Redacción
La composición de la microbiota intestinal influye en la eficacia de la terapia CAR-T en pacientes con mieloma múltiple, según ha descubierto un equipo de investigadores del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (Idibaps) y el Hospital Clínic de Barcelona.
La terapia CAR-T modifica genéticamente las células T del sistema inmunitario del paciente para que reconozcan y ataquen las células tumorales, y «aunque ha supuesto una revolución en el tratamiento de ciertos cánceres hematológicos, no todos los pacientes responden igual», explican desde el Idibaps.
El estudio está publicado en la revista Blood Cancer Discovery y, como explica el Idibaps, «abre la puerta a personalizar mejor los tratamientos y a desarrollar nuevas estrategias terapéuticas combinadas».
Este descubrimiento «abre la puerta a personalizar mejor los tratamientos y a desarrollar nuevas estrategias terapéuticas combinadas»
Durante la investigación, los científicos analizaron las muestras de pacientes con mieloma múltiple tratados con ARI0002h, la terapia CAR-T que desarrolló el Hospital Clínic. En el estudio examinaron la composición de la microbiota y de los metabolitos presentes en el intestino, unas moléculas producidas por bacterias y que pueden influir en las células humanas.
Los resultados mostraron la existencia de correlación entre determinados perfiles de microbiota y metabolitos y la respuesta clínica a la terapia CAR-T. Se descubrió que la presencia de ciertas bacterias y de metabolitos como el succinato se asociaba a una mejor respuesta al tratamiento.
En un modelo de mieloma murino, una dieta mejorada con succinato significó una mejora en la persistencia de las células T con CAR
Como se detalla en el estudio, la suplementación con succinato mejoró el fenotipo de la memoria central CD4+ y la capacidad respiratoria, en el cultivo de células T con CAR. Además, en un modelo de mieloma murino, una dieta mejorada con succinato significó una mejora en la persistencia de las células T con CAR y mostró una tendencia hacia un mejor control tumoral.
A partir de ahora, los investigadores buscarán validar estos resultados en un mayor número de pacientes, así como profundizar en los mecanismos moleculares que explican esta relación. También se plantean ensayos clínicos para probar si la modificación directa de la microbiota puede mejorar los resultados de la terapia CAR-T.









