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La espina dorsal de la vida. Juan Pablo Núñez (Uniteco)

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..Juan Pablo Núñez, director general de Uniteco.
Anuario iSanidad 2021.
La vocación médica es un concepto que solo los propios profesionales sanitarios pueden llegar a comprender. Como dijo Gregorio Marañón «ser médico es no cansarse nunca de estudiar y tener todos los días la humildad de aprender la nueva lección de cada día». La vocación se convierte así en capacidad terapéutica, la que anima a no renunciar nunca. Por ello, nos parte el alma ver que aquellos que desde niños estaban tan decididos a dedicar su vida a la medicina, estén pasando en su etapa profesional adulta por un bache en su vocación. Una crisis existencial y profesional principalmente debida al desgaste generado por la pandemia que estamos sufriendo, pero estas cicatrices no pueden ser un lastre, sino un impulso de resiliencia.

Lo que es una realidad indudable es que, cuanto más tranquilos estén nuestros médicos, más seguros estaremos los pacientes. El médico es el medicamento más eficaz, por lo que cuesta entender que no se quiera impulsar esta opción terapéutica ensalzando el potencial humanístico de esta profesión. De hecho, es bien sabido que han estado al borde de la extenuación, dando lo mejor de sí mismos para protegernos, pero mucho tenemos que avanzar como sociedad para retomar los valores y principios que nos permitan de verdad reconocer al César lo que es del César.

La vocación médica es un concepto que solo los propios profesionales sanitarios pueden llegar a comprender

Ellos, en cambio, como el patrón de un barco que se queda el último viendo cómo su embarcación sucumbe bajo las aguas, han hecho turnos maratonianos y sin los medios de protección suficientes, dando a los que desgraciadamente ya no están, el cuidado y cariño que sus familiares no tuvieron permitido proporcionarles. Nosotros, desde nuestra posición, les hemos ayudado y seguiremos haciéndolo en todo lo que esté en nuestras manos, porque es parte de nuestro ADN: apoyo psicológico, formaciones gratuitas, plataforma de telemedicina, gestiones digitalizadas, reclamaciones cubiertas de forma retroactiva incluso cuando no tenían el seguro contratado con nosotros… Y, lo más importante, hemos hecho que no se sintieran solos.

Por eso, desde aquí queremos romper una lanza a su favor, gritando bien alto que, como ya dijo William Shakespeare: «nunca hay pecado en seguir la propia vocación». Animamos a nuestros profesionales de la salud a que sigan y persigan su sueño. Estamos orgullosos de su carrera académica, del gran esfuerzo personal y profesional que han realizado para llegar donde están. Queremos que sepan que hay mucha población que valora de forma inconmensurablemente positiva su acción y repercusión en la sociedad. Si no fuera por ellos, no contaríamos con el faro que nos guía a lo largo de la vida hacia una próspera vejez, así que no dejemos que se pierda esa vocación que, como bien decía Nietzsche, «es la espina dorsal de la vida».

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