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Dra. Pilar Lupiani: «Con la nueva Estrategia de Vigilancia, quitar las mascarillas en los colegios no es lo más oportuno»

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..Gema Maldonado.
Tras la sexta ola de contagios Covid-19 han sido múltiples las voces que han pedido el fin de las mascarillas en el interior de los colegios, incluso la Asociación Española de Pediatría (AEP) propuso el pasado mes de febrero un calendario para retirar su uso obligatorio en las aulas de manera progresiva. Sin embargo, la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) no se muestra partidaria de esta medida.

Los pediatras de atención primaria creen que es mejor «seguir observando la evolución» antes de retirar las mascarillas en el interior de los colegios

«Con la nueva Estrategia de Vigilancia, posiblemente ahora mismo no sea el momento de quitar las mascarillas. Tenemos que seguir observando la evolución, pero no creo que sea el momento oportuno de retirarlas». Así expresó la postura de la AEPap la Dra. Pilar Lupiani, portavoz del Grupo de Patología Infecciosa de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) y una de las ponentes del 18º Congreso de actualización en Pediatría de la asociación.

Este lunes ya es efectiva la nueva Estrategia de Vigilancia y Control frente al Covid-19 que se centrará en la monitorización de las infecciones en personas vulnerables. El control de todos y cada uno de los nuevos contagios deja de ser exhaustivo y los casos confirmados leves y asintomáticos no realizarán aislamiento. La mayoría de niños se ven afectados por la infección de forma leve pero, para la retirada del uso de mascarillas en el interior de los colegios, no es el mejor momento, según la Dra. Lupiani.

En los menores de cinco años los contagios crecieron en la sexta ola un 265% y entre los cinco y los nueve años se incrementaron un 300%

Dra. Lupiani, pediatra de atención primariaLa especialista apuesta por esperar y ver la evolución de la situación en las próximas semanas tras lo vivido en la sexta ola, que multiplicó por dos y hasta por tres los contagios entre los niños y las niñas, aún sin vacunar cuando llegó Ómicron. En los menores de cinco años los contagios crecieron un 265% y entre los cinco y los nueve años se incrementaron un 300%.

«El contagio aumentó muy rápido, pero el descenso no ha sido tan rápido como se pensaba, quizá por las mezclas de variantes, aunque no parece que vaya a haber un aumento de los casos de gravedad», argumentó la especialista. «Tenemos que tener cuidado, por muy cansados que estemos de estar al día, de leer, de informar, en este punto tenemos que seguir despacio. Si corremos mucho podemos dar marcha atrás«.

«Creemos que a partir de abril veremos un aumento en las tasas de vacunación de estos grupos de edad»

Las tasas de vacunación en niños no son muy altas aún. El 52% de los menores de 12 años tiene una dosis y el 32%, la pauta completa. La Dra. Lupiani cree que en estos porcentajes han influido las infecciones por Ómicron, que obligaron a retrasar la vacunación de muchos niños. «Creemos que a partir de abril veremos un aumento en las tasas de vacunación de estos grupos», ha señalado a iSanidad.

Las consecuencias del Covid-19 en la infancia
El uso de mascarillas ha sido clave en la prevención de la transmisión, pero los pediatras de atención primaria también están viendo sus efectos en los más pequeños, en forma de un retraso en la maduración del leguaje y en el aprendizaje. «Las mascarillas les impiden vernos hablar y vocalizar», explica la Dra. Lupiani, «siempre les decimos que compartan y jueguen, pero con el Covid-19, ha sido todo lo contrario, hay menos sociabilidad e integración y más problemas neurológicos de desarrollo y maduración», lamenta.

Los pediatras de atención primaria están viendo cómo el uso de mascarillas lleva a los más pequeños a un retraso en la maduración del lenguaje

Pero no son las únicas secuelas que la pandemia de Covid-19 ha dejado en niños y adolescentes. Es cierto que estos grupos de edad han sufrido menos la clínica de la infección, aunque el número de infectados en niños hasta nueve años supera el millón. Entre los 10 y los 19 años supera el millón y medio, según datos del Ministerio de Sanidad. En general, suelen presentar síntomas de infecciones respiratorias de vías altas «más suaves que los adultos y con pocas complicaciones», apunta la especialista.

Entre el 5 y el 6% de menores de 19 han tenido que ingresar por Covid-19 y la tasa de mortalidad es de 0,042 por 100.000 habitantes. Hasta el pasado 16 de marzo, habían fallecido por Covid-19 12 niños menores de cinco años, entre cinco y nueve años, fallecieron 12 y entre 10 y 19 años se han contabilizado 29 decesos. La mayoría de ellos ya padecían patologías previas. Con estos datos, la letalidad por caso es del 0,0096%.

La tasa de mortalidad del Covid-19 en niños y adolescentes es de 0,042 por 100.000 habitantes

La consecuencia clínica más grave del Covid-19 en niños es el síndrome inflamatorio multisistémico, que lleva a complicaciones graves, «incluso con afectaciones cardiacas o hipotensión, que puede llevar a un shock», apuntó la doctora. Este síndrome se ha descrito en uno de cada cien mil niños y «la mayoría se ha recuperado bien».

El Covid persistente en los más pequeños es otro frente abierto con la infección por SARS-CoV-2. Aunque no es tan frecuente como en adultos, «lo empezamos a ver, sobre todo en adolescentes, con sintomatología similar a los adultos: cansancio, afectación de la memoria…». Por el momento no hay estudios sobre los casos de Covid persistente en niños vacunados y no vacunados.

Los pediatras están observando un aumento de la obesidad

Los daños colaterales del Covid-19 en la infancia y la adolescencia
Más allá de la propia enfermedad, la pandemia ha impactado especialmente en la salud de niños y adolescentes. Los pediatras de atención primaria están observando un aumento de la obesidad, especialmente tras el confinamiento. «Antes de la pandemia ya teníamos hasta un 30% de niños con sobrepeso y obesidad. Durante el confinamiento ha habido un incremento en la compra de comida ultraprocesada y se ha reducido el ejercicio físico. Incluso después del confinamiento, no había actividades extraescolares», señala la pediatra.

Los trastornos mentales en estos grupos de edad han aumentado «de manera importante». Especialmente, en las chicas. La presencia de síntomas depresivos, los niños que han estado más expuestos al Covid-19 y el aumento en el consumo de redes sociales son factores de riesgo identificados por los pediatras. El aislamiento y la falta de contacto con amigos y compañeros han llevado a «cuadros de angustia, aumento de la ansiedad, la depresión y la autolisis y autolesiones, sobre todo en adolescentes». A su vez, esta ansiedad y angustia han llevado a una peor alimentación «y mayor obesidad, una pescadilla que se muerde la cola», lamenta la Dra. Lupiani.

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