Pablo Malo Segura
El diagnóstico precoz es uno de los grandes retos en oncología, y la búsqueda de métodos más sensibles y accesibles ha llevado al desarrollo de nuevas técnicas como la biopsia líquida. El Dr. Josep Tabernero, director del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) y jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Vall d’Hebron, destaca en una entrevista con iSanidad que «cuando aumente la sensibilidad de la biopsia líquida detectaremos tumores incipientes antes de ser visibles por imagen», algo que cree que puede lograrse en los próximos cinco años.
Por otro lado, el expresidente de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) en el periodo 2018-2019 subraya la relevancia de los biomarcadores predictivos y el potencial que ofrecen la inteligencia artificial y el big data en la prevención y tratamiento del cáncer. «Nos ayudarán muchísimo en aplicaciones que ya estamos viendo y en otras que todavía son inimaginables», asegura. Además, repasa los avances conseguidos en los últimos años e insiste en la necesidad de reforzar las políticas de prevención, aunque sus efectos no se perciban a corto plazo, y de aumentar la inversión pública en investigación en oncología. «El salto en supervivencia en oncología, del 35% al 56% en hombres y al 65% en mujeres se ha logrado gracias a la investigación», afirma.
Dr. Tabernero: «La biopsia líquida será una herramienta fundamental para el diagnóstico precoz del cáncer»
En marzo el Dr. Josep Tabernero fue reconocido como miembro distinguido de la Academia de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer (AACR) del 2025. En concreto, por sus contribuciones de vanguardia a la investigación traslacional del cáncer gastrointestinal, desde la base biológica de la enfermedad hasta la implementación clínica de nuevas terapias y la aplicación de biomarcadores en ensayos clínicos; por el desarrollo de modelos de xenoinjertos de tumores derivados de pacientes que han permitido avanzar en terapias dirigidas a las vías de señalización HER/ERK y PI3K en cánceres con mutaciones en RAS/RAF y wild-type; y por identificar biomarcadores predictivos para optimizar la respuesta al tratamiento y superar la resistencia terapéutica. Recientemente, también ha sido incluido por la revista Forbes entre los 100 mejores médicos de España.
¿Qué supone para usted haber sido reconocido como miembro distinguido de la Academia de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer (AACR) del 2025?
Estoy muy satisfecho por haber recibido este reconocimiento personal. Para mí es un honor y un privilegio, ya que la AACR cuenta con miembros distinguidos (fellows) de un altísimo nivel científico, que han realizado aportaciones muy relevantes en la comprensión de la patogénesis del cáncer, así como en su prevención, abordaje y tratamiento desde múltiples ángulos. También supone un reconocimiento institucional al trabajo que realizamos en el Hospital Vall d’Hebron y en el VHIO para avanzar en el conocimiento de los determinantes del cáncer y trasladarlo a la práctica clínica con mejores herramientas diagnósticas y terapéuticas, con estrategias para abordar la enfermedad en fases cada vez más precoces. Todo ello, acaba teniendo un impacto en el control de la enfermedad.
«La AACR cuenta con miembros distinguidos de un altísimo nivel científico, que han realizado aportaciones muy relevantes en la comprensión de la patogénesis del cáncer»
¿En qué área se centra actualmente su investigación?
Mi foco principal es el desarrollo precoz de nuevos fármacos, especialmente en tumores gastrointestinales, que es el área de mi trayectoria investigadora. Desde el Vall d’Hebron trabajamos no solo en fases avanzadas del cáncer, sino también en su desarrollo precoz, para entender mejor cómo diagnosticar el cáncer en etapas iniciales y cómo prevenirlo. Aunque no teníamos una gran trayectoria previa en el campo de la prevención, hemos creado grupos centrados en la investigación de los mecanismos de formación del cáncer con este objetivo.
¿Qué medidas considera esenciales para mejorar la prevención del cáncer?
Conocemos los determinantes del conocido como “decálogo del cáncer”, que incluye factores bien establecidos, y permite tomar medidas que podrían tener un gran impacto en la sociedad. El más importante es el tabaco, que se tendría que regular más, con mayores restricciones en los espacios donde se permite fumar. También influyen aspectos como la dieta y el estilo de vida saludable: la obesidad, el consumo excesivo de carne roja y grasas, la baja ingesta de fibra, la falta de ejercicio físico o el consumo de alcohol.
