Inicio ASP Dr. Pérez Sola: “La Estrategia de Salud Mental peca de ser un...

Dr. Pérez Sola: “La Estrategia de Salud Mental peca de ser un poco naíf, pero las sociedades vamos a apoyarla”

Dr. Víctor Pérez Solá, psiquiatra-sobre-estrategia-salud-mental

..Gema Maldonado.
El próximo dos de diciembre está previsto que el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (SNS) apruebe la Estrategia Nacional de Salud Mental, un documento ampliamente esperado por especialistas en trastornos mentales y por asociaciones de pacientes y familiares, que se ha visto retrasado varias veces por la falta de consenso en sus enfoques, y que en esta ocasión, pese a que «no es una estrategia perfecta» y parte con un presupuesto «simbólico» de 100 millones de euros, contará con el apoyo «de la inmensa mayoría de sociedades científicas», según explica a iSanidad el Dr. Víctor Pérez Sola, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica y director del Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones del Hospital del Mar (Barcelona).

La pugna entre quienes priorizan el componente social sobre el biológico en los trastornos de salud mental ha estado muy presente en la elaboración del documento, en el que «mucha gente ha cedido» para alcanzar el acuerdo. La estrategia incluirá un plan nacional para prevenir el suicidio, muy ligado a la depresión según indican los datos, una enfermedad que ha aumentado un 25% por la pandemia.

La Sociedad Española de Psiquiatría Biológica que preside el Dr. Pérez Sola y la Sociedad Española de Psquiatría presidida por el Dr. Celso Arango han decidido fusionarse

El. Dr. Pérez Sola habla de cómo ha afectado la crisis a los más jóvenes y de las «perspectivas espectaculares» que abren los nuevos fármacos para tratar la depresión. Innovaciones en salud mental que, sin embargo, «tienen más díficil su aprobación que otras especialidades», lamenta el psiquiatra.

Además, en conversación con iSanidad anuncia la decisión de fusionar las dos sociedades científicas de psquiatría, la SEPB que él preside y la Sociedad Española de Psiquiatría que preside el Dr. Celso Arango, con el fin de que los cerca de 1.500 psquiatras asociados «tengan una sola voz».

«Hemos dedicado mucho tiempo a revisar la Estrategia de Salud Mental y a hacer recomendaciones. Yo creo que mucha gente ha cedido, inicialmente había muchas críticas»

¿Han participado en la Estrategia Nacional de Salud Mental? ¿Qué opinión tiene sobre el texto que se aprobará?
Sí, estamos en la evaluación de la estrategia del Ministerio de Sanidad. Se han hecho dos estrategias previas que fracasaron porque no llegaron a una entente entre los políticos. Y esta tercera tiene buena pinta y parece que va a haber un acuerdo para que llegue a buen puerto. Hemos dedicado mucho tiempo a revisarla y a hacer recomendaciones. Yo creo que mucha gente ha cedido, inicialmente había muchas críticas.

No es una estrategia perfecta, desde nuestro punto de vista peca de ser un poco naíf: propone hacer cosas que están muy bien, pero no dice cómo las va a hacer. Y, sobre todo, aunque esto ha mejorado en las últimas semanas, inicialmente era una estrategia sin presupuesto. Una estrategia sin presupuesto es un PDF, no es una estrategia.

«La Estrategia de Salud Mental peca de ser un poco naíf: propone hacer cosas que están muy bien, pero no dice cómo las va a hacer»

Por recomendación de las sociedades y de las asociaciones de pacientes y familiares, que han tenido un papel muy importante, el Ministerio ha incluido un presupuesto. Es simbólico, porque somos 47 millones de españoles y con los 100 millones presupuestados, se toca a muy poco. Pero al menos es un presupuesto que ayudará a las comunidades autónomas a arrancar proyectos imprescindibles.

