Nieves Sebastián Mongares
La investigación de nuevas estrategias terapéuticas y la identificación de biomarcadores que permiten avanzar hacia tratamientos más personalizados marcan un momento de transformación en el abordaje del cáncer gástrico y de la unión gastroesofágica. Sin embargo, mejorar el acceso y avanzar hacia enfoques con tratamientos dirigidos desde las primeras líneas, siguen siendo algunos de los desafíos de la enfermedad. En este contexto, el Dr. Fernando Rivera, jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander, analiza el impacto de los resultados del estudio Clarity-Gastric01, presentados en el congreso anual de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO 2026), y reflexiona sobre el escenario actual de estos tumores.
¿Qué datos o conclusiones se presentaron sobre el estudio Clarity-Gastric 01 en el marco de ESMO 2026?
Para poner en contexto, en España anualmente se dan alrededor de 9.000 casos de cáncer gástrico, entre los que también se engloban los adenocarcinomas de esófago y de la unión esofagogástrica. Entre estos casos algunos tumores son resecables, se dan recaídas y hay pacientes que ya de entrada son metastásicos; pero acaban teniendo enfermedad metastásica alrededor del 65% de los casos. A día de hoy, esto está cambiando a gran velocidad, pero hasta hace poco si se diagnosticaba un caso de cáncer gástrico avanzado, era muy difícil sobrevivir a largo plazo. En concreto, la supervivencia media era de entre 12 y 15 meses y muy pocos casos sobrevivían a tres, cuatro o cinco años; eran anecdóticos.
“En España anualmente se dan alrededor de 9.000 casos de cáncer gástrico, entre los que están los adenocarcinomas de esófago y de la unión esofagogástrica”
Globalmente, de todos los cánceres gástricos que se diagnostican, en torno al 28% alcanzan los cinco años de vida. Esto contrasta con cifras como que, aglutinando todos los tipos de cáncer, las cifras de supervivencia rondan el 67% y en neoplasias como el cáncer de mama ya superan el 90%. Todo ello determina que el cáncer gástrico es de mal pronóstico.
Así, el escenario en el que llega el estudio Clarity-Gastric01 es el cáncer gástrico avanzado pero en un escenario todavía peor: pacientes refractarios al tratamiento. Estos casos son más complejos porque la primera línea de tratamiento ha avanzado mucho en los últimos años, basándose en quimioterapia e inmunoterapia para muchos pacientes; hay algunos pacientes en los que la inmunoterapia no funciona pero, a rasgos generales, claramente ha cambiado las cosas, aportando una gran mejora de los resultados. Pero, cuando esta primera línea no funciona en cáncer gástrico avanzado, el pronóstico es terrible, con supervivencias por debajo de los diez meses y, a largo plazo, prácticamente ningún paciente. Estos datos son todavía peores en la tercera línea, con una supervivencia estimada de cinco meses y apenas ningún caso a largo plazo.
Este estudio, de carácter internacional y con participación de diferentes países del mundo, ha contado con cerca de 550 pacientes con cáncer gástrico avanzado, que expresan claudina 18.2 y en los que había fallado al menos una línea de tratamiento. Así, en Clarity-Gastric01 se comparó sonesitatug vedotin frente a la mejor opción que teníamos hasta el momento, basada en quimioterapia, que es el estándar en la actualidad. Uno de los objetivos principales era evaluar la supervivencia global de los pacientes tratados en tercera línea y posteriores, grupo que representaba aproximadamente dos tercios de la muestra.
“Clarity-Gastric01 ha contado con la participación de hospitales españoles, con alrededor de 25 pacientes incluidos del país”
Quiero subrayar que Clarity-Gastric01 ha contado con la participación de hospitales españoles, con alrededor de 25 pacientes incluidos del país. También estamos participando en el estudio Clarity-Gastric02, que está investigando el papel del tratamiento en primera línea. Creo que participan seis hospitales españoles.
¿Cómo interpreta los resultados de supervivencia y qué cree que puede aportar este tratamiento al abordaje del cáncer gástrico o de la unión gastroesofágica (UGE) avanzado?
Las conclusiones del estudio son clarísimas: en tercera línea hay un aumento indiscutible de la supervivencia, con una mediana que pasa de cinco a 10 meses. La mediana puede ser un concepto confuso, por lo que creo necesario puntualizar que tras un año de seguimiento, el 38% de los pacientes con cáncer gástrico tratados con sonesitatug vedotin sobreviven, frente al 18% con quimioterapia estándar, lo que significa que va más allá de duplicarla.