Existen otros factores externos como la exposición a la radiación solar y a la contaminación ambiental. Además, sabemos que algunos cánceres están ligados a infecciones víricas. Por tanto, la implementación de vacunas ya disponibles como la de la hepatitis B o el VPH, así como otras en las que todavía se está estudiando su impacto, como la del virus de Epstein-Barr, nos podrán ayudar a prevenir algunos tipos de cáncer relacionados con infecciones víricas. Por último, es fundamental implementar los programas de cribado poblacional ya establecidos en mama, tumores ginecológicos o cáncer colorrectal. Algunos estudios sugieren que el screening también debería ampliarse a cáncer de pulmón, así como otros tipos de tumores.
«Desde el Vall d’Hebron trabajamos no solo en fases avanzadas del cáncer, sino también en su desarrollo precoz, para entender mejor cómo diagnosticar el cáncer en etapas iniciales y cómo prevenirlo»
Para poder regular más los aspectos relacionados con la dieta es importante conocer los mecanismos. En el cáncer relacionado con el número de unidades de comida ultraprocesada que comemos al año existe un vínculo epidemiológico establecido, pero la relación causal es más compleja, porque la comida ultraprocesada tiene muchos aditivos diferentes. Es clave separar entre comida ultraprocesada y procesada, que ha habido toda la vida, con los embutidos clásicos que están hechos con carne, sal y pimienta negra, en los que no hay ningún aditivo más.
¿Qué papel debe tener el oncólogo médico en la prevención?
El oncólogo médico no solo debe tratar, sino controlar el cáncer, lo cual incluye también la prevención cuando sea posible. En un mundo ideal se podrían prevenir el 45% de los tumores, pero podemos marcarnos el reto de la Comisión Europea y el Parlamento con el Europe’s Beating Cancer Plan de que el 30% de los tumores podrían ser evitables o prevenibles. Para lograrlo, oncología, atención primaria, enfermería y los profesionales de la comunicación tenemos un rol conjunto fundamental en trasladar de forma eficaz a la población la importancia de los hábitos saludables.
«En un mundo ideal se podrían prevenir el 45% de los tumores, pero podemos marcarnos el reto de la Comisión Europea y el Parlamento con el Europe’s Beating Cancer Plan de que el 30% de los tumores podrían ser evitables o prevenibles»
Las nuevas tecnologías como el big data y la inteligencia artificial (IA) están cambiando de forma muy importante la medicina. ¿Qué ventajas pueden ofrecer tanto para mejorar la prevención del cáncer como para ayudar a impulsar el diagnóstico precoz?
El big data y la IA nos ayudarán muchísimo en aplicaciones que ya estamos viendo y en otras que todavía son inimaginables. Hoy en día el 95% de la población tiene un smartphone. Ya se están desarrollando aplicaciones que monitorizan los hábitos de vida y ofrecen recomendaciones personalizadas para mantener un balance neto saludable en el campo de la prevención de las enfermedades.
Además, la inteligencia artificial y, sobre todo el machine learning, ya están ayudando al diagnóstico precoz a través de la revisión automatizada de mamografías digitales o escáneres. Los algoritmos de IA van a ayudar a tratar la enfermedad de una manera más individualizada y adaptada a la evolución dinámica del tumor, haciendo real el concepto de medicina de precisión. Por tanto, estas herramientas nos van a ayudar a tener un estado de vida más saludable y tratar mejor muchas enfermedades como el cáncer.
«Los algoritmos de IA van a ayudar a tratar la enfermedad de una manera más individualizada y adaptada a la evolución dinámica del tumor, haciendo real el concepto de medicina de precisión»
¿Cómo están ayudando los biomarcadores en la selección de tratamientos oncológicos y cuál va a ser su evolución en los próximos años?
Por ejemplo, en el cáncer de pulmón ya hemos subclasificado la enfermedad hasta en 20 subgrupos diferentes. En cáncer de colon antes teníamos solo dos grupos de enfermos: aquellos que tenían inestabilidad de microsatélites y los que no. Hoy en día sabemos que las mutaciones de BRAFV600E que tenían un pronóstico desfavorable son predictivas porque nos dicen qué tratamientos pueden funcionar mejor. En los últimos meses ha habido grandes avances que han cambiado el paradigma del tratamiento incluso de la primera línea en enfermedad avanzada. Hay estudios que están valorando este efecto en situaciones más precoces, en el entorno neoadyuvante y adyuvante.
