La OMC alerta del riesgo de dopaje encubierto en suplementos nutricionales contaminados sin indicarlo en el etiquetado

La contaminación fraudulanta de suplementos con sustancias dopantes no declaradas plantea un desafío sanitario y ético

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Redacción
El consumo de suplementos nutricionales sin supervisión médica se ha convertido en una práctica habitual entre deportistas, especialmente aficionados. No obstante, muchos usuarios desconocen que una parte significativa de estos suplementos puede contener sustancias de dopaje no declaradas en el etiquetado. Así lo han advertido la Organización Médica Colegial (OMC), la Sociedad Española de Medicina del Deporte (Semed), la Agencia Estal Comisión Española para la Lucha Antidopaje en el Deporte (Celad) y la Agencia de Acreditación y Certificación Nutricional UCAM (ACN-UCAM), en un comunicado conjunto emitido tras la reciente desarticulación de varios grupos criminales dedicados a la distribución ilegal de este tipo de productos.

Las entidades firmantes alertan de que la contaminación fraudulante con anabolizantes y estimulantes se ha extendido a suplementos de amplio consumo como proteínas, creatina, aminoácidos, vitaminas y otros productos que se comercializan como apoyo para mejorar el rendimiento físico o acelerar la recuperación. Estas sustancias, en muchos casos, no figuran en la composición del etiquetado, lo que imposibilita que el consumidor pueda tomar decisiones informadas y seguras.

Según advierten, los riesgos sanitarios son significativos. Los anabolizantes y prohormonas afectan al sistema endocrino, reproductor y cardiovascular, mientras que los estimulantes pueden inducir dependencia, alterar el estado de ánimo o provocar alteraciones metabólicas. El hígado y el riñón, órganos encargados de metabolizar y eliminar estos compuestos, son especialmente vulnerables a sus efectos. Además, estas sustancias pueden interferir con tratamientos farmacológicos o distorsionar resultados analíticos, complicando diagnósticos médicos.

Estas sustancias pueden interferir con tratamientos farmacológicos o distorsionar resultados analíticos, complicando diagnósticos médicos

La OMC, junto al resto de organizaciones, denuncia la falta de regulación estricta sobre estos productos, en contraste con el control exigido a los medicamentos. Este vacío normativo ha permitido la proliferación de prácticas fraudulentas que, según apuntan, responden también a estrategias deliberadas de algunos fabricantes para inducir al consumo continuado. El uso de estimulantes, por ejemplo, no solo busca mejorar el rendimiento, sino también generar dependencia psicológica, asegurando la fidelidad del consumidor.

Desde el punto de vista ético y profesional, la situación representa un reto para los médicos. Muchos pacientes no informan sobre el uso de estos suplementos, lo que dificulta la identificación de posibles síntomas asociados y la prevención de riesgos maores. Por este motivo, las entidades firmantes instan a los profesionales sanitarios a incorporar preguntas específicas sobre suplementación en anamnesis, especialmente en pacientes jóvenes o deportistas.

Asimismo, recomiendan advertir a los usuarios sobre la importancia de no adquirir este tipo de productos por internet, particulares o establecimientos no autorizados, y de buscar únicamente aquellos que cuenten con certificaciones que garanticen la ausencia de sustancias dopantes. En el caso de los deportistas, recuerdan que la detección de estas sustancias en un control puede conllevar sanciones, aunque el uso haya sido involuntario.

En este contexto, los médicos se consideran agentes clave para frenar el uso indiscriminado de suplementos y para detectar posibles efectos adversos derivados de su consumo. La contaminació oculta de estos productos plantea así un problema sanitario y un dilema ético sobre la responsabilidad compartida entre industria, autoridades sanitarias, profesionales médicos y usuarios.

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