Pablo Malo Segura (Santiago de Compostela)
En una discreta localización del Campus Vida de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), el Edificio Monte da Condesa alberga el Centro de Fabricación de Terapias Avanzadas de Galicia. Se trata de una infraestructura de vanguardia, 100% pública, donde se gestan terapias avanzadas con denominación de origen gallega, como una nueva CAR-T académica para un tumor sólido sin alternativa comercial. La IX Jornada de Divulgación HematoAvanza, organizada por la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), sirvió como pretexto para que iSanidad pudiera visitar sus instalaciones.
«El objetivo final es hacer llegar a los pacientes medicamentos de terapia avanzada producidos de forma académica, es decir, a un coste reducido y en etapas tempranas de su desarrollo», explica Mariona Baliu Piqué, responsable técnica del centro. Además, señala que, en colaboración con centros autonómicos y estatales, promueven la investigación y el desarrollo de nuevas terapias.
Nuevo CAR-T para un tumor sólido

El centro producirá «soldados biológicos» que combatirán la enfermedad partiendo de las propias células de los pacientes
«Desde el Centro de Terapias Avanzadas de Galicia, en colaboración con la Prof. África González, catedrática de Inmunología en la Universidad de Vigo y Dr. Manel Juan, del Hospital Clínic de Barcelona (HCB), y con el soporte de la Beca de Doctorado Industrial de la Xunta de Galicia que permite la financiación de la tesis industrial de Joel Verísimo, estamos desarrollando una nueva CAR-T para un tumor sólido que, por el momento, no dispone de terapia CAR-T comercial disponible», subraya Mariona Baliu.
Actualmente, se están dando los primeros pasos en este nuevo desarrollo, que se encuentra en fase pre-clínica. El centro ha solicitado la patente europea para los anticuerpos que dan especificidad al CAR y presentado un proyecto competitivo a las convocatorias PICI del Isciii para la realización de un ensayo clínico fase I/II, donde esperan testar seguridad (fase I) y seguridad y eficacia (fase II). El prototipo se está evaluando in vitro en una sala de simulación del centro, que replica las condiciones de una sala blanca real. Si los resultados son prometedores, se avanzará a modelos animales como paso previo a ensayos en humanos. «Nuestro objetivo principal es poder llevar este nuevo CAR-T a pacientes que actualmente se encuentran sin opciones terapéuticas», resalta la responsable del centro.

Las terapias avanzadas son medicamentos altamente innovadores que se basan en el uso de genes (terapia génica), células (terapia celular) o tejidos (ingeniería tisular) para prevenir o tratar diversas enfermedades. Se trata de estrategias terapéuticas con un alto potencial para aplicar tratamientos personalizados y de precisión, con el objetivo de ofrecer oportunidades en enfermedades que hasta el momento carecen de tratamientos eficaces.
El Centro de Terapias Avanzadas continúa su actividad en pruebas a la espera de obtener la autorización de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios
Origen, diseño y funcionamiento del centro
La creación del centro fue impulsada por los hematólogos del Hospital Clínico Universitario de Santiago, que detectaron la necesidad de contar con un espacio propio en Galicia para desarrollar terapias celulares y génicas. Frente al modelo descentralizado de otras comunidades, Galicia apostó por una única instalación centralizada para toda la comunidad autónoma. «Nuestro centro es único dado que depende directamente del Servizo Galego de Saúde, la Consellería de Sanidade y, en última instancia, de la Xunta de Galicia. Esto nos permite trabajar de forma transversal y directa con todos los hospitales de la comunidad autónoma», destaca Mariona Baliu.

El núcleo operativo lo conforman las salas blancas, espacios de extrema esterilidad donde se manipulan células humanas. El centro cuenta con aproximadamente 200m2 de salas blancas distribuidos en dos almacenes limpios, dos salas grado D para producción en sistema cerrado, cuatro salas B para producción en abierto, destinadas a procesos que requieren «controles de máxima exigencia» y una sala de simulación, que replica las condiciones de una sala blanca sin las limitaciones regulatorias, lo que permite ensayos tempranos. «Disponemos de capacidad para acomodar de forma fácil y rápida el crecimiento en producción, personal y equipamiento», asegura la responsable del centro.
El centro cuenta con aproximadamente 200m2 de salas blancas distribuidos en dos almacenes limpios, dos salas grado D para producción en sistema cerrado, cuatro salas B para producción en abierto y una sala de simulación

La responsable técnica del centro señala que están preparando la documentación de cara a solicitar la inspección para el cumplimento de Normas de Correcta Fabricación (NCF) por parte de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps). «Estamos trabajando con el Hospital Clínic de Barcelona para la producción en identidad del fármaco ARI0003, primer fármaco para el cual se solicitarán las NCF», explica Mariona Baliu. «Lo complicado es producir el primero. A partir de ahí, es un sistema muy exigente pero replicable», añade.
La producción de un medicamento CAR-T dura unos diez días, a lo que se suman tres semanas de controles de calidad para certificar esterilidad, potencia y seguridad
Plan de expansión y retos regulatorios
Con una plantilla actual de cinco personas más apoyos externos, el centro funciona gracias a un equipo altamente cualificado, mayoritariamente proveniente del ámbito académico. Una de las principales dificultades para el centro es encontrar perfiles técnicos especializados, a medio camino entre la investigación y la producción farmacéutica, sin los sueldos que ofrece la industria privada.

«El Centro de Terapias Avanzadas cuenta con un plan de crecimiento e inversión tanto a nivel de personal, como de equipamiento que va ligado al incremento de producción y a la demanda», detalla Mariona Baliu. Los objetivos inmediatos del centro son ampliar el equipo, consolidar la producción clínica y seguir generando conocimiento propio.
Respecto al ámbito regulatorio, recuerda que «lo más importante es siempre garantizar que los medicamentos que llegarán al paciente son seguros y tienen un balance riesgo/beneficio positivo». En la producción para uso clínico en pacientes se debe tener un control estricto de todos los parámetros que tienen un papel relevante en la seguridad del medicamento, desde los operarios y su formación, pasando por los equipos y los materiales y reactivos utilizados, hasta la conservación transporte y administración.
«Este exhaustivo control requiere la generación de muchos registros que deben estar estrechamente supervisados y la necesidad de tener personal altamente cualificado, entrenado y que esté en constante formación. El Centro debe funcionar como una rueda perfectamente engrasada y coordinada que asegure que no hay fallos en ninguna parte del proceso productivo», concluye.










