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Dr. Gómez Rial: «Corremos el riesgo de quemar la confianza en las vacunas»

Inmunólogo del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela y coordinador de inmunología en el Grupo de Investigación en Vacunas Genvip

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..Pablo Malo Segura.
Esta semana la Agencia Europa del Medicamento (EMA) y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) han recomendado vacunar con la cuarta dosis a mayores de 60 años y personas vulnerables y continuar con una quinta en otoño. Para el Dr. José Gómez Rial, inmunólogo del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela y coordinador de inmunología en el Grupo de Investigación en Vacunas Genvip, se trata de una «estrategia cortoplacista» y considera que «corremos el riesgo de ‘quemar’ la confianza en las vacunas».

En su opinión, para la población vulnerable, son necesarias nuevas vacunas que «además de evitar la letalidad, actúen sobre la transmisión, como las vacunas intranasales». Sin embargo, lamenta que «no hay una apuesta clara por su desarrollo». Por otro lado, lamenta que la comunicación interdisciplinar ha fallado estrepitosamente durante la pandemia con decisiones unilaterales incomprensibles y reclama la creación de un Comité Nacional de Inmunización.

El inmunólogo Gómez Rial recuerda que las vacunas actuales han sido diseñadas para evitar la mortalidad asociada a la enfermedad por coronavirus y esto ha sido un «éxito rotundo» que quizás no se esté apreciando por la pésima comunicación

La EMA y el ECDC han recomendado comenzar a vacunar con la cuarta dosis contra el Covid-19 en mayores de 60 años y personas vulnerables y continuar con una quinta dosis en otoño. ¿Qué le parece esta estrategia?
En mi opinión, es una estrategia cortoplacista que intenta de forma desesperada resolver el problema del repunte de ingresos hospitalarios por coronavirus debido a BA.5 de las últimas semanas en toda Europa. Hace tiempo que se apuesta todo a la vacuna como única solución y corremos el riesgo de ‘quemar’ la confianza en las vacunas, sobre todo en un entorno de infoxicación y pésima comunicación.

Las vacunas actuales han sido diseñadas para evitar la mortalidad asociada a la enfermedad por coronavirus y esto ha sido un éxito rotundo que quizás no se esté apreciando por la pésima comunicación. Es una vacuna sistémica que evita la enfermedad grave y la mortalidad pero no evita la infección, al menos no de forma prolongada en el tiempo y mas aún en presencia de variantes que consiguen evadir parcialmente la inmunidad generada por los anticuerpos de la vacuna.

«Una vez superada la letalidad asociada al coronavirus, la estrategia no puede ser seguir insistiendo en nuevas dosis de la misma vacuna original que poco o ningún efecto tiene sobre la transmisión del virus»

Por tanto, una vez superada la letalidad asociada al coronavirus, la estrategia no puede ser seguir insistiendo en nuevas dosis de la misma vacuna original que poco o ningún efecto tiene sobre la transmisión del virus (el contagio). O bien actúas muy rápido adaptando las vacunas a las variantes más actualizadas e intentas adelantarte al virus (algo realmente difícil ahora mismo porque corres el riesgo de ir siempre por detrás del virus) o bien cambias de estrategia y apuestas por una nueva generación de vacunas que actúen sobre la transmisión como las vacunas intranasales.

Estas vacunas complementan la inmunidad obtenida de forma sistémica con una inmunidad esterilizante en la mucosa nasal, que es la puerta de entrada del virus en nuestro organismo y bloquean la transmisión y el contagio. Ahora mismo no se está haciendo ni una cosa ni la otra, las actualizaciones de la vacuna no han ido todo lo rápido que deberían o que se nos había dicho y no hay una apuesta clara por el desarrollo de nuevas vacunas intranasales.

«O bien actúas muy rápido adaptando las vacunas a las variantes más actualizadas o bien cambias de estrategia y apuestas por una nueva generación de vacunas que actúen sobre la transmisión como las vacunas intranasales»

¿Las vacunas intranasales pueden ser el siguiente paso?
Si, aunque igual no indicadas para toda la población dado que el individuo inmunocompetente no tiene ningún problema en enfrentarse al virus y contagiarse y actualizar su inmunidad, pero si destinadas a grupos vulnerables que cuando hacen frente a la infección lo pasan mal, se descompensan de su patología de base o sufren las consecuencias más graves de la enfermedad al no contar con una inmunidad robusta por su condición de vulnerabilidad.

¿Las nuevas subvariantes de Ómicron BA.4 y BA.5 pueden evadir la inmunidad celular?
La evidencia está demostrando que si bien la inmunidad celular se mantiene conservada frente a BA.4 y BA.5, y sigue manteniendo alejadas del hospital a las personas inmunocompetentes, estas nuevas subvariantes evaden ya completamente la acción de los Ac neutralizantes generados tras la vacunación e incluso de forma parcial los Ac generados en individuos con inmunidad hibrida (vacuna + infección con Ómicron BA.1), lo cual no refleja más que el intento del virus de sobrevivir y adaptarse al ser humano y poder replicarse en su organismo. Insisto en que esto no es tanto problema en individuos inmunocompetentes, pero genera muchos problemas en la población vulnerable. En este grupo, es preciso actuar con nuevas vacunas que además de evitar la letalidad, impidan también el contagio.

«Es necesario y urgente crear un Comité Nacional de Inmunización»

Con lo que ha sucedido desde el comienzo de la pandemia y las diferentes rectificaciones en la estrategia de vacunación, ¿considera necesario crear un Comité Nacional de Inmunización?
Es necesario y urgente crear un Comité Nacional de Inmunización. Debemos unirnos y aportar lo mejor de nuestro conocimiento para tomar las mejores decisiones. La clave frente al virus es la comunicación interdisciplinar, que es lo que ha fallado estrepitosamente durante la pandemia con decisiones unilaterales incomprensibles. Debe existir un alineamiento entre la comunidad científica y la administración encargada de tomar las decisiones, con un debate serio y transparente, de igual modo que se hace en otros países, con actas de las reuniones y decisiones perfectamente explicadas y comunicadas a la población. Si no hacemos esto corremos el peligro de que la población pierda la confianza en las vacunas y en sus autoridades sanitarias.

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