En las otras mutaciones más frecuentes en cáncer de colon, que son KRAS y NRAS, tenemos nuevos medicamentos que se están dirigiendo precisamente a estas alteraciones que actúan como un driver de la enfermedad. Esto ha sido posible debido al avance en la investigación de todas las alteraciones que tiene la enfermedad que, al ser muy dominantes, suponen una vulnerabilidad para la célula maligna. Por tanto, si somos capaces de encontrar medicamentos que ataquen estas alteraciones que hacen a la célula más vulnerable y los combinamos con otros tratamientos, es más probable poder controlar el tumor.
Durante muchos años pensábamos que el cáncer eran solo células malignas. El cáncer son las células malignas más toda la respuesta inadecuada que da nuestro organismo para que estas puedan crecer, promoviendo la creación de vasos sanguíneos que alimentan la enfermedad (angiogénesis), que nuestro sistema inmune sea deficitario y no destruya la enfermedad y toda la inflamación que hay alrededor de la misma, que ayuda a que pueda progresar locorregionalmente.
«En los últimos meses ha habido grandes avances que han cambiado el paradigma del tratamiento del cáncer de colon, incluso de la primera línea en enfermedad avanzada»
Conocer todos estos mecanismos de falta de respuesta adecuada de nuestro organismo ofrece muy buenas oportunidades de tratamiento. Un ejemplo claro es la inmunoterapia donde todavía nos queda un gran campo de desarrollo. La inmunoterapia actual despierta al sistema inmune, que se ha quedado dormido por múltiples circunstancias, pero ya había reconocido a la enfermedad como algo que debía eliminar. Esto solo pasa en el 25% de los tumores, en el 75% de los tumores restantes, el sistema inmune no ha reconocido a la enfermedad como algo anómalo que debe eliminar. Actualmente, hay una gran investigación con múltiples factores y estrategias terapéuticas: vacunas, virus autolíticos o anticuerpos biespecíficos para intentar educar al sistema inmune y que entienda que las células malignas son algo anormal y se tienen que eliminar.
¿De qué forma está avanzando el campo de la biopsia líquida?
La biopsia líquida, de momento, la estamos utilizando como alternativa a la biopsia física de tumor sólido para conocer el perfil molecular y de alteraciones genéticas que tiene el tumor, pero de una forma bastante estática. Cuando aumente la sensibilidad de la biopsia líquida, lo cual es un problema puramente técnico y no de conocimiento, será una herramienta fundamental para el diagnóstico precoz del cáncer.
«La biopsia líquida la estamos utilizando como alternativa a la biopsia física de tumor sólido para conocer el perfil molecular y de alteraciones genéticas que tiene el tumor, pero de una forma bastante estática»
Por ejemplo, en el cáncer de páncreas, se han producido avances, pero el más importante vendrá cuando seamos capaces de diagnosticar cáncer de páncreas incipientes que todavía no se ven con pruebas radiológicas. Aunque no veremos el cáncer, podremos advertir al paciente de que está desarrollando un tumor de páncreas y la necesidad de operarlo. Esto pasará, no es ciencia ficción. Después tendremos que identificar en qué poblaciones se debe realizar este screening.
¿Cuándo pronostica que se pueden superar los problemas técnicos y generalizarse el uso de la biopsia líquida?
En el cáncer de páncreas el 90% de los enfermos tienen dos mutaciones en el gen KRAS, que ya sabemos cuáles son. Este es un factor muy precoz en el desarrollo de la enfermedad. El problema que tiene este tumor es que secreta muy poca cantidad de material genético (ADN) a la sangre. Estamos buscando partículas entre millones de otras células normales, pero lo importante es que ya sabemos qué debemos buscar.
Los problemas técnicos se suelen resolver en un plazo de tres o cinco años. En este periodo creo que dispondremos de test diagnósticos capaces de detectar estas alteraciones. El siguiente paso será identificar los grupos de mayor riesgo porque no se puede hacer cribado a toda la población. Estamos avanzando en este sentido y ya sabemos que hay algunos síndromes clínicos que predisponen a desarrollar un cáncer de páncreas, algunos con componente hereditario y otros no.
«Un porcentaje importante de tumores se pueden prevenir y otro gran porcentaje se van a diagnosticar muy precozmente»
Lo mismo ocurre con el cáncer de pulmón. Actualmente, estamos haciendo pruebas piloto de screening con tomografía computarizada de baja irradiación. Sin embargo, en un futuro no muy lejano la biopsia líquida también nos ayudará, al igual que en otros tipos de tumores. A medida que aumente la sensibilidad técnica, podremos detectar tumores incipientes incluso antes de que sean visibles por imagen. Es razonable pensar que esto será una realidad en unos cinco años.
¿Es optimista respecto al futuro del cáncer?
