Dra. Ana Molina: «Buscamos información sobre salud cada dos semanas, mucho más de lo que vamos a nuestros médicos»

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..Redacción.
40 Jóvenes Profesionales.
La doctora Ana Molina es dermatóloga en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, profesora universitaria y divulgadora. A través de sus redes sociales y su podcast (@depielacabeza), la Dra. Ana Molina nos enseña a cuidar nuestra piel y nuestra salud. También colabora de manera habitual en prensa y en diversos programas de radio y televisión. Para la Dra. Molina, la dermatología está viviendo un momento revolucionario debido, por un lado, al enorme desarrollo de las opciones terapéuticas a disposición de los profesionales, y por otro, la rápida incorporación de las nuevas tecnologías a la especialidad.

¿Cómo cambió el trabajo de un dermatóloga en el mes de abril de 2020?
Principalmente cambió de dos maneras. Por un lado, nuestra actividad laboral se tuvo que desarrollar telemáticamente. La dermatología es una especialidad que se presta mucho a la teleconsulta, pero nunca había terminado de calar hasta ahora. Y la verdad es que la experiencia fue muy positiva, tanto para médicos como para pacientes. De hecho, debemos proteger esta forma de hacer la medicina, ya que facilita la conciliación y tiene muchas ventajas.

España no es precisamente un país pionero en teletrabajo, de hecho solo el 3% del trabajo se hace desde casa, así que esto puede suponer un cambio importante en la forma en la que hacemos medicina y favorecer una buena preparación para una posible situación similar en el futuro. Es este aspecto, cabe destacar el esfuerzo ingente que hizo el colegio de médicos para poner en marcha una iniciativa de receta electrónica también para pacientes privados, lo cual facilitó enormemente el trabajo.

El trabajo médico no es mantener con vida a las personas, sino garantizar su bienestar general

Por otro lado, también tuve que ayudar en la macrounidad Covid del hospital, donde nos organizaron en equipos de tres médicos para poder trabajar por turnos bajo la supervisión de un internista. Trabajamos siguiendo protocolos de actuación sencillos y fáciles de manejar para médicos que no estábamos habituados a trabajar con
este tipo de patología y la experiencia fue muy positiva.

Estoy segura que mi testimonio se parece muchísimo al de todos esos especialistas (oftalmólogos, alergólogos, digestivos, nefrólogos, y un largo etcétera) que esos días se sumaron de forma voluntaria a las unidades Covid en España para aportar su granito de arena y volver a los orígenes de la medicina. Y es que lo que imaginábamos como una atención sanitaria desbordada y descontrolada, ha terminado convirtiéndose en un experimento multidisciplinar que estoy segura nos hará reflexionar sobre la forma en la que hacemos medicina habitualmente, ya que estos pacientes han terminado teniendo una atención sanitaria excelente e incluso más completa de lo habitual

¿Cómo ha afectado la pandemia a los pacientes de dermatología?
Los pacientes han aprendido a valorar las teleconsultas y ver los aspectos positivos de no tener que acudir presencialmente para todo. Hay muchos aspectos que se pueden resolver por teléfono o videoconsulta, como informar de resultados o comentar cambios de tratamiento, a través de la receta electrónica. Resultan en un ahorro de tiempo muy importante para los pacientes, especialmente en ciudades grandes como Madrid. Además, los pacientes toman cada vez más decisiones sobre su salud. Buscan sus síntomas e investigan antes de visitar a un médico. De hecho, una de cada veinte búsquedas en Google está relacionada con la salud. Se calcula que buscamos información relacionada con la salud cada dos semanas, mucho más de lo que vemos a nuestros médicos. Además, las personas prestan cada vez más atención a las reseñas online.

Dra. Ana Molina: «Los pacientes han aprendido a valorar las teleconsultas y a ver los aspectos positivos de no tener que acudir presencialmente»

¿Se imagina un sistema sanitario muy distinto al actual en un futuro a medio plazo?
Yo, que desempeño mi trabajo principalmente en la medicina pública, espero mejoras en las condiciones laborales de los médicos; que se acaben los contratos temporales y los contratos basura; dedicar tiempo reglado dentro de la jornada laboral para la docencia y la investigación; establecer mejoras para que los médicos dejen de estar a la cabeza y ser el ejemplo típico cuando se habla del «Síndrome de Burn-out».

Además, creo que habrá muchos cambios en la forma en la que entendemos la medicina. Se potenciará la prevención, ya que el trabajo del médico no es mantener con vida a las personas, sino garantizar su bienestar general. La calidad de vida es más importante que la longevidad. Después de todo, sin calidad de vida, ¿de qué sirve vivir? Imagino los hospitales del futuro como «ecosistemas de bienestar» completo. La idea es centrarse en la salud de la población y la prevención de enfermedades para mejorar el bienestar de los pacientes y reducir los costos. También creo que vamos hacia la personalización en medicina gracias a los estudios genéticos, se podrá saber, mediante el estudio genético de una persona, cuál
es el mejor tratamiento médico.

¿La comunicación con el paciente y los mensajes a la sociedad son dos de los grandes defectos del sistema?
Cada vez es más importante que haya profesionales sanitarios divulgando contenido científico porque, como decía Einstein, en una sociedad infoxicada, en la que la información es tan fácil encontrar, el conocimiento es difícil de encontrar. Por eso siempre digo que yo hago «medicina narrativa», como me gusta llamar a esta labor más divulgativa, en la que intento sanar, pero a través del conocimiento, acercando esa medicina basada en la evidencia a vuestro día a día.

