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La unidad docente con 30 de sus 37 plazas MIR de familia vacías: «A ver si pueden llenarse con extracomunitarios»

..Gema Maldonado.
Para quien no ha pisado el interior de la provincia de Barcelona no deja de ser una sorpresa que, a no demasiados kilómetros de la Ciudad Condal, se puedan encontrar pueblos medievales como Mura, enclavado en un parque natural en la comarca del Bages y con menos de 300 habitantes, o como La Pobla de Claramunt, una de las poblaciones que forman parte de la comarca de Anoia, con unos 2.200 habitantes. Entornos rurales que fácilmente invitan a una escapada de fin de semana, pero que no han conseguido atraer a los MIR de medicina de familia y comunitaria que este año han dejado vacantes 30 de las 37 plazas disponibles en la Cataluña central, formada por las comarcas de Bages, Anoia, Bergedà y Osona con ciudades pequeñas y medianas de referencia, como Manresa o Igualada.

La unidad con mayor número de plazas MIR libres en la especialidad de medicina de familia es la de Cataluña Central. Cada año tiene que competir, entre otras muchas regiones, con Barcelona

«Es el primer año que no se cubren las plazas», explica a iSanidad el Dr. Joan Deniel, jefe de estudios de la Unidad Docente Multiprofesional de Atención Familiar y Comunitaria Cataluña Central, es verdad que en los últimos años éramos los últimos en ser escogidos, pero este año, en números absolutos nuestra unidad ha salido más perjudicada.

Mura, Cataluña, uno de los pueblos de la unidad docente de cataluña central en la que se han quedado vacías 37 plazas MIR de medicina de familia y Comunitaria
Mura. Foto: Alberto-g-rovi /Wikimedia Commons

De las 200 plazas de medicina de familia y comunitaria que aún no tienen dueño, 71 están en Cataluña. Pero, con diferencia, la unidad con mayor número de plazas libres es la de Cataluña central, que cada año tiene que competir, entre otras muchas regiones, con Barcelona: gran ciudad y con hospitales de primera línea. «La juventud siempre quiere ir a las ciudades», afirma el jefe de estudios, «los residentes siempre preguntan si hay boca de metro. Si no hay metro, todo es un problema. El ámbito rural es lo que echa para atrás», lamenta.

Este mismo lunes, los opositores MIR extracomunitarios que no tuvieron la opción de optar a una plaza MIR en mayo, podrán elegir alguna de las 217 plazas que quedaron vacantes en la primera vuelta. El Ministerio ha ampliado el cupo de plazas asignadas a extracomunitarios hasta las 545 y en Cataluña central esperan poder cubrir sus 30 plazas vacantes. «A ver si se pueden llenar», comenta esperanzado el Dr. Deniel. De lo contrario, su unidad se vería seriamente afectada.

Dr. Deniel: «Los residentes siempre preguntan si hay boca de metro. Si no hay metro, todo es un problema. El ámbito rural es lo que echa para atrás»

Si Sanidad no hubiera ampliado el cupo para estos aspirantes «hubiera tenido consecuencias porque son profesionales necesarios», afirma. Solo siete plazas MIR de familia y comunitaria de la unidad se adjudicaron en mayo, pero se han incorporado cuatro residentes, los otros tres decidieron no tomar posesión de su plaza. Esas tres sí quedarán vacías sin opción a una segunda vuelta. Aunque la opción de los médicos extracomunitarios es un alivio, el jefe de estudios reconoce que «no soluciona» la falta de médicos porque «el porcentaje de posibilidades de que se queden al terminar la residencia es menor». Sin embargo, afirma que también muchos profesionales españoles que proceden de otras zonas «deciden volver donde se formaron o a sus lugares de origen». «Es curioso», cuenta, «porque los residentes valoran bien la unidad docente, pero no hay manera de que se queden».

Las sociedades científicas de atención primaria y los sindicatos llevan años advirtiendo de la falta de médicos de familia y de las duras condiciones de trabajo, que han empeorado con la pandemia. Cuesta encontrar médicos de familia y en el entorno rural, aún más. Para el Dr. Deniel se juntan varios factores que han llevado a que la inmensa mayoría de sus plazas estén libres. «Hablamos de la Cataluña vaciada, es una zona rural y cuesta más encontrar médicos que vengan, no hablo solo de residentes», explica. Por otro lado, señala que «este año había menos aprobados, supongo que con más, habría sido más fácil cubrirlas. Después, el sistema de adjudicación electrónico probablemente nos ha perjudicado, aunque el año pasado ya estaba este sistema y no pasó esto», admite.

Ni siquiera el incentivo de 7.000 euros para los MIR en esta zona de Cataluña ha surtido efecto. «No se ha comunicado lo suficiente y no ha habido tiempo de que la gente de fuera de Cataluña se enterase»

Ni siquiera el incentivo que la Generalitat de Cataluña decidió este año sumar a las retribuciones de los nuevos residentes ha surtido efecto. Al menos en el caso de Cataluña central, donde el incentivo se ha fijado en 7.000 euros. En zonas de Lleida, Girona y Tarragona llega a los 9.000 euros. «Nos han llamado residentes para preguntar si era verdad que iban a tener este incentivo. Pero no tenemos clara la repercusión que ha tenido porque no se ha comunicado lo suficiente y no ha habido tiempo de que la gente de fuera de Cataluña se enterase», apunta el Dr. Deniel.

Vic, Cataluña
Vic, Cataluña

Muchos por desconocimiento, otros porque no quieren vivir en zonas alejadas de las ciudades, ven el mundo rural como algo poco atractivo. Pero formarse en una unidad docente de estas características puede ofrecer otras cosas. «Es un entorno que para el residente de familia y comunitaria creo que es ideal, hay mucha proximidad entre tutores y residentes, y también con todos los especialistas de los cuatro hospitales de referencia que tenemos en Manresa, igualada, Berga y Vic. Esto en sitios más grandes es más complicado», afirma.

«Hay mucha proximidad entre tutores y residentes, y también con todos los especialistas de los cuatro hospitales de referencia que tenemos en Manresa, igualada, Berga y Vic. Esto en sitios más grandes es más complicado»

Por otro lado, no todos los centros de salud están en pueblos pequeños, en los que las comunicaciones se complican, «es verdad que Girona o Tarragona tienen AVE, nosotros no tenemos una buena red de trenes, pero contamos con autobuses que funcionan bien. Además, los residentes pueden estar en una de las ciudades o en centros de salud de ámbitos rurales de diferentes tamaños».

El propio jefe de estudios trabaja en un centro de salud del municipio de Manlleu, que cuenta con unos 20.000 habitantes. ¿Y la carga laboral? «Es cierto que también hay saturación, como en todos sitios, pero quizá en los pueblos más pequeños es menor o es más fácil. Y en cuanto a posibilidades formativas, son las mismas«, explica. En los próximos años también esperan captar residentes de la nueva Facultad de Medicina de la Universidad de Vic, que pronto graduará a su primera promoción. Ahora, miran con atención la elección que hagan en esta semana los aspirantes extracomunitarios que optan a una plaza en segunda vuelta.

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