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El melanoma, un tumor que reclama nuestra atención. Dr. Alfonso Berrocal

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Doctor Alfonso Berrocal. Jefe de Sección de Oncología del Hospital General de Valencia; miembro asociado de la Fundación ECO, y presidente del Grupo Español Multidisciplinar de Cáncer de Piel
Recientemente hemos celebrado el Día Mundial del Melanoma, un día que sirve como recordatorio para saber en qué estado se encuentra uno de los cánceres de piel más frecuentes en España. Actualmente se diagnostican en nuestro país más de 5.300 nuevos casos de melanoma y se estima que esta tendencia al alza no va a revertir: en veinte años se pronostica un aumento de la incidencia en un 20%.

Pero, en el escenario que el cambio climático nos plantea, podría ser mayor. Las ingentes cantidades de emisiones de CO2 que llegan a la atmosfera están agrandando el agujero de la capa de ozono, filtro para la radiación ultravioleta, por lo que la intensidad de esta radiación está aumentando y, con ella, el impacto que puede suponer sobre nuestra piel.

Ante la pregunta abierta sobre hacia dónde va el planeta, los oncólogos médicos poco podemos responder. Pero sí que sabemos las posibilidades que plantea el melanoma para abordar este escenario. Nunca me cansaré de decir que el melanoma es un tumor apasionante. Es uno de los tumores en el que la incorporación de los nuevos tratamientos y estrategias terapéuticas dirigidas han obtenido resultados más prometedores. Con la aplicación de los nuevos tratamientos, las medianas de supervivencia de este tipo de cáncer superan los dos años y entre un 40 y un 45% de los pacientes están vivos a cinco años de seguimiento.

El melanoma es un tumor en el que los nuevos tratamientos y estrategias terapéuticas dirigidas han obtenido resultados más prometedores

Y lo que más puede significar una revolución en el terreno de la Oncología Médica: los avances en melanoma se están replicando en otros tumores. La inmunoterapia en la actualidad se considera un tratamiento eficaz en cáncer de pulmón, tumores genitourinarios linfomas y otros, pero hay que tener en cuenta que los primeros resultados favorable de inmunoterapia se vieron en melanoma y que a partir de estos resultados se construyó la inmunoterapia en otros tumores. Por otra parte, la vía de las MAP quinasas está alterada en una gran parte de melanomas, especialmente a través de la mutación de B-RAF lo que ha permitido el desarrollo de inhibidores específicos de esta mutación como Dabrafenib que tras su uso en melanoma han pasado a pulmón, tiroides y son explorados en otras neoplasias con mutación de B-RAF.

El siguiente paso que se está dando en melanoma es la combinación de estas terapias dirigidas inhibidoras de la vía de B-RAF con inmunoterapia, con ensayos en que la participación de España ha sido importante y que suponen un nuevo paso adelante que puede que se extrapole posteriormente a otras neoplasias. Este es sólo es un ejemplo de cómo la investigación clínica y el desarrollo de tratamientos efectivos sobre este tumor abre un abanico de posibilidades para luchar contra el cáncer.

El siguiente paso en melanoma es la combinación de terapias dirigidas inhibidoras de la vía de B-RAF con inmunoterapia

Partimos de una buena base: la investigación sobre este tumor en España ha alcanzado un nivel muy alto y, a día de hoy, nuestro país es uno de los países con mayor participación en ensayos clínicos. Los pacientes con melanoma tienen a su disposición numerosos EC que permiten el acceso a fármacos innovadores y a los últimos hallazgos, personalizando los tratamientos para hacer frente a las distintas particularidades que puede plantear la enfermedad. Aun así, aún queda mucho camino por recorrer.

El melanoma es una enfermedad muy heterogénea, que requiere de más esfuerzos de investigación en los subtipos para los que la aplicación de la inmunoterapia no siempre ha obtenido la respuesta esperada. Así, el escenario que se plantea hace necesario no sólo recordar este tumor un día, sino seguir, continuar incrementando los esfuerzos para desarrollar políticas de prevención más efectivas, que conciencien de forma más real sobre lo que implica recibir cada vez más rayos ultravioletas, y mejorar el abordaje de este tumor. Los oncólogos -e imagino que la Administración también- estamos dispuestos.

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