Es una vergüenza que hayamos pasado tantos años sin una estrategia de prevención de salud mental, que es imprescindible, cuando sabemos que las intervenciones que se hacen en la infancia y en la adolescencia son tremendamente eficaces. O que no hayamos tenido una estrategia nacional de prevención del suicidio, que se va a incluir como uno de los puntos de la estrategia de salud mental. Si no me equivoco, somos el único país de Europa que no la tiene. Es cierto que la mayoría de comunidades autónomas, que son las que prestan la asistencia y manejan el presupuesto, ya tienen planes específicos, pero el Ministerio de Sanidad tiene que dar unas directivas de hacia dónde queremos ir.

«Es una vergüenza que hayamos pasado tantos años sin una estrategia de prevención de salud mental, que es imprescindible»

Una de las principales críticas que hacía la Sociedad Española de Psiquiatría al borrador anterior era que se priorizaba el componente social al biológico en la enfermedad mental. ¿Esto ha cambiado?
Los profesionales que nos dedicamos a la salud mental pensamos que es demasiado seria para dejarla en manos de quienes no son expertos. Las familias y los usuarios tienen derecho a decir qué salud mental quieren y el sistema sanitario tiene que poder promocionarla y hacerlo por ley.

Es verdad que, sobre todo en determinados partidos, la vertiente social ha predominado sobre la vertiente biológica y la psicológica. No es que esa vertiente social no sea importante, es importantísima y si no la ves pierdes un porcentaje muy importante de lo que es la enfermedad mental. Pero ignorar la biología, ignorar el cerebro enfermo, que hay bases genéticas de la enfermedad y que hay tratamientos biológicos que mejoran la enfermedad, me parece de una ceguera abismal.

«Ignorar la biología, que hay bases genéticas de la enfermedad mental y que hay tratamientos biológicos que la mejoran, me parece de una ceguera abismal»

Las primera versiones de la estrategia tenía un componente muy social, de hecho, la palabra cerebro no salía. Esto se ha corregido hasta el punto de que la inmensa mayoría de las sociedades científicas de nuestro país vamos a apoyarla.

¿Hay nuevas evidencias científicas sobre los componentes biológicos de la depresión y sobre nuevos tratamientos?
En el caso de la depresión hay una base neurobiológica que es bastante bien conocida; hay zonas del cerebro que no funcionan correctamente en los enfermos depresivos y que se corrigen con tratamientos farmacológicos y con tratamientos biológicos, por ejemplo, con estimulación cerebral profunda.

«Las primera versiones de la estrategia tenía un componente muy social, de hecho, la palabra cerebro no salía. Esto se ha corregido y mayoría de las sociedades científicas vamos a apoyarla»

Yo diría que hay dos novedades en los últimos años en el campo de la depresión. Una es la depresión como enfermedad muy relacionada con el suicidio, que es una lacra. Se trata de la primera causa de mortalidad en gente joven y, además, es evitable. Hay muchísimos países que ya hacen estrategias para prevenir el suicidio. En nuestro país hay comunidades que han empezado y yo espero que esas estrategias cambien la cifra de casi 4.000 suicidios al año que tenemos.

La otra novedad son los nuevos fármacos. Los antidepresivos que hemos tenido hasta ahora tardaban entre seis y ocho semanas en hacer efecto y con ellos mejoraba un 60% de los casos de depresión. Los fármacos que están apareciendo son mucho más rápidos: el enfermo mejora en tres o cuatro horas, y además son muy eficaces. Pero no son fáciles de utilizar porque tienen efectos secundarios.

«Hay dos novedades en los últimos años en el campo de la depresión. Una es la depresión como enfermedad muy relacionada con el suicidio. La otra son los nuevos fármacos»

¿Qué tipo de fármacos son y cuándo llegarán?
El más conocido de los nuevos fármacos es la esketamina, aprobada ya por la Agencia Europea del Medicamento y la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos. Aquí esperamos que se comercialice probablemente a principios de 2022. Y en esto tenemos otro problema, porque es más difícil que en otras especialidades que la innovación terapéutica en salud mental se apruebe. Como por ejemplo en oncología, donde fármacos que aportan cambios pequeños, aunque importantes, en la esperanza de vida, se aprueban con algo más de facilidad. Hablamos de fármacos caros y hay tanta gente que los podría tomar, que implica un presupuesto muy importante.