De momento, no contamos con datos más a largo plazo de supervivencia, pero habrá que analizarlos cuando estén disponibles a ver si se logra un grupo de pacientes que pueda vivir a largo plazo, lo cual sería de una gran relevancia. Además, se ha observado una mayor respuesta al tratamiento y un mejor control de la enfermedad. Pero el dato más importante es el de la supervivencia.
Todo esto en tercera línea. Posiblemente en la segunda también aporte, pero como este subgrupo no contaba con tantos pacientes, es más difícil interpretar los datos porque son más limitados.
“Las conclusiones del estudio son clarísimas: en tercera línea hay un aumento indiscutible de la supervivencia, con una mediana que pasa de cinco a 10 meses”
¿Cuál es el mecanismo de acción de sonesitatug vedotin y qué aspectos diferenciales aporta frente a otros tratamientos para esta indicación?
Sonesitatug vedotin es un conjugado anticuerpo-fármaco frente a un antígeno, lo que llamamos un caballo de Troya. Digamos que el anticuerpo se pega a la célula tumoral y, una vez llega ahí, suelta la quimioterapia, que es tan fuerte que si la hacemos llegar por vena a todo el cuerpo, no se podría tolerar. Además, se dirige específicamente al tumor, ya que son tratamientos dirigidos que están revolucionando mucho este campo.
Además, la diana a la que se dirige este ADC es muy interesante en cáncer gástrico, que es la claudina 18.2, la cual se expresa de manera normal sólo en el estómago, aunque está en las uniones intercelulares, de manera que no queda expuesta. Sin embargo, cuando las células se transforman en tumorales, esta proteína queda más expuesta. De esta manera, si tú diriges cualquier tratamiento, ya sea un anticuerpo monoclonal, un conjugado anticuerpo-fármaco, biespecífico u otros, actúa como una diana muy interesante. De hecho, se está investigando muchísimo al respecto, con cientos de moléculas en estudios dirigidas frente a la claudina en cáncer gástrico. Ya tenemos resultados positivos de uno de estos tratamientos, un anticuerpo monoclonal en primera línea. Los pacientes que expresan claudina 18.2, mejoran, pero aunque está aprobado a nivel europeo, en España no está disponible todavía, siendo una diana que está dando muy buenos resultados.
Cabe destacar que esta estrategia con sonesitatug vedotin es más potente que el anticuerpo monoclonal, por lo que consideramos que el tratamiento es muy prometedor. Los primeros datos que teníamos del tratamiento sugerían que esto iba a ser realmente eficaz, pero necesitábamos un estudio de fase III para corroborarlo y esa confirmación ha llegado con Clarity-Gastric01.
“La claudina 18.2 es relevante en cáncer gástrico y se determina de una manera muy sencilla, mediante inmunohistoquímica”
¿Qué papel desempeña la expresión de claudina 18.2 como biomarcador en cáncer gástrico y de la unión gastroesofágica avanzado y qué importancia tiene identificar este marcador en el contexto actual?
Como comentaba, es relevante y se determina de una manera muy sencilla, mediante inmunohistoquímica. Además de ser técnicamente fácil, en Europa ya está aprobado un tratamiento dirigido frente a claudina 18.2 para determinados pacientes con cáncer gástrico o de la unión gastroesofágica avanzado cuyos tumores expresan esta proteína. Por ello, todas las guías, como estándar, aconsejan determinar la claudina en primera línea, recomendando un tratamiento dirigido a esta proteína si se expresa, como el que estamos testando en este estudio.
En primera línea se recomienda, en los pacientes que cumplen los criterios, un tratamiento dirigido frente a claudina 18.2 combinado con quimioterapia y, hasta ahora, no teníamos nada para los pacientes positivos en claudina 18.2 en segunda y tercera línea; ahora, con los datos de sonesitatug vedotin, imagino que las guías clínicas se modificarán en un futuro próximo y esperamos que también se avance hacia su aprobación, porque evidentemente supone un paso adelante.
Este tratamiento no es el único fármaco anti-claudina 18.2 que se está investigando, hay muchos otros en desarrollo.
Con los datos presentados, ¿cómo definiría el perfil de seguridad del tratamiento y qué consideraciones han de tenerse en cuenta en este sentido?
La toxicidad es perfectamente asumible. Hay que tener en cuenta que estos medicamentos dirigidos frente a claudina 18.2 actúan también sobre el estómago porque, como comentaba, esta proteína se expresa en condiciones normales en el tejido gástrico. Por tanto, pueden producir efectos adversos gastrointestinales, como náuseas y vómitos. Sin embargo, son toxicidades que ya sabemos manejar porque tenemos experiencia previa con otros tratamientos dirigidos frente a esta diana terapéutica.
