El tratamiento que modifica el curso de la ataxia de Friedreich ya puede prescribirse bajo financiación: «Es una esperanza en el camino»

El único tratamiento disponible para esta enfermedad neuromuscular hereditaria y degenerativa llega al Sistema Nacional de Salud dos años después de contar con la autorización de la Comisión Europea

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Gema Maldonado Cantero
María había terminado la ESO cuando le dieron respuesta a sus preguntas a través de un diagnóstico. «Mi madre había notado que yo era torpe», cuenta. No era torpeza, era ataxia de Friedreich, una enfermedad neuromuscular hereditaria y degenerativa que lleva a quienes la padecen a perder la capacidad de andar y tener muchos problemas para hablar o deglutir. Pero no es lo único, porque esta patología multisistémica genera todo tipo de complicaciones, especialmente, afecciones cardiacas. María cuenta su experiencia a través de un vídeo en el que, junto a otras dos chicas, todas apenas en la veintena, relatan cómo son sus vidas con esta condición.

Como ocurre con otras muchas enfermedades raras la ciencia todavía no ha encontrado cómo curar este trastorno tan grave. Pero la investigación biomédica sí ha conseguido desarrollar un tratamientos que consigue modificar el curso natural de la enfermedad. Y ese tratamiento está disponible en España como parte de la prestación farmacéutica del Sistema Nacional de Salud (SNS) desde hace unos días. «Es una esperanza en el camino, el primer y único tratamiento para la ataxia de Friedreich en estos momentos», afirmaba este miércoles en Madrid Pilar García, directora médica de la farmacéutica Biogen, desarrolladora de omaveloxolona (Skyclaris) indicado para los pacientes a partir de 16 años de edad.

Desde hace unos días está disponible omaveloxolona para pacientes a partir de 16 años con ataxia de Friedreich

Los pacientes que formaron parte del programa de ensayos clínicos vieron cómo los síntomas de la enfermedad se estabilizaban o incluso mejoraban a lo largo del primer año de tratamiento. «Se vio que había estabilidad en todos los parámetros (disfagia, coordinación de manos, capacidad de caminar de manera autónoma, etc.) y todo esto se traducía en una repercusión a nivel funcional», ha relatado el Dr. Jesús Pérez, neurólogo de la Unidad de Trastornos del Movimiento del Servicio de Neurología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona.

Después de cinco años de seguimiento, la progresión se había reducido casi un 68% respecto al proceso natural que sigue la enfermedad, y que se había estudiado en otras cohortes de pacientes. Además, se vio que «los pacientes que empezaron precozmente con el tratamiento se beneficiaron más respecto a los del grupo placebo [del ensayo] que comenzaron un año después», ha apuntado el Dr. Pérez. La edad habitual de inicio de la enfermedad son los 16 años, pero puede haber síntomas desde mucho antes, por eso hospitales españoles, como La Paz en Madrid y el Sant Joan de Deu en Barcelona participan en el ensayo que impulsa Biogen con el fármaco en niños a partir de dos años.

Después de cinco años de seguimiento, la progresión se había reducido casi un 68% respecto al proceso natural que sigue la enfermedad

Sin registros claros

¿Cuántos pacientes en España van a poder frenar esta enfermedad, que suele tener un desenlace fatal antes de llegar a la cuarta década de la vida? «Es la pregunta que nos hacemos todos porque realmente no sabemos cuántos pacientes hay», afirmaba durante la presentación del nuevo fármaco la Dra. Irene Sanz, neuróloga del Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid. En las enfermedades raras muchas veces no hay registros de pacientes y, otras, la dificultad de llegar a un diagnóstico implica que no se sepa cuántas personas viven con este tipo de patologías.

La neuróloga, que coordina la Comisión de Estudio de Ataxias y Paraparesias Espásticas Degenerativas de la Sociedad Española de Neurología (SEN) explica que la prevalencia es variable según las fuentes que se consulten. «Se calcula que hay dos casos por 100.000 habitantes en el mundo. En España no tenemos registros definitivos, pero se cree que hay hasta 3.000 pacientes con la enfermedad».

Dra. Sanz: «En España no tenemos registros definitivos, pero se cree que hay hasta 3.000 pacientes con la enfermedad»

Para que este tipo de ataxia de herencia autosómica recesiva se desarrolle tiene que coincidir que ambos progenitores sean portadores de la alteración genética que está en su origen. En esos casos, «existe un 25% de probabilidad de que su hijo o hija reciba ambas copias del gen y desarrolle la enfermedad», ha explicado la Dra. Sanz. Según los datos conocidos, la tasa de portadores asintomáticos es de uno por cada 85 personas.

Mecanismo de acción de omaveloxolona

El gen cuya dos copias tienen la alteración, y al que se refería la neuróloga, es el FXN, que codifica para la proteína frataxina, esencial para el buen funcionamiento mitocondrial de las células. La alteración genética hace que haya déficit de esta proteína y, por tanto, que la producción energética y la «limpieza» de las células no sean las adecuadas, lo que puede provocar la muerte celular. Por eso «afecta a todo el organismo, aunque los más afectados son los que más energía requieren: sistema nervioso central, células musculares, cardiacas y pancreáticas», detallaba la neuróloga.

Dr. Pérez: «El medicamento activa genes antiapoptóticos (que evitan la muerte celular) que disminuyen el estrés oxidativo y aumentan la supervivencia celular»

La omaveloxolona, que se administra por vía oral en tres tomas al día, «actúa a través de la vía Nerf2 [una proteína esencial] que regula genes antioxidantes y mejora la función mitocondrial», ha explicado el Dr. Pérez. «Lo que hace el medicamento es activar genes antiapoptóticos (que evitan la muerte celular) que disminuyen el estrés oxidativo y aumentan la supervivencia celular».

Negociaciones y terapias modificadoras de la enfermedad

El tratamiento de Biogen cuenta con la designación de medicamento huérfano y consiguió la autorización de la Comisión Europea en febrero de 2024. Han pasado casi dos años hasta que está disponible bajo financiación en España. Las negociaciones de precio-reembolso no suele ser fáciles en este tipo de tratamientos que pueden cambiar el curso de una enfermedad rara y muy grave como es la ataxia de Friedreich.

El concepto de medicamento modificador de la enfermedad «va a ser cada vez más importante en las negociaciones, pero también en los ensayos clínicos», afirma Andrés Rodrigo, director general de Biogen Iberia

Son medicamentos que suelen tener precios muy altos. Por eso cobra importancia el concepto de fármaco modificador de la enfermedad, que se incluirá en la nueva forma de evaluar medicamentos que está implantando la Comisión Europea. «Va a ser cada vez más importante en las negociaciones, pero también en los ensayos clínicos», ha apuntado el director general de Biogen Iberia, Andrés Rodrigo.

El directivo señala que la financiación de medicamentos huérfanos implican «un largo camino y un reto para el sistema sanitario», pero, en el caso de omaveloxolona, ha destacado «el trabajo mano a mano con el Ministerio y las comunidades autónomas ha sido ejemplar». Hace solo unos meses la compañía obtuvo precio-reembolso para otra de sus innovaciones, tofersén, indicadas para un tipo específico de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).

Rodrigo apunta también a la dificultad de que se aprueben medicamentos para enfermedades raras «con modelos que responden a otro tipo de enfermedades más mayoritarias», ya que «la medida del beneficio» en tratamientos para enfermedades poco frecuentes «no se puede traducir de la misma manera que en otros ámbitos terapéuticos».

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