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Dr. Manuel Linares: «Tenemos la manía de compartimentalizar el conocimiento y lo que hay que hacer es buscar la transversalidad»

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..Redacción.
40 Jóvenes Profesionales.
El Dr. Manuel Linares es médico de familia y microbiólogo clínico. Cuenta con una amplia experiencia en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades infecciosas, en antibioterapia y medicina tropical. Además, preside la Fundación iO, desde donde coordina varios proyectos sobre salud global, especialmente en el campo de las enfermedades infecciosas. El Dr. Manuel Linares es un apasionado de la innovación y las nuevas tecnologías aplicadas a la salud y a la atención primaria. Para él, es esencial que el sistema evolucione hacia un modelo más adaptado a las necesidades y características de la sociedad actual y futura, poniendo en valor a sus profesionales y aprovechando todo el potencial de las nuevas tecnologías para mejorar la calidad de la atención y la relación con el paciente.

¿Recuerda por qué quiso ser médico de atención primaria? ¿Qué fue antes y por qué esa «ampliación»?
Las infecciones son de las pocas cosas que los médicos podemos curar. Va a sonar un poco friki pero sí, tengo cierta pasión por los «bichos». Yo primero hice microbiología y luego medicina de familia. Estaba rotando en Perú, de R3 de micro, cuando a las cuatro de la mañana tocaron a la puerta del hospital con un prematuro de seis meses. Sentí una impotencia infinita. No sabía qué hacer, me sentí inútil. ¿Podía amplificar ADN pero no salvar una vida? La medicina de familia y microbiología son dos especialidades que se complementan muy bien.

Tenemos la manía de compartimentalizar en exceso el conocimiento y lo que hay que hacer es buscar la transversalidad. La experiencia me dice que uno termina llegando al lugar que quiere, aun dando muchas vueltas y con la precariedad laboral que nos rodea.

Según el Dr. Manuel Linares, el valor de una empresa son sus recursos humanos y los estamos dejando escapar

¿Se ha tenido y se está teniendo en cuenta el expertise de los médicos de familia, o de cualquier especialidad, para afrontar las crisis actuales de pandemia y saturación del primer nivel?
Durante la pandemia no se nos ha escuchado lo suficiente. Para iniciar un cambio en los sistemas en necesario renovar equipos, no tanto por viejos, sino por estar carentes de ideas e iniciativas. Por mucho que digan que sí, no se premia la innovación. Ser senior aporta experiencia y el ímpetu de los jóvenes aporta movimiento. En el punto medio está la virtud, ¿no? Crear equipos mixtos, que aúnen experiencia e iniciativa, como la amoxicilina con el clavulánico. Sería una buena combinación para luchar contra los elefantes burocráticos de la administración y otras trabas tan a la orden del día.

¿Qué relación hay entre enfermedades infecciosas, big data y datos anonimizados?
Hoy en día se dice que el código postal influye más en nuestra salud que el código genético. Por tanto, es momento de plantear otro tipo de análisis para enfrentarnos a problemas que tenemos encima, como las resistencias antibióticas o posibles futuras pandemias. A mi, personalmente, me gusta mucho el término Smart data, que se refiere a ese dato que nos aporta una utilidad tangible en nuestra práctica clínica diaria.

Estamos en un momento increíble a nivel tecnológico, con la generación de la biología molecular o la utilización de nuevas herramientas de predicción. Tengo la sensación de encontrarme en un solar que se va llenando poco a poco de conocimientos nuevos. 200 años después nos sentimos un poco como John Snow buscando el origen de su brote de cólera, haciendo nuestros pinitos con nuevos juguetes tecnológicos.

La innovación en sanidad, ¿es una cultura, una necesidad, una inversión…?
En salud, seguimos elaborando diseños que no se adaptan a la realidad ni a la experiencia del usuario/paciente. Estamos aún lejos de lo que se puede hacer. Sin embargo, muchas empresas en otros sectores llevan años aplicándolos. Motivación y conocimiento deben ir de la mano para cambiar esto. Y tenemos que hacerlo desde que somos muy pequeños, ese es el gran cambio. Debemos invertir y apostar por modelos diferentes. Solo hay que ver los perfiles profesionales que se necesitarán los próximos años. ¿Seguro que quieres que tu hijo siga estudiando de memoria listas absurdas?

