Nieves Sebastián Mongares
La Agencia Estadounidense de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha anunciado la autorización de Kresladi (marnetagragene autotemcel), terapia génica indicada para el tratamiento de pacientes con deficiencia de adhesión leucocitaria de tipo I (LAD-I), desarrollada por la compañía Rocket Pharma a partir de una investigación española impulsada desde el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), el Área de Enfermedades Raras del Centro de Investigación en Red (Ciberer) y del Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz (IIS.FJD). En palabras de Yolanda Benito, directora del Ciemat, “se trata de un hito histórico para nuestra institución y para el sistema de I+D+i en España, fruto de la perseverancia, la colaboración y la firme convicción de que la investigación pública puede transformar vidas”.
En España, existen tres casos identificados de pacientes con esta patología que ya han alcanzado la curación gracias a esta terapia. Esto es especialmente importante porque la deficiencia de adhesión leucocitaria de tipo I (LAD-I) es una inmunodeficiencia genética poco frecuente que se produce por mutaciones que afectan a la proteína CD18, la cual es necesaria para que los glóbulos blancos migren hacia los focos de infección e inflamación. Así, los pacientes de esta patología experimentan infecciones con gran frecuencia, potencialmente mortales que ocurren en la primera infancia, así como problemas en la cicatrización de heridas.
Concretamente y a nivel global, los resultados obtenidos demuestran que tras más de tres años del tratamiento, los nueve pacientes a los que se les administró esta terapia génica en el marco de esta investigación siguen vivos y sin episodios recurrentes de infección.
Los resultados muestran que, tras más de tres años del tratamiento, los nueve pacientes a los que se les administró esta terapia génica siguen vivos y sin episodios recurrentes de infección.
Los doctores Elena Almarza (actualmente directora en el departamento de operaciones de Rocket Pharma) y Juan Bueren (director de la Unidad de Innovación Biomédica del Ciemat/IIS-FJD/Ciberer) han impulsado el proyecto de investigación y desarrollo de esta terapia génica. Estos han explicado que el mecanismo de acción en que se basa el tratamiento es un vector lentiviral que transfiere el gen correcto que está mutado en el paciente.
Para lograrlo, se modifica la célula que tiene el defecto genético y tras este proceso, se reinfunde en el paciente después de un acondicionamiento con quimioterapia que, en palabras del Dr. Bueren, “tiene la intención de vaciar la médula ósea de células enfermas y lograr que aniden las corregidas”. La Dra. Almarza ha explicado que “el medicamento obtuvo la designación de huérfano en 2016 tanto por la FDA como por la Agencia Europea del Medicamento (EMA)”. Es ahora, una década después, cuando ha obtenido la autorización de la agencia estadounidense.
Con este tratamiento, se modifica la célula que tiene el defecto genético, se modifica y se reinfunde en el paciente tras un tratamiento de acondicionamiento con quimioterapia
También en 2016, tras los resultados de la fase preclínica, se firmó el acuerdo de licencia con Rocket Pharma y, una vez dado este paso, la compañía inició un ensayo clínico internacional dirigido a evaluar la eficacia y seguridad de este medicamento con un total de nueve pacientes. Este ensayo, dirigido por el Dr. Jonathan Schwartz, director médico de Rocket Pharma se ha llevado a cabo en tres hospitales pediátricos: el Hospital Niño Jesús de Madrid, el Children Hospital de la University College de los Ángeles y el Great Ormond Street Hospital de Londres.
El Dr. Bueren ha destacado que en base a los resultados, el fármaco recibió la designación de Fast Track por la FDA dada la aportación que suponía para los pacientes de esta enfermedad, en la que la única opción era realizar un trasplante alogénico de células madre hematopoyéticas, el cual requiere de un donante compatible y tiene diferentes riesgos asociados.
Colaboración en la investigación de enfermedades raras
En el acto de presentación de esta terapia, los representantes de las diferentes instituciones han puesto en valor cómo la colaboración puede impulsar hitos en investigación como el desarrollo de esta terapia génica. A este respecto, Marina Pollán, directora general del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha apuntado que este desarrollo es fruto “del trabajo colaborativo en red, la investigación traslacional y clínica y la posibilidad de hacer la transferencia al modelo industrial”.
Además, han expresado que esta terapia sea la primera de las que están por venir en enfermedades de complejidad similar. Para Eva Ortega Paino, secretaria general de Investigación y presidenta del Ciemat, este hito es una prueba de que “la ciencia transforma la vida de las personas”. También, ha añadido, es “resultado del trabajo pionero y sostenido del Ciemat en su unidad de investigación biomédica”. “Que podamos celebrar, con resultados a tres años una eficacia del 100% en la desaparición de una enfermedad grave como es gracias, en parte, a los avances desarrollados por el Ciemat y es reflejo de que la investigación pública española es capaz de alcanzar los máximos estándares científicos a nivel internacional”, ha expuesto.
Los expertos han puesto de relieve la importancia del trabajo en red y la necesidad de optar por modelos diferentes a los canónicos en los ensayos clínicos para enfermedades raras
Por su parte, Beatriz Arconada, técnico de investigación en la Federación Española de Enfermedades Raras (Feder), ha puesto en valor que “este tratamiento no sólo cura a los pacientes sino que transforma la vida de todo el entorno familiar al ofrecer posibilidades curativas”.
La directora de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitario (Aemps), María Jesús Lamas, ha planteado que “los modelos canónicos no siempre sirven para adaptarse a la investigación en enfermedades raras puesto que muchas no permiten reclutar a un número de pacientes determinado para alcanzar la magnitud del beneficio que se requiere para las autoridades regulatorias, lo que les somete a unas particularidades que es especialmente difícil cumplir”. Siguiendo este hilo, Lamas ha abogado por explorar modelos diferentes de investigación y autorización para estos casos.
También, Raquel Yotti, comisionada del Perte para la Salud de Vanguardia ha puesto sobre la mesa que “aunque desde el Ministerio de Ciencia no se hable mucho de acceso, es algo que se de realizar y tener en cuenta desde el primer momento que se hace un ensayo clínico en humanos puesto que el fin último es que esto llegue a los pacientes”. En esta misma línea Juan Cruz Cigudosa, secretario de Estado de Ciencia, Innovación y Universidades ha afirmado que “las enfermedades raras no pueden depender del azar científico y este proyecto demuestra que una inversión estratégica en ciencia permite cambiar la vida de los pacientes y avanzar hacia un modelo más colaborativo y orientado a las personas”.