“El objetivo fundamental es seguir investigando el papel de este tratamiento en fases más precoces de la enfermedad”
¿Cuáles son los próximos pasos en la investigación de sonesitatug vedotin en cáncer gástrico o de la unión gastroesofágica?
Creo que el objetivo fundamental es seguir investigando el papel de este tratamiento en fases más precoces de la enfermedad. Como comentaba, hay un estudio de fase III en marcha en primera línea, en el que también estamos participando desde hospitales españoles. Además, existe un programa de investigación en el que también están implicados centros españoles que está explorando el papel de estos fármacos en pacientes con tumores no resecables y se está planteando su incorporación a estudios en pacientes con enfermedad resecable.
Por tanto, la investigación no se limita a los pacientes que ya han recibido varias líneas de tratamiento. Queremos comprobar si estos fármacos pueden aportar beneficios todavía mayores cuando se utilizan en etapas más tempranas de la enfermedad.
¿Cuáles diría que son los desafíos pendientes en el abordaje de este tipo de tumores en la actualidad y las necesidades no cubiertas de estos pacientes?
Uno de los principales desafíos es conseguir que todos estos avances lleguen realmente a los pacientes. Es decir, que los pacientes en España tengan acceso a la determinación de claudina 18.2 y que, cuando el resultado sea positivo, puedan acceder a los tratamientos correspondientes lo antes posible. Y es que a veces pasa demasiado tiempo desde que sabemos que existe un tratamiento eficaz, e incluso desde que está aprobado en Europa, hasta que finalmente está disponible para los pacientes en España.
Por eso también quiero reivindicar el papel de la investigación clínica. Los ensayos clínicos son muy importantes porque, en muchas ocasiones, permiten que los pacientes accedan a tratamientos innovadores cuando realmente los necesitan, que es ahora, y no dentro de unos años.
“Uno de los principales desafíos es conseguir que todos estos avances lleguen realmente a los pacientes”
Aunque estamos consiguiendo avances clarísimos, todavía hay muchos pacientes que, al final, fallecen por esta enfermedad. Es verdad que ahora viven más y que, durante un tiempo, incluso pueden vivir mejor, pero necesitamos conseguir que haya más pacientes que sobrevivan a largo plazo y, si no podemos curarlos, al menos lograr que la enfermedad se cronifique y puedan llevar una vida completamente normal, aunque el tumor no desaparezca. A día de hoy, todavía estamos lejos de conseguirlo. Para ello, tenemos que seguir investigando todas estas nuevas estrategias terapéuticas, que son muchas y están ofreciendo resultados muy prometedores para conseguir que haya cada vez más pacientes con supervivencias prolongadas y buena calidad de vida.
En este sentido, también es fundamental investigar estos tratamientos en estadios más precoces de la enfermedad, porque ahí es donde tenemos mayores posibilidades de curación. En enfermedad avanzada podemos prolongar la supervivencia, a veces de manera muy importante, pero generalmente no conseguimos curar al paciente; en cambio, cuando tratamos la enfermedad en estadios más precoces tenemos más posibilidades de conseguir la curación, por ello es tan importante llevar estas nuevas estrategias a esos escenarios.
Luego, aunque no está directamente relacionado con este estudio, es fundamental avanzar en diagnóstico precoz. Si consiguiéramos diagnosticar más cánceres gástricos antes de que alcancen fases avanzadas, podríamos mejorar mucho los resultados.
“Si consiguiéramos diagnosticar más cánceres gástricos antes de que alcancen fases avanzadas, podríamos mejorar mucho los resultados”
El cáncer gástrico está incluido entre los tumores que la Unión Europea considera prioritarios para seguir avanzando en la prevención y el diagnóstico precoz. En este sentido, a día de hoy no disponemos de un programa de cribado poblacional establecido, pero sí existen datos que sugieren que podríamos conseguir avances importantes en este terreno. Para ello necesitamos mejorar las pruebas diagnósticas y, sobre todo, identificar adecuadamente a las poblaciones con mayor riesgo, porque no podemos hacer una gastroscopia a toda la población, sino que tendremos que encontrar la manera de seleccionar a las personas en las que tiene sentido realizar determinadas pruebas y definir cuáles son las más adecuadas. Si conseguimos mejorar tanto la selección de la población como las técnicas diagnósticas, podremos detectar más casos en fases tempranas.
En este escenario, todos estos avances terapéuticos de los que estamos hablando podrían tener un impacto todavía mayor, porque no solo conseguiríamos prolongar la supervivencia, sino curar a más pacientes.










