Hasta un 20% de los pacientes con cáncer anal invasivo no presenta síntomas

La ausencia de signos clínicos en uno de cada cinco casos de cáncer anal dificulta el diagnóstico temprano y compromete la supervivencia

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Redacción
Hasta el 90% de los casos del carcinoma de células escamosas, el subtipo más común de cáncer anal, está causado por el virus del papiloma humano (VPH), especialmente los genotipos VPH16 y VPH18, tal y como ha explicado la jefa de Sección de Oncología Médica del Hospital General Universitario Gregorio Marañón (Madrid) e integrante del Grupo Español de Tratamiento de Tumores Digestivos (TTD), la Dra. Pilar García Alfonso. «No obstante, esto no quiere decir que todas las personas que tengan el VPH van a desarrollar necesariamente cáncer anal, puesto que la mayoría de las infecciones son transitorias y suelen ser eliminadas por el sistema inmunológico», ha aclarado la Dra. García Alfonso.

El 20% de los casos de cáncer anal son asintomáticos, lo que retrasa su detección y tratamiento

El VPH puede dar lugar a una proliferación o crecimiento de las células epiteliales de la región anogenital cuando las infecta, aumentando el riesgo de que estas crezcan formando un cáncer; en caso de infecciones persistentes por VPH, el ADN del virus puede llegar a integrarse en el ADN de la célula del canal anal, alterando su funcionamiento normal y dando lugar a la expresión continua de proteínas virales oncogénicas.

Tras ello, ha recordado que los principales factores de riesgo asociados al VPH son tener «un número elevado de parejas sexuales, el coito anal y los antecedentes de verrugas anogenitales o de tumores malignos de las vías genitales inferiores», aunque el tabaco también «parece tener un papel importante» en el desarrollo del VPH.

La Dra. García también ha señalado que el cáncer anal es una enfermedad más frecuente en personas con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), con un riesgo de sufrirlo de entre 30 y 100 veces mayor que el resto de la población, debido a su menor capacidad de eliminar al VPH; y en pacientes trasplantados o en tratamiento con inmunosupresores. «Y los factores de riesgo que acabamos de comentar, como el tabaquismo o la inmunosupresión, favorecen que la infección por el VPH sea persistente y que facilite la producción de lesiones precancerosas», ha añadido.

Hasta el 90% de los tumores están relacionados con el virus del papiloma humano, sobre todo con los tipos 16 y 18

Un 20% de los casos son asintomáticos

Por otro lado, la Dra. García Alfonso ha subrayado que hasta un 20% de los casos de cáncer anal van a ser asintomáticos, dificultando lograr un diagnóstico temprano, por lo que ha recalcado la importancia de prevenir la enfermedad. «El diagnóstico del cáncer anal requiere de un importante índice de sospecha, ya que la clínica es muy poco específica y similar a la de otras patologías anales benignas, como pueden ser las hemorroides, las fisuras anales con sangrado, el dolor anal, el prurito y la leucorrea. Por ello, se requiere un elevado índice de sospecha asociado a una exploración minuciosa para evitar el retraso diagnóstico«, ha expresado.

La supervivencia a cinco años se mantiene entre el 44% y el 66%, sin avances significativos en dos décadas

Para su prevención, ha señalado como «clave» la vacunación contra el VPH –recomendada en adolescentes y en población de alto riesgo, como son los hombres que tienen sexo con hombres o personas con VIH–, realizar pruebas de cribado y llevar a cabo test de VPH en personas con VIH o con antecedentes de displasia cervical, entre otros. Asimismo, ha recomendado el uso de preservativo, y controlar tanto el tabaquismo como la inmunosupresión.

La especialista también ha advertido de que la supervivencia a cinco años «prácticamente no se ha modificado en los últimos 20 años», situándose entre el 44 y el 66%, razón por la que ha instado a tomar medidas para avanzar en la supervivencia de una enfermedad que afecta a uno o dos casos por cada 100.000 habitantes al año, especialmente en mujeres mayores de 50 años en mujeres.

En ese sentido, ha apostado por «dedicar más tiempo y esfuerzo» a investigar sobre cáncer anal, lo que revertiría en nuevos tratamientos, en un mayor desarrollo y conocimiento de su biología molecular. «A esto hay que sumar la implementación de los programas de cribado en la población de alto riesgo, mayor concienciación médica y formación en atención primaria», ha insistido.

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