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Un hombre volador de EPOCa

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..María Vargas. Directora de Relaciones Institucionales de iSanidad.
Camina a un ritmo despacio, deteniéndose cada pocos metros para volver a tomar aire y que se le pase el mareo provocado por la falta de oxígeno en sus pulmones. Todavía le faltan apenas 200 metros para poder llegar a la panadería, pero este esfuerzo tan banal para muchas personas, que le deja sin aliento, merecerá la pena.

Colgado de su hombro, suspendido, queda un pequeño aparato alargado del que sale un vapor blanco. Desde lejos, sería fácil confundirle con un hombre volador de los de antes, de EPOCa, que va a salir disparado hacia al espacio de un momento a otro, propulsado por una estela blanquecina y uniforme.

Esta patología afecta al 10,2% de la población, con principal incidencia en varones pero con tendencia creciente en mujeres, y cuyo infradiagnóstico se estima en un 73%

Sin embargo, ese humo blanco equivale a su libertad, a su capacidad de movimiento y de “vida normal” pese al cansancio, la fatiga, y la debilidad; hasta echarse una buena carcajada, de esas que te nacen desde dentro y que hacen que tomes una buena bocanada de aire, no sería viable sin la intermediación del vapor blanquecino.

Este personaje podría ser cualquier ciudadano de nuestro país que sufra enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y que necesita de un respirador portátil para poder llevar a cabo su vida cotidiana. Esta patología afecta al 10,2% de la población, con principal incidencia en varones pero con tendencia creciente en mujeres, y cuyo infradiagnóstico se estima en un 73%. La cifra es alarmante e indica que casi 3 de cada 4 personas padecen EPOC pero no son conscientes de ello, lo que provoca que finalmente sea diagnosticado en fases avanzadas.

Pérdida de calidad de vida es lo que principalmente achacan los pacientes que la sufren. Los profesionales médicos aseguran que falta concienciación sobre esta enfermedad. Los investigadores continúan con la búsqueda de tratamientos efectivos que permitan a los pacientes recuperar esas contundentes bocanadas de aire que faciliten su cotidianeidad. “No es una enfermedad de Champions League” aseguran unos y otros.

Pérdida de calidad de vida es lo que principalmente achacan los pacientes que la sufren. Los profesionales médicos aseguran que falta concienciación sobre esta enfermedad

El hombre volador de EPOCa por fin ha llegado a la panadería: hoy sí comerá con una barra de pan y podrá disfrutar de ese banal placer de acompañar la comida con un mendrugo y de rebañar la salsa de las albóndigas hasta la última gota. No obstante, todavía queda la vuelta a casa, varias pausas para tomar aire, y quitarse los zapatos, colgar el abrigo y hacer la comida.

Por todo ello, por los hombres o mujeres voladoras, nuestro apoyo desde iSanidad a todos los agentes implicados que, día a día, apuestan por esta enfermedad de tan alta prevalencia pero menos conocida. Porque cada vez haya menos hombres voladores de respirador y más de pulmón.

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