El abordaje del cáncer es múltiple y estamos muy esperanzados. Estamos ganando la carrera de combatir el cáncer. Esto no quiere decir que el cáncer vaya a desaparecer. Se trata de una enfermedad muy ligada al envejecimiento y, con el aumento de la esperanza de vida, es lógico que cada vez haya más tumores.
Un porcentaje importante de tumores se pueden prevenir y otro gran porcentaje se van a diagnosticar muy precozmente, con lo cual el tratamiento será mucho más fácil. En los casos que se diagnostican con enfermedad más avanzada, los nuevos métodos diagnósticos y tratamientos van a aumentar el número de pacientes que se curan o que convierten la enfermedad en crónica.
Lo importante es que el control del cáncer sea sostenible en el tiempo: prevenir sigue siendo clave para reducir el coste personal, social y económico del cáncer. Debemos fomentar mucho más la prevención. El problema es que sus efectos se perciben a medio o largo plazo, y eso no se ajusta a las lógicas de corto plazo que dominan muchas decisiones.
«El control del cáncer debe ser sostenible en el tiempo: prevenir es clave para reducir el coste personal, social y económico»
¿Qué cambio han supuesto las terapias CAR-T o la inmunoterapia para el tratamiento del cáncer?
Hemos pasado de la quimioterapia y la hormonoterapia a las terapias dirigidas, centradas en alteraciones genéticas concretas. La inmunoterapia ha supuesto una revolución, especialmente en los tumores “calientes”, donde el sistema inmune reconoce la enfermedad, pero está “dormido” por múltiples circunstancias. Aquí tenemos los inhibidores PD-1, PD-L1, y CTLA-4, que ya están aprobados y los utilizamos para tratar muchos pacientes.
En tumores “fríos”, el reto es aún mayor. Aquí entran las terapias CAR-T, TILs y los anticuerpos biespecíficos, que están logrando movilizar el sistema inmune contra tumores sólidos. La tecnología avanza hacia CAR-T de tercera y cuarta generación, con mayor especificidad y control de activación. También pueden ser muy útiles de cara al futuro los anticuerpos conjugados ligados a toxinas con fármacos y la teranóstica con partículas radiactivas ligadas a anticuerpos. Por tanto, tenemos un escenario en el campo terapéutico revolucionario en cuanto a diferentes estrategias para combatir el cáncer, y modificar el microambiente, que en situaciones de crecimiento de la enfermedad favorece que las células malignas puedan crecer.
«Tenemos un escenario en el campo terapéutico revolucionario en cuanto a diferentes estrategias para combatir el cáncer, y modificar el microambiente, que en situaciones de crecimiento de la enfermedad favorece que las células malignas puedan crecer»
¿Existe un criterio claro para definir que un cáncer está curado?
Depende del tipo de tumor, no todos tienen el mismo comportamiento. En cáncer colorrectal, el riesgo de recaída más allá de los tres años es muy bajo, por lo que ese es un umbral de referencia. En cambio, en otros tumores como algunos subtipos de cáncer de mama o pulmón, las células quiescentes pueden mantenerse inactivas durante más tiempo. Epidemiológicamente se considera que, si un paciente está vivo a los cinco años, el riesgo de muerte relacionado con el cáncer de los cinco a los diez años disminuye a menos del 10%. Esta es una media del global de los tumores que no se aplica a todos los casos.
¿Qué avances existen en el campo de las vacunas contra el cáncer?
Hay tres tipos de vacunas contra el cáncer: vacunas contra virus oncogénicos, como la del VPH o la del VHB; vacunas terapéuticas, diseñadas para activar el sistema inmune en pacientes con tumores ya desarrollados, que utilizan antígenos tumorales específicos, en forma de proteínas o ARN mensajero, para romper la barrera inmunosupresora que crea el tumor; y vacunas preventivas, en enfermos que sabemos que tienen síndromes hereditarios, por ejemplo, síndrome de Lynch, que se caracteriza por tener alteraciones en uno de los sistemas reparadores del ADN, y muestran una mayor predisposición a algunos tipos de tumores, como cáncer de colon, endometrio, etc.
El objetivo de las vacunas preventivas es que, al introducirlas en poblaciones de alto riesgo, podamos preparar al sistema inmune para reconocer y destruir células malignas antes de que el tumor se desarrolle. Estas vacunas aún están en una fase de desarrollo muy preliminar, pero con resultados prometedores.