La idea es centrarse en la salud de la población y la prevención de enfermedades para mejorar el bienestar de los pacientes y reducir los costos

Se trata, en definitiva, de pasarlo bien dejando a un lado ese lenguaje más técnico de los congresos y artículos científicos, que yo llamo hablar en «medicino profundo» porque la medicina, la salud y la ciencia no tienen por qué ser aburridas. Ya lo decía Patch Adams, el médico que inspiró la película que lleva su nombre: «El acto más revolucionario que puedes cometer en la sociedad de hoy en día es ser feliz en público». Fue el inventor de la risoterapia con fines médicos y terapéuticos y el responsable de su inclusión en la medicina moderna. Por eso me esfuerzo para que la población aprenda cuáles son los pilares de una piel sana y bonita, pero de una forma entretenida, ya que está demostrado que así quedará más tiempo en su cerebro.

El público general recurre cada vez más a las redes sociales para obtener información sobre salud y tomar decisiones sobre su tratamiento, con Instagram a la cabeza. Por eso es vital que la información médica en redes sea de fuentes fiables. Las redes sociales hacen que los pacientes vayan a consulta más empoderados, informados y sabiendo lo que quieren. Son pacientes muy agradecidos, que valoran tu labor como médico y la conocen de primera mano, por lo que es muy enriquecedor. Por otro lado, las redes te dan mucha más visibilidad, amplifican el mensaje de forma que llega a los rincones más perdidos del mundo.

¿Es buena la participación de los profesionales, y especialmente de los jóvenes, en el rediseño del sistema?
Los más jóvenes están cambiando la forma de hacer medicina, especialmente porque son capaces de integrar mejor el entorno online, la tecnología y la inteligencia artificial. Creo firmemente que el futuro está en la integración de la medicina tradicional con la tecnología. El problema hoy en día es que los médicos a veces tienen que iniciar sesión en 15 plataformas diferentes para su proceso de trabajo o aprendizaje. Solo sobrevivirá la tecnología que realmente ayude en la práctica diaria y que sea fácil y rápida de usar.

Según la Dra. Ana Molina, nuestra piel nos habla de cómo estamos y cómo nos sentimos en cada momento

El futuro será «humanos y máquinas asociándose para obtener mejores resultados». Google, Apple y Amazon ya están apostando fuerte por el mercado de la salud. Esto también se ha llamado «La cuarta revolución industrial» en la que las nuevas tecnologías tienen el potencial de cambiar la forma en la que hacemos medicina. Están construyendo un nuevo modelo que pronto dejará obsoleto el existente.

¿Cómo ve su situación profesional dentro de 10 años?
La dermatología es la especialidad médica más demandada en el sistema MIR por varios factores: la piel es el órgano más extenso del cuerpo humano, es visible y es protagonista en la sociedad de la imagen. Además, el incremento de los cánceres de piel ha aumentado la demanda del dermatólogos para su tratamiento y prevención. Finalmente, los dermatólogos hemos pasado a tener en poco tiempo un amplio arsenal terapéutico de gran efectividad, tanto por vía tópica como sistémica. Esta sensación de mejora científica de la dermatología la tiene también la sociedad.

Los principales cambios en el campo de la dermatología tienen que ver con el aumento del uso de la alta tecnología, combinada con la inteligencia artificial y los sistemas de apoyo para la toma de decisiones. La teledermatología (consulta virtual mediante fotografías) está cobrando cada vez más importancia en el campo de la atención primaria, y se consolidará en el futuro debido al auge de las consultas online. Hasta ahora había sido principalmente una herramienta para facilitar la relación entre el médico de atención primaria y el dermatólogo, pero se irá implementando en todos los ámbitos sanitarios. La dermatología liderará el cambio al que vamos a asistir en el futuro en un gran número de especialidades médicas.

La piel es el órgano más extenso de nuestro cuerpo y refleja el estado interior del organismo

Se ha demostrado que los pacientes sienten menos vergüenza a la hora de consultar sus dudas estéticas de forma on-line y los dermatólogos están cada vez están más presentes en el mundo virtual, cada vez más cerca de la población general y haciendo divulgación científica de la especialidad sin presencia de intermediarios.

Otros aspectos importantes son la tendencia cada vez más extendida de la realización de procedimientos mínimamente invasivos, sencillos y rápidos; la personalización de los tratamientos, gracias a los estudios genéticos; los congresos virtuales y la formación médica online y mediante simuladores para optimizar el tiempo y el coste que supone la formación médica continuada.

¿Qué importancia tiene para usted el autocuidado? ¿Es una apuesta pendiente del Sistema Nacional de Salud?
La piel es el órgano más extenso de nuestro cuerpo y refleja el estado interior del organismo. Gracias al examen de la piel podemos podemos diagnosticar enfermedades en estadios tempranos y obtener mucha información sobre nuestra salud. Podríamos decir que nuestra piel nos habla de cómo estamos y cómo nos sentimos en cada momento. Además, la piel y el cerebro se forman a partir de la misma capa en el embrión, el ectodermo, por lo que el sistema nervioso y la piel tienen una relación muy estrecha y que nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida.

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