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Evidencias de que las vacunas del Covid-19 ofrecen protección indirecta evitando la transmisión del SARS-CoV-2

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Que las vacunas frente al Covid-19 protegen a quien las lleva de la infección en un porcentaje que va desde casi 70% de la vacuna de Janssen al 95% de las vacunas de ARN mensajero, ya se sabía, pero quedaban dudas en torno a su capacidad para evitar que una persona inmunizada pudiera transmitir el SARS-CoV-2 a otras. Cada vez hay más evidencias sobre la protección indirecta que tienen las vacunas.

Un estudio indica la existencia de «evidencias convincentes» sobre la protección indirecta que ofrecen las vacunas con una «reducción sustancial» del riesgo de transmisión del virus

Entre otros artículos publicados en las últimas semanas, un estudio de investigadores de Estados Unidos y Escocia que puede consultarse en la revista Open Forum Infectious Diseases de la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas, indica tras una revisión sistemática, la existencia de «evidencias convincentes» de que la vacunación proporciona una «reducción sustancial» en el riesgo de transmisión, aunque aún no se haya caracterizado el porcentaje exacto de esa reducción. De esta forma, con una protección indirecta que no solo beneficia a la persona vacunada, los investigadores afirma que las vacunas tienen un potencial mucho mayor para disminuir la morbilidad y mortalidad de la población de lo que tendrían si solo previniera síntomas.

Aunque hablan de la necesidad de hacer el mayor esfuerzo posible por vacunar a las personas con mayor riesgo de mortalidad, los mayores, los investigadores sugieren que existe «un fuerte beneficio» en vacunar a las personas con menos riesgo de tener un mal pronóstico de Covid-19 pero cuyos riesgos de transmisión de la infección son mayores. Se trata de personas que se mueven más y tienen una red más grande y con mayor riesgo de infectarse y de transmitirla. «Es una población para la que prevenir la transmisión resulta clave». Además, si se reduce el riesgo de infección y de posibilidades que se otorgan al virus para seguir replicándose con la vacunación, se dan «menos oportunidades para la aparición de nuevas variantes» del virus, recuerdan los investigadores.

Sugieren que existe «un fuerte beneficio» en vacunar a las personas con menos riesgo de mal pronóstico de Covid-19 pero cuyos riesgos de transmisión de la infección son mayores

Estas conclusiones se basan en la revisión de estudios epidemiológicos que revisa el artículo. Destaca un estudio que midió las tasas de transmisión entre contactos de infectados que ya habían sido vacunados en Inglaterra. El estudio midió la transmisión en más de 550.000 hogares en los que el caso índice había recibido la primera dosis de Pfizer-BioNTech o de AstraZeneca al menos 21 días antes de la prueba diagnóstica positiva. La investigación concluyó que los miembros de esos hogares tenían un 50% menos de probabilidades de infectarse.

Pero los autores de la revisión sistemática van más allá y creen que esa reducción del 50% «puede estar subestimada». Señalan que muchos contactos de los vacunados infectados han podido entrar en contacto con el virus fuera de casa. Además, el rastreo de contactos tiene más posibilidades de identificar casos índice, que muestran síntomas mayores. Y las evidencias que hay sobre la vacuna, indica que los inmunizados que se infectan tienen menos síntomas. Una menor intensidad de síntomas se traduce en tasas de transmisión son más bajas, según los estudios.

En los hogares con un infectado ya vacunado había un 50% menos de probabilidades de infectarse

Otro estudio de cohorte realizado a nivel nacional en Escocia, mostró que los miembros de los hogares de sanitarios que habían sido vacunados con Pfizer o AstraZeneca, tenían un riesgo de infección un 54% menor que los familiares de sanitarios que no estaban vacunados. De nuevo, los investigadores señalan que esta cifra puede ser mayor, ya que los infectados podían haberse infectado por otros contactos de la calle.

El estudio también se centra en la capacidad de la vacuna para hacer disminuir la carga viral del tracto respiratorio con mayor rapidez. Además de poder reducir el número de síntomas y su gravedad. Los investigadores señalan que el periodo de contagiosidad «es relativamente corto e intenso». Si la vacuna actúa sobre ellos, «es probable que tenga un efecto importante» en la dinámica de la transmisión. En este sentido señalan diferentes estudios de Reino Unido y de Israel.

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