«Hay tres tipos de vacunas contra el cáncer: vacunas contra virus oncogénicos, vacunas terapéuticas y vacunas preventivas»
¿Cuáles son los estudios más avanzados que están desarrollando actualmente en el VHIO?
Al estar ubicados en un hospital y tener un enfoque biomédico, en el VHIO siempre hemos intentado hacer una investigación muy traslacional. Buscamos que todo el conocimiento generado por nuestros propios grupos o por otros laboratorios más centrados en la investigación básica pueda trasladarse al paciente. Hemos conseguido llevar muchos hallazgos a la práctica clínica y algunos incluso han sido aprobados.
Desde que creamos el VHIO en 2006, hemos contribuido al desarrollo y aprobación de múltiples medicamentos. No solo participamos en ensayos clínicos desde fases muy precoces hasta fases más avanzadas, sino que en muchos casos también ayudamos a definir las poblaciones más susceptibles a cada tratamiento. Utilizamos modelos de laboratorio, modelos humanizados, para entender tanto los mecanismos de sensibilidad cuando el tratamiento funciona como los de resistencia cuando no lo hace. De esta manera, hemos completado el ciclo de desarrollo de medicamentos desde la fase preclínica.
En el VHIO hemos desarrollado compuestos que han avanzado a fases clínicas. Por ejemplo, el laboratorio del Dr. Joan Seoane generó un anticuerpo frente a LIF que ya está en fase II, en desarrollo por una compañía farmacéutica. Asimismo, el laboratorio de la Dra. Laura Soucek desarrolló tratamientos dirigidos a una proteína codificada por el gen MYC, que está altamente sobrerregulado en cáncer. Este tratamiento también se encuentra en fase II.
«Hemos conseguido trasladar gran cantidad de conocimiento preclínico a herramientas clínicas útiles, tanto diagnósticas como terapéuticas»
Además, nos hemos centrado mucho en el desarrollo de paneles para la evaluación de alteraciones genéticas en tumores, algunos diseñados internamente y otros en colaboración con otras empresas como la biopsia líquida con Guardant Health. También trabajamos en plataformas genómicas en colaboración con el Dr. Aleix Prat (Idibaps) y la Dra. Ana Vivancos (VHIO), que nos permiten identificar, por ejemplo, qué pacientes con cáncer de mama que sobreexpresan la proteína HER2 tienen más probabilidades de responder al tratamiento.
Hemos conseguido trasladar gran cantidad de conocimiento preclínico a herramientas clínicas útiles, tanto diagnósticas como terapéuticas. También hemos liderado el primer estudio internacional con células TIL (Tumour-infiltrating Lymphocytes) y hemos avanzado en el desarrollo de CAR-T dirigidos a poblaciones muy poco frecuentes. Todo este trabajo comenzó en el laboratorio. Nuestro objetivo siempre ha sido aplicar nuevos métodos diagnósticos y tratamientos a los pacientes.
¿Cuál es su visión sobre la situación de la oncología en España? ¿Considera que se destinan suficientes recursos a la investigación?
Tenemos un sistema sanitario robusto, universal y bueno. Sin embargo, hay inequidades geográficas, derivadas en parte por su carácter fragmentado. Algunas comunidades tienen masa crítica suficiente, pero otras más pequeñas no la alcanzan. Esto debería hacernos reflexionar. A nivel europeo, hay múltiples proyectos orientados a crear infraestructuras oncológicas bien definidas.
«La financiación estructural pública de la investigación en oncología ha mejorado en los últimos años en España, pero sigue siendo deficitaria en comparación con otros países»
Debemos seguir apostando por la investigación ya que todos los avances actuales se deben a ella. El salto en supervivencia en oncología, del 35% al 56% en hombres y al 65% en mujeres, con una tendencia proyectada al 70% en 2030, se ha logrado gracias a la investigación. Hay muy buenos centros de investigación en España, tanto en ciencia básica como en investigación biomédica traslacional. La financiación estructural ha mejorado en los últimos años, pero sigue siendo deficitaria en comparación con otros países.
Un factor muy positivo es el auge de entidades privadas sin ánimo de lucro que impulsan la investigación. Algunos ejemplos son la Asociación Española Contra el Cáncer, la Fundación CRIS contra el cáncer, Fundación FERO, o la Fundación Cellex. Su papel ha sido revolucionario en los últimos 15 años. También hay fundaciones bancarias, como Banco Bilbao Vizcaya o Fundación La Caixa, con una labor muy relevante. Sin embargo, sigue siendo necesario reforzar los fondos estructurales públicos destinados a la investigación para abordar el cáncer.










