Gema Maldonado Cantero
En hematología, ya es posible conocer las variaciones que hay en 3.000 millones de nucleótidos de cada una de las células tumorales que hay en un linfoma, un mieloma o una leucemia aguda. Pero hay que saber emplear toda esta información, entre otras, que las ciencias ómicas y el big data son capaces de proporcionar a estos especialistas. “Empezamos a manejar todo esto, pero necesitamos ayuda”, afirmó este sábado el catedrático, hematólogo e investigador Jesús María Hernández Rivas, encargado de ofrecer la Lección Conmemorativa Antonio Raichs durante el Congreso Nacional de Hematología, Hemoterapia, Trombosis y Hemostasia, que estuvo centrada en la inteligencia artificia (IA).
En el auditorio principal del Palacio de Congresos de Oviedo, el catedrático de la Universidad de Salamanca y hematólogo e investigador en el hospital universitario de la misma ciudad y en su instituto de investigación, hizo un recorrido por los cambios que ha experimentado la hematología en las últimas décadas, con la aplicación de los nuevos conocimientos en genética, en ciencias ómicas y en la identificación de nuevas dianas terapéuticas gracias a tecnologías como la secuenciación de nueva generación (NGS, por sus siglas en inglés) y el mapeo óptico genómico (OGM).
En las últimas décadas se han conseguido avances «espectaculares» en el conocimiento de las hematopatías malignas, en su diagnóstico y en tratamientos. El siguiente paso es “ser capaz de predecir; y ahí viene la inteligencia artificial”
Conocimientos que han permitido que los avances en algunas hematopatías malignas hayan sido “espectaculares”. Es el caso de la leucemia linfoblástica aguda, donde “se han descrito más de 40 subtipos genéticos” que han llevado a “caracterizar mejor la enfermedad y a curar más enfermos”, recordó el investigador. El siguiente paso, con todo el conocimiento y datos disponibles es “ser capaz de predecir; y ahí viene la inteligencia artificial”.
El experto, una de las voces referentes en materia de uso de datos médicos, señaló que la hematología necesita la IA predictiva basada en toda la información de los pacientes: clínica, biológica, de imágenes radiológicas sumado “a todo el conocimiento genético”. Con todo esto, “probablemente el diagnóstico, el conocimiento y las clasificaciones [de la enfermedad] van a cambiar; se van a desarrollar guías mucho mejores y mucho más rápido, basadas en datos objetivos”, pronosticó.
El Dr. Hernández Rivas señaló que la hematología necesita la IA predictiva basada en toda la información de los pacientes
El catedrático fue uno de los creadores del proyecto europeo Harmony, hoy convertido en una fundación integrada por instituciones y entidades públicas y privadas para reunir, armonizar y analizar cientos de millones de datos clínicos, genómicos, moleculares y de imagen sobre cánceres de la sangre. Ya cuenta con datos de casi 180.000 pacientes hematológicos y da los primeros pasos en el florecimiento de la IA predictiva. “Se han desarrollado herramientas predictoras y de visualización para cada tipo de enfermedad”, expuso el Dr. Hernández Rivas.
Pero la inteligencia artificial también trae consigo retos. Además de los éticos y de seguridad, el catedrático hizo hincapié en la validación de la IA para asegurarse de que los datos de los que se nutre son buenos. “No podemos permitir que una IA en hematología alucine, porque no nos puede llevar a nada bueno”, apuntó. El objetivo será que las múltiples herramientas de IA que ya se han desarrollado “estén a nuestro servicio”. También adelantó que ya hay estudios que indican que se podrá hacer IA en datos longitudinales “y discutir con la IA y cambiar su perspectiva”.
“No podemos permitir que una IA en hematología alucine, porque no nos puede llevar a nada bueno”
El catedrático e investigador terminó su conferencia aludiendo a los jóvenes hematólogos y a su formación, haciendo un llamamiento a sus compañeros a “motivar a nuestros alumnos” y que vean la hematología como “un campo en el que la innovación científica y la tecnología transforman la vida de los pacientes”. “La gente mayor intentaremos ayudaros a llegar a otros horizontes, de esta manera veremos que lo que parece tenebroso, se puede convertir en algo mucho más amable”, concluyó.