Seguimos elaborando diseños que no se adaptan a la realidad ni la experiencia del usuario/pacientes

¿Por dónde tiene que mejorar el sistema nacional de salud?
Es importante tener medios adecuados. El Covid-19 nos ha demostrado que necesitamos más recursos en sanidad. Además, para poder hacer buena medicina nuestra mente tiene que estar fresca, sin estrés. Y es algo de lo que desgraciadamente carece en este momento el sistema. El gris es el color de burnout. Y el gris abunda. El valor de una empresa son sus recursos humanos y los estamos dejando escapar.

¿Cómo se ve profesionalmente dentro de 10 años? ¿Y a los médicos de atención primaria en general?
En mi caso, evolucionando, reinventándome continuamente. El día que deje de disfrutar la medicina me dedicará a otra cosa. A corto plazo tengo proyectos muy interesantes como el de aproximar el laboratorio de microbiología a atención primaria, la automatización de procesos en los que perdemos muchísimo tiempo o buscar relaciones causales a través del análisis de datos masivos. Prometo seguir informando. Al resto de compañeros les diaria que intenten salir de esas redes endogámicas en las que acabamos quejándonos siempre entre nosotros de lo que nos pasa.

Dr. Manuel Linares: «Por mucho que digan que sí, no se premia la innovación»

Como médico de atención primaria, ¿qué aspectos cree que deberían mejorarse prioritariamente?
Debemos poner en valor nuestro trabajo y favorecer la llegada de tecnologías. Tecnologías que, sin duda, deben ser inclusivas para todos los perfiles de personas. Nuestros pacientes necesitan entendernos y estar en contacto con nosotros más que nunca; de lo contrario tomarán otros caminos. La búsqueda de la emocionalidad en lo que hacemos diferenciará nuestro trabajo del que pueda hacer una máquina. Hay que desburocratizar nuestros actos médicos. crear verdaderos equipos en los centros de salud, con funciones bien definidas. el modelo embudo para el médico está claro que no funciona. Debemos implicar a la sociedad y al individuo en su propia salud. Una revolución tecnológica, pero con las personas.

Parte de su trabajo se desarrolla fuera de España, en proyectos humanitarios que podrán decirse que están fuera de la «zona de confort» de cualquier profesional hoy en día, ¿cuál es su motivación para llevar estos proyectos y en qué está más implicado?
Presido la Fundación iO desde hace ya unos años. Una organización sin ánimo de lucro centrada en las infecciosas y en el concepto One Health (Una sola salud), que pretende dejar un legado de cosas buenas y que deben perdurar. ¿Hay algo mejor en esta vida que dar salud? Está claro que el mundo está mal repartido y nosotros somos afortunados. Además, estamos de paso. Solo nos llevaremos con nosotros nuestras experiencias. Los proyectos que parten de ahí, ya sean aquí en España o allí en África, Asia o Sudamérica, tienen un eje en común. ilusionar y motivar.

Durante la pandemia no se nos ha escuchado lo suficiente, subraya el Dr. Manuel Linares

Recientemente ha publicado un estudio que pone manifiesto el peligro de los selfies entre los jóvenes. ¿Cuáles son las conclusiones del estudio y cómo cree que debería mejorarse esta situación?
Hace unos años iniciamos un proyecto superinteresante llamado viajarseguro, orientado a la medicina y seguridad en los viajes. En él, geolocalizamos y analizamos en tiempo real cosas que están pasando en el mundo para visibilizar y detectar potenciales riesgos. El Caso es que se ha convertido en un proyecto más complejo de inteligencia epidemiológica aplicada que en el estudio de los selfies, esperemos que sea el primero de muchos.

La cuestión es que el mensaje de riesgo asociado a los selfies consiguió llegar a más de 500 millones de personas en el mundo, creando campañas de salud en muchos países. Nuestra idea ahora es abrir este tipo de autopistas de comunicación para divulgar cosas que realmente importan. No puede haber Premios Novel a los que nadie conoce e influencers o cantantes de reggaetón que usando apenas 100 palabras tienen millones de seguidores. ¿Cuántas palabras hacen falta para comunicarse? En realidad, muy pocas, pero deben ser de calidad.

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