Redacción
La profilaxis preexposición (PrEP) es una estrategia para prevenir la transmisión del VIH y cuya versión oral se encuentra dentro del sistema sanitario español desde 2019. Este fármaco lo toman aproximadamente 34.309 personas a fecha de marzo de 2025, según el informe publicado en septiembre de 2025 por el Sistema de información de programas de Profilaxis Preexposición al VIH en España (SIPrEP). En este contexto, la Coordinadora estatal de VIH y sida (Cesida) ha subrayado la necesidad de incorporar la PrEP en su modalidad inyectable a la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud (SNS).
Este fármaco, de acción prolongada y administración inyectable, ha demostrado ser altamente eficaz en la prevención del VIH, especialmente en poblaciones en situación de vulnerabilidad, como personas que ejercen el trabajo sexual, personas sin hogar o migrantes en situación administrativa incierta, quienes enfrentan barreras para acceder a la PrEP oral. Por ello, Cesida asegura que la opción de la modalidad inyectable facilita la adherencia, puede ayudar a reducir el estigma asociado a la toma diaria de pastillas y ofrece una protección más duradera.
Aproximadamente 34.309 personas toman la versión oral del PrEP, según datos de SIPrEP
Asimismo, desde la entidad recuerdan que persisten barreras estructurales que limitan el acceso equitativo a la PrEP en España. En la actualidad, para acceder a la atención especializada (ámbito en el que se dispensa mayoritariamente esta prestación), es imprescindible contar con tarjeta sanitaria. “Aunque en algunas comunidades autónomas se ha comenzado a facilitar el acceso a través de atención primaria, la exigencia de este requisito administrativo continúa dejando fuera a personas que no pueden acceder al sistema sanitario en igualdad de condiciones, como personas migrantes y estudiantes extracomunitarios”, añade Cesida.
En este contexto, la entidad defiende que no solo hay que garantizar el acceso a los tratamientos, sino también a los métodos de prevención, “ya que es una cuestión básica de derechos humanos y de salud pública”. Además, señala que, en determinadas comunidades autónomas, la dispensación de la medicación se realiza cada dos meses, lo que obliga a múltiples visitas hospitalarias a lo largo del año. “Esta frecuencia puede suponer una carga añadida para muchas personas usuarias”, añade la coordinadora, que considera fundamental avanzar hacia modelos de atención más adaptados a las necesidades de las personas usuarias.
Cesida defiende que hay que garantizar el acceso a los tratamientos y a los métodos de prevención
En esta línea, Cesida anima al Ministerio de Sanidad a continuar las negociaciones para que la PrEP oral pueda dispensarse en farmacias comunitarias. Esta medida facilitaría el acceso a las personas usuarias, favorecería la adherencia al tratamiento y evitaría que tengan que conciliar su vida laboral y personal con desplazamientos periódicos a centros hospitalarios para la recogida de la medicación.
La coordinadora pone también el acento en que el acceso a la PrEP a través de la sanidad pública no solo actúa como una herramienta preventiva frente al VIH, sino que garantiza un seguimiento clínico periódico. “Las personas usuarias acceden a pruebas regulares de VIH y otras infecciones de transmisión sexual, lo que permite una detección temprana y un tratamiento adecuado. Además, los servicios sanitarios ofrecen asesoramiento individualizado y recursos educativos sobre salud sexual, reforzando la autonomía y la toma de decisiones informadas”, sostiene la entidad.









