Nieves Sebastián Mongares
Las terapias CAR-T llegan cada vez a más pacientes. Una vez comenzaron a usarse en determinados grupos de pacientes oncohematológicos, su uso se ha extendido a diferentes neoplasias hematológicas. A esto, se suman las investigaciones para su uso, por ejemplo, en determinadas enfermedades autoinmunes.
Así, un informe elaborado por la consultora especializada Iqvia y un posterior webinar con expertos que llevó a cabo después la misma entidad exploraron las principales barreras para optimizar el uso de CAR-T en varios países europeos y algunas de las medidas o estrategias que deben adoptarse para avanzar en este ámbito.
Barreras identificadas
Uno de los principales obstáculos identificados por Iqvia es el relativo al acceso y la organización. El uso y administración de CAR-T requiere de infraestructuras complejas, ya que una vez extraídas las células T del paciente, estas deben ser enviadas a centros muy especializados para tratarlas y posteriormente reinfundirlas a los pacientes. Esto genera una desigualdad territorial en función del lugar de residencia del paciente. Además, en ocasiones, como refleja el informe, los procesos de derivación son complejos y la burocracia puede dificultar el inicio de los tratamientos.
En este sentido, el informe pone de manifiesto que, al usarse las terapias CAR-T de manera desigual entre territorios, el conocimiento entre profesionales también presenta variaciones. A este respecto, en el webinar impulsado por Iqvia se aludió a la necesidad de impulsar iniciativas colaborativas a nivel paneuropeo tales como T2EVOLVE and GoCART, las cuales apuestan por el conocimiento compartido. Asimismo, desde la consultora destacan que existe falta de información para los pacientes acerca de este tipo de procedimientos.
La complejidad de los procedimientos con CAR-T hace necesaria una gran planificación con recursos humanos y espacios disponibles para llevar a cabo todo el proceso
Además, al tratarse de procedimientos muy específicos, es necesario que en los hospitales en los que se realicen haya espacios disponibles tanto para la aféresis como en las Unidades de Cuidados Intensivos para manejar las posibles complicaciones. Y, en este contexto, cobran un papel protagonista los profesionales especializados en estas técnicas para garantizar que todo el proceso se realiza de manera adecuada. Estos dos aspectos ponen de manifiesto la necesidad de planificación que, si bien en países como España que cuentan con un Plan Nacional de Terapias Avanzadas que refleja este aspecto todavía hay asignaturas pendientes, en otros territorios que carecen del mismo esta barrera es más perceptible.
El aspecto económico también es una gran barrera para el uso de estas terapias al tratarse de una opción muy innovadora y con altos costes tanto del fármaco como de los procesos asociados. A esto se suma que los mecanismos de financiación para este tipo de terapias es menos claro lo que ralentiza su financiación, lo que provoca demoras en su llegada a los pacientes.
Y, precisamente, dado que estas terapias empezaron a utilizarse hace relativamente poco tiempo, todavía falta recopilar y armonizar datos que avalen su eficacia, seguridad y calidad de vida, para acelerar el acceso a esta opción terapéutica.
Estrategias y medidas para optimizar el uso de las CAR-T
Así, para paliar las carencias detectadas y seguir avanzando hacia un mejor uso de las CAR-T teniendo en cuenta el incremento previsto para el uso de estas terapias, el informe de Iqvia recoge varias estrategias al respecto.
Primeramente, aluden a la necesidad de elaborar planes nacionales o regionales que aceleren el acceso en los territorios que todavía no existan. En este sentido, se propone que estos cuenten con sistemas de seguimiento periódico para identificar las posibles barreras que puedan aparecer y adaptar su contenido al escenario de cada momento. Aquí, también se alude a la necesidad de que se conformen grupos multidisciplinares orientados a este fin, incluyendo profesionales sanitarios, administración, industria y pacientes para impulsar acciones conjuntas que incluyan a todos los actores implicados y permitan anticiparse a la demanda y necesidades futuras.
El informe pone el foco en la importancia de anticiparse a la demanda y necesidades futuras con acciones conjuntas que incluyan a todos los actores implicados
En términos de financiación el documento se refiere a varios puntos. El primero de ellos, establecer sistemas de financiación claros y adaptados a todas las fases del tratamiento. También, indican la posibilidad de que estos programas sean plurianuales de tal manera que contengan hitos evaluables con cierta frecuencia para garantizar la sostenibilidad y estabilidad presupuestaria. Además, una vez integrados los sistemas de seguimiento con un mayor número de datos armonizados, recomiendan ir revisando los precios y reembolsos de los diferentes tratamientos, así como de los costes asociados.
Para mejorar la equidad y el acceso, una de las sugerencias pasa por establecer centros de referencia con rutas de derivación estandarizadas y una comunicación fluida con los centros vinculados. Siguiendo este hilo, el informe recoge que el hecho de implementar coordinadores de casos y gestores de datos podría reducir la carga administrativa para los sanitarios y mejorar los procesos.
Sobre la formación, el documento apunta a, además de incrementar la formación que se ofrece a los profesionales sanitarios, ofrecerles guías con criterios claros para la derivación de pacientes. Asimismo se insta a mejorar la información que reciben pacientes y familias sobre las CAR-T y su uso.
Por otra parte, según se vaya avanzando en el uso de estas terapias, se apunta a la posibilidad de mejorar la eficiencia evaluando modelos que reduzcan las estancias hospitalarias, prioricen el seguimiento ambulatorio en los casos que sea posible e, incluso, incorporen la monitorización en remoto a través de dispositivos digitales.
Tanto a nivel organizativo como de organización, las estrategias a largo plazo son clave para absorber la creciente demanda de uso de las terapias CAR-T
Y, aunando la necesidad de aumentar la implicación de los pacientes, se insta a mejorar la recogida de datos de vida real y los resultados a largo plazo de los ensayos, integrándolos con las métricas clínicas de tal manera que se pueda integrar la voz del paciente en el diseño de los circuitos asistenciales y poder así optimizar los procesos. En el marco de webinar organizado por Iqvia, también se abogó por generar iniciativas colaborativas en este sentido para contar con grandes redes de datos para poder estandarizar procesos de interés común y optimizar los procesos.
Para todo ello, tanto a nivel organizativo como de financiación, los ponentes enfatizaron en la necesidad de poner en marcha estrategias a largo plazo que permitan contar con recursos humanos e infraestructura para ir absorbiendo la creciente demanda de terapias CAR-T.










