Redacción
El Departamento de Salud de los Estados Unidos (EEUU) anunció este miércoles el cese de la recién nombrada directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), Susan Monarez, que apenas llevaba un mes en el cargo. Según posteó en X, la cartera del polémico Robert F. Kennedy Jr. Informaba que Monarez “ya no es directora de los CDC”, al tiempo que le agradecían “su dedicación al servicio del pueblo estadounidense”.
Fue el propio presidente de EEUU, Donald Trump, quien propuso a la directora el pasado 29 de julio para este puesto, ratificado después por el Senado. Al más puro estilo de cómo se dicta la política bajo su administración, este nuevo giro en el organismo encargado de las políticas de prevención y salud pública se ha dado a conocer por redes sociales. Aunque no se especifica si es ella la que dimite o es un despido.
Los abogados de la directora de los CDC alertan que tanto Kennedy como el Departamento de Salud se han propuesto “convertir la salud pública en un arma para obtener rédito político”
En todo caso, los abogados de Monarez han emitido un comunicado advirtiendo que ella “no ha renunciado ni ha recibido notificación de la Casa Blanca sobre su despido, y como persona íntegra y dedicada a la ciencia, no renunciará”. Los letrados, Mark Zaid y Abbe Lowell han atribuido la destitución a que su defendida “se negó a aprobar automáticamente directivas poco científicas e imprudentes y a despedir a expertos en salud dedicados (y) prefirió proteger al público antes que servir a una agenda política”. “Por ello, ha sido blanco de críticas”, han asegurado, recoge Europa Press.
Asimismo, han denunciado que Kennedy y el Departamento que dirige “se han propuesto convertir la salud pública en un arma para obtener rédito político y poner en riesgo la vida de millones de estadounidenses”. Monarez ha desarrollado su carrera profesional tanto en gobiernos republicanos como demócratas. Antes de ponerse al frente de la institución, fue directora interina de enero a marzo de este año.
La paradoja llega en que hace apenas unas semanas el secretario de Salud habló de Monarez como una persona con unas “credenciales científicas impecables” y, además, manifestó su plena confianza en la capacidad de la científica para restaurar la confianza de los ciudadanos en el organismo. Una confianza que, tras el anuncio de su cese, al parecer sigue intacta por parte de Kennedy, que expresa su apoyo al equipo de los CDC, asegurando que éstos “seguirán vigilantes para proteger a los estadounidenses de las enfermedades infecciosas, tanto en el país como en el extranjero”.
Miles de despidos y cuatro altos cargos que se van
Tras el anuncio, al menos cuatro altos cargos de los CDC han presentado su renuncia alegando que los recientes cambios y el liderazgo del organismo les impiden cumplir con sus deberes como autoridades de salud pública, según ha indicado el diario The Hill.
En particular, el director del Centro Nacional de Inmunización y Enfermedades Respiratorias, Demetre Daskalakis, ha asegurado en su correo de dimisión que “ya no puedo desempeñar este cargo debido al continuo uso de la salud pública como arma”.
También dimitieron la directora médica de los CDC, Debra Houry, quien advirtió de interferencias políticas en su trabajo: “Por el bien de la nación y del mundo, la ciencia de los CDC nunca debe ser censurada ni sujeta a interpretaciones o argumentos políticos”.
Los otros dos cargos, según Reuters, son Daniel Jernigan, director del Centro Nacional para las Enfermedades Infecciosas Zoonóticas y Emergentes, y Jen Layden, directora de la Oficina de Datos de Salud Pública, Vigilancia y Tecnología.
Entretanto, el Departamento de Sanidad anunció a finales de marzo una “reestructuración drástica” con la que decidió suprimir unos 10.000 empleos a tiempo completo para ahorrar unos 1.660 millones de euros al año.









