo de la situación y por las diferentes políticas adoptadas. Por esto, defiende que los científicos y sanitarios «deben esperar que su investigación sea cuestionada». Pero asevera que «las amenazas de violencia y el abuso extremo online no hacen nada para fomentar el debate, y corren el riesgo de socavar la comunicación científica en un momento en el que nunca ha importado más».

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