Hay otros fármacos nuevos como puede ser la psilocibina. Lo que llamamos psicodislépticos están teniendo datos de eficacia espectaculares para el tratamiento de la depresión. Es algo bastante revolucionario. Los resultados del ensayo clínico de fase II que se han publicado muestran que el 25% de los pacientes con depresión que habían sido resistentes a varios tratamientos consiguen estar bien tres meses con una única dosis. Estos resultados abren unas perspectivas espectaculares.

«Es más difícil que en otras especialidades que la innovación terapéutica en salud mental se apruebe»

Hay otro ámbito que está haciendo cambios sensacionales y es la psicoterapia de tercera generación, que está demostrando una eficacia muy importante en el tratamiento de la depresión.

¿Qué está viendo en sus consultas a raíz de la pandemia, ha cambiado algo con respecto a antes?
Inicialmente vimos una disminución de las primeras visitas, esencialmente porque el sistema sanitario estaba bloqueado. En cuanto dejó de estarlo ha emergido la realidad. Y es que en esta pandemia hay mucha gente que lo está pasando fatal, a nadie se le escapa que tiene unas repercusiones de crisis económica que van a ser determinantes para la salud mental de la población general. En el caso de la depresión y la ansiedad, han aumentado un 25% con respecto a 2019.

«Fármacos como la esketamina o la psilocibina, este en ensayo clínico, están teniendo datos de eficacia espectaculares»

El otro tema importantísimo que estamos viendo es todo lo que tiene que ver con la enfermedad mental infantojuvenil. La crisis del Covid le ha sentado mucho peor a los jóvenes, con un aumento de trastornos de la conducta alimentaria, de trastornos depresivos ansiosos y de todo lo que tiene que ver con las autolesiones y el suicidio, que es muy llamativo.

Según el registro de la conducta suicida que tenemos en Cataluña, durante el encierro y los meses antes del verano las tasas de conducta suicida y el suicido consumado disminuyeron, pero en la gente joven específicamente, empezamos a alarmarnos en septiembre de 2020, cuando empezó el curso. Son personas de 15, 16, 17 y 18 años con una capacidad probablemente diferente para resistir los cambios a la de personas más mayores que están acostumbradas a mayor sufrimiento.

«Las plazas MIR de psquiatría infantojuvenil permitirán tener profesionales mejor formados, el problema es que van a pasar cinco años hasta que salgan de la residencia»

De golpe vieron que empezaron el curso pero no veían a los compañeros, todo era por internet, cuando el adolescente necesita a sus iguales. Esto ha pasado una factura muy alta y ahora lo está pagando el sistema, que ya estaba tensionado en enfermedad mental infantojuvenil y ahora lo está más. El año que viene ya habrá plazas MIR de esta especialidad y cambiará radicalmente el enfoque, porque nos permitirá tener profesionales mejor formados en esa área específica, que es complicada. El problema es que van a pasar cinco años hasta que salgan de la residencia.

¿Han aumentado las adicciones?
Sí, cuando hay situaciones así los sospechosos habituales son la ansiedad, la depresión, la conducta suicida y el aumento del consumo de tóxicos. De momento, lo que más se ha detectado es el aumento del consumo de alcohol, también es el más frecuente y el que más se usa cuando uno tiene ansiedad. A partir de ahí, el abuso es fácil y la adición, aún más fácil.

«Lo que más se ha detectado es el aumento del consumo de alcohol, también es el más frecuente y el que más se usa cuando uno tiene ansiedad»

¿Y cómo influyen adicciones como el alcohol o el cannabis en la depresión?
En personas vulnerables estas sustancias pueden favorecer que aparezcan trastornos mentales. En concreto con el alcohol, puede aparecer la depresión. No tenemos muy claro si el alcohol hace que la gente se deprima o es que la gente depresiva, sobre todo los varones, utiliza el alcohol para calmar la ansiedad y así entran dentro de una espira horrorosa porque consumen para estar mejor, acaban haciendo abusos y terminan con dependencias. Llega un momento en que tenemos un enfermo con una depresión y un problema de alcoholismo. Lo que está claro es que el consumo de alcohol supone un riesgo altísimo de depresión y en situaciones de crisis aumenta.

Noticias complementarias: