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Aislamiento Covid, nuevo diagnóstico en las residencias de mayores

“Este aislamiento ha producido un aumento de la depresión, apatía, anorexia, desnutrición, sarcopenia y, por supuesto, de la pérdida de función", asegura Sara González, jefe médico de Amavir

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..Redacción.
Sara González, jefe médico de Amavir, ha participado en el webinar “De la hipótesis al beneficio en la intervención nutricional en las personas mayores”, organizado por la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) y Nutricia, para hablar sobre la importancia de una adecuada nutrición en las personas mayores y dentro de las residencias. Durante su ponencia “El músculo y la funcionalidad, la jefe médico ha asegurado que en los pacientes de los centros residenciales, la funcionalidad viene condicionada por sus hábitos previos. «Sedentarismo, obesidad o sobrealimentación son los factores principales para desarrollar una enfermedad crónica, la más común en las residencias«. Asimismo, ha asegurado que como consecuencia de la pandemia, se ha definido un nuevo diagnóstico en las residencias conocido como aislamiento Covid.

En los pacientes de los centros residenciales “la funcionalidad viene condicionada por hábitos previos como el sedentarismo, la obesidad o la sobrealimentación”

Según ha señalado, el músculo se corresponde al 45% de la masa corporal y el 50% de este porcentaje recae en las piernas. “Hacen función de órgano endocrino a distancia en factores muy importantes del paciente geriátrico: regular el peso corporal, la inflamación de bajo grado, la sensibilidad a la insulina, la supresión del crecimiento tumoral y la mejora de la función cognitiva», ha explicado.

Asimismo, ha subrayado que el Grupo de Trabajo Europeo sobre Sarcopenia en Personas Mayores (Ewgsop, por sus siglas en inglés) ha cambiado la definición de este síndrome geriátrico que afecta a la calidad de vida y al grado de dependencia. “La fuerza muscular es un mejor predictor de resultados adversos que la masa muscular”, por lo que es importante identificar este síndrome para evitar otros relacionados como fragilidad, caídas, inmovilismo y deterioro cognitivo.

Perfil del usuario y valoración geriátrica
El perfil de usuario de las residencias se clasifica en cuatro grupos: adulto mayor sano, adulto mayor enfermo, adulto mayor frágil y adulto mayor geriátrico. «El adulto mayor frágil y el adulto mayor geriátrico con edad avanzada son los que realmente son los usuarios de las residencias«, ha indicado.

La valoración geriátrica multidisciplinar incluye la contemplación de distintas esferas: clínica, funcional, mental y social

Otro factor importante a tener en cuenta es la valoración geriátrica integral multidisciplinar, «siempre guiada por los propios usuarios de las residencias«. Esta valoración incluye la contemplación de distintas esferas de las personas mayores. En el área clínica se recoge la historia clínica, «dando mucho valor a la patología principal que hace dependiente a ese paciente, sin olvidar la valoración nutricional«. Además, en el ámbito funcional, se valora el Barthel, la batería corta de rendimiento físico (SPPB), la velocidad de la marcha, el Dowton para las caídas y la escala de fragilidad. «En la esfera mental, se valora la parte cognitiva y emocional con las escalas correspondientes«. Y, por último, la esfera social, se determina «la relación del paciente con todo su entorno pasado y presente, cada vez más importante«.

Consecuencias de la pandemia
Después del confinamiento, en los centros residenciales se ha definido un nuevo diagnóstico denominado aislamiento Covid. «Este aislamiento ha producido un aumento de la depresión, apatía, anorexia, desnutrición, sarcopenia y, por supuesto, de la pérdida de función«. Sara González ha explicado que en los centros contrarrestan este diagnóstico con planes de atención personalizada. Sin embargo, «todavía tenemos un sector importante que se ha acostumbrado a vivir dentro de su habitación y les da miedo salir«. En esos usuarios se implantan planes de ejercicio para mejorar su funcionalidad.

La jefe médico de Amavir ha señalado que en los usuarios de las residencias con diagnóstico aislamiento Covid implantan planes de ejercicio para mejorar su funcionalidad

Asimismo, desde la pandemia, en los centros Amavir se está reforzando la valoración psicológica para saber «qué quieren los usuarios, qué sienten y qué no quieren«. También se realiza un estudio de sus patologías, sobre todo la «afectación post-Covid que ha sido muy importante, diciendo cada vez que están más cansados o no tengo hambre«. Un problema que según ha señalado «no pueden solucionar con facilidad«.

Otro aspecto importante es evaluar el apoyo social que recibe el usuario. «A veces ese apoyo social sí que es el estímulo para ese músculo«. Y, por supuesto, la valoración nutricional que en pacientes prefrágiles y frágiles, «puede verse mejorada con la suplementación adecuada y que nos ha demostrado que realmente nos está ayudando«. Dentro de esta, la doctora ha destacado que el personal de planta es imprescindible para saber cuánto están comiendo, qué se comen mejor, cómo comen mejor, con quién comen mejor y cuánto beben.

Igualmente, es necesaria una observación funcional que va desde la rehabilitación funcional específica por patología hasta la prescripción de ejercicio físico multicomponente, valorando fuerza, equilibrio, flexibilidad y resistencia, la rehabilitación grupal para el deterioro cognitivo y, por supuesto, tablas de paseos terapéuticos y movilizaciones pasivas.

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