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La mitad de las personas con VIH tiene alteraciones neuropsiquiátricas y muchas no se detectan en consulta

Ponentes del seminario actualización sobre VIH y los problemas de alteraciones neuropsiquiátricas de estos pacientes

..Gema Maldonado.
«Ahora tenemos menos problemas médicos pero más miedos sociales»
, cuenta una paciente de 56 años con infección por VIH diagnosticada desde los 23. Según los datos disponibles en España, la calidad de vida de las personas con VIH es inferior a la de la población general y la salud mental, entre otros factores, tiene mucho que ver. Aproximadamente uno de cada dos pacientes con VIH van a presentar alteraciones neuropsiquiátricas.

La calidad de vida de las personas con VIH es inferior a la de la población general y la salud mental tiene mucho que ver

Es el dato que maneja el Dr. Ignacio Pérez-Valero, de la Unidad de VIH del Departamento de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, y que ha puesto sobre la mesa este miércoles durante un seminario de actualización sobre VIH organizado por Gilead Science en Madrid. Ansiedad, depresión y problemas de autoestima influyen directamente en una peor calidad de vida. «Entre un 30 y un 40% de la población con VIH tiene síntomas depresivos, el 70% sufre problemas del sueño y entre el 30 y el 40% presenta alteraciones o quejas cognitivas. Estos problemas hay que identificarlos y tratarlos», ha afirmado el especialista.

«Entre un 30-40% de la población con VIH tiene síntomas depresivos, el 70% sufre problemas del sueño y entre el 30-40% presenta alteraciones o quejas cognitivas»

El porcentaje de alteraciones neuropsiquiátricas en la población con VIH «es significativamente mayor que en la población general». ¿Por qué? No es una respuesta simple, ya que son muchos los factores que influyen. Por un lado, el especialista apunta al «perfil de persona que ya tenía este problema de base» y que pudo ser un factor que «facilitó» que se infectara. Por otro, el propio virus «interacciona» en el organismo del paciente de una forma que «hace más fácil que se den estas alteraciones».

Los factores psicosociales influyen de manera importante; el estigma y la discriminación existen y afectan. Además, se suman a factores sociodemográficos, como el acceso a la vivienda o al trabajo, y conductuales del propio paciente, como pueda ser el consumo abusivo de drogas o alcohol.

El tratamiento antirretroviral «que no va a provocar que el paciente desarrolle un trastorno mental, pero sí puede influir como parte de un cúmulo de cosas»

Por último, el Dr. Pérez-Valero ha señalado los propios fármacos antirretrovirales como un elemento «que no va a provocar que el paciente desarrolle un trastorno mental, pero sí puede influir como parte de un cúmulo de cosas«. En este sentido, la Dra. María Jesús Pérez Elías, jefa de sección del Servicio de Enfermedades Infecciosas en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, señaló que «hay medicamentos que pueden generar síntomas, como cefalea, insomnio o nerviosismo». De hecho, la principal causa de la discontinuidad del primer tratamiento prescrito a estos pacientes son los efectos secundarios vinculados a la neurotoxicidad, según ha puntualizado la Dra. Pérez-Elías.

Pese a la alta prevalencia de los problemas de salud mental en pacientes con VIH, en muchos casos no se detecta en la consulta del especialista. «Hay un problema de infradiagnóstico», ha afirmado la Dra. María José Fuster, directora de Seisida. En unos casos, porque el propio paciente «no lo comparte, porque tiene dificultad para definir y expresar el problema, porque tiene dificultad para hablar de ciertos temas o porque piensa que el médico no le puede ayudar».

«Hay un problema de infradiagnóstico» de las alteraciones neuropsiquiátricas en personas con VIH, según la directora de Seisida

En otras ocasiones es el médico quien «no pregunta porque le cuesta hablar de ciertos temas, porque percibe que no tiene conocimientos o habilidades para ayudar al paciente en aspectos sociales y neuropsiquiátricos o porque no tiene tiempo», añade la Dra. Fuster.

Sin embargo, los médicos han destacado la importancia de un diagnóstico precoz de estos problemas mentales «porque sabemos que es más fácil de tratar y de controlar que si es una enfermedad refractaria», señala el Dr. Pérez-Valero. Además, «si se diagnostica y se trata, el paciente va a tener también mayor adherencia al tratamiento con retroantivirales y una mayor supervivencia», ha apuntado la Dra. Pérez Elías.

El Dr. Pérez-Valero considera «fundamental tener un psicólogo en las unidades de VIH»

El acceso a psicólogos clínicos y psiquiatras en el sistema sanitario público no es sencillo. Los pacientes se enfrentan en muchos casos a meses de espera. Y esta demora es igual para las personas con VIH y problemas de salud mental. Los médicos participantes en el seminario han señalado la falta de profesionales de salud mental vinculados a las unidades de atención del VIH. Los servicios de VIH que cuentan con un psicólogo «son pocos y suelen estar promovidos por los propios médicos», ha apuntado el Dr. Pérez-Valero, que considera «fundamental tener un psicólogo en estas unidades».

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