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Réquiem por el profesorado vinculado. Dr. Juan Antonio Vargas

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..Dr. Juan Antonio Vargas, jefe de estudios del Hospital Universitario Puerta de Hierro y Catedrático de Medicina de la UAM.
Anuario iSanidad 2021.
El déficit de profesorado en las facultades de medicina es generalizado, pero especialmente grave en lo referente al profesorado vinculado a los centros sanitarios. Intentemos entender el porqué. La carrera docente de un profesional de la medicina se debe iniciar durante la residencia (a los 25-30 años), colaborando en la formación práctica de estudiantes de medicina e iniciando una investigación que le permita inscribirse en un programa de doctorado.

Tras finalizar la residencia, nuestro joven especialista (de 30-35 años) puede conseguir un contrato eventual o interino en un hospital universitario, obtener con tesón y esfuerzo el grado de doctor y mejorar su curriculum investigador. Esta situación le puede permitir continuar con tareas docentes, tanto teóricas como prácticas, a través de las figuras de tutor clínico, clínico colaborador, profesor honorario o, con mayor dificultad, profesor asociado de ciencias de la salud. Después, lo habitual es que se mantenga en esta figura de profesor asociado hasta aproximadamente los 50 años, que es cuando un número muy reducido de profesionales médicos obtiene los méritos suficientes para acreditarse como profesor titular.

No existe una figura intermedia que permita ver con perspectiva y futuro una carrera docente

El profesorado clínico se encuentra con el hándicap adicional de que la valoración de la actividad clínica asistencial, principal aspecto formativo que ha de trasmitir, sigue sin estar adecuadamente reconocida (actualmente en período de revisión). Y ahí está el problema, no existe una figura intermedia que permita al profesional ver con perspectiva y futuro una carrera docente unida a su actividad asistencial (35- 50 años), lo que lleva a muchos a considerarlo como una meta imposible, dirigiendo sus esfuerzos a otras actividades. En el resto de titulaciones la carrera docente se inicia como ayudante y continua con las figuras de profesor ayudante doctor y contratado doctor, lo que evita esta situación.

Recientemente se ha implementado la figura de profesor contratado doctor vinculado en algunas comunidades, lo que ha mitigado el problema, pero aun así necesitamos esta carrera docente para el profesor vinculado con urgencia. Y esto es aún más acuciante porque en los próximos años se jubilará el 43% del profesorado permanente: un 55% del profesorado vinculado de áreas clínicas, un 34% del profesorado no vinculado de áreas clínicas y un 32% del profesorado de áreas básicas. Este déficit es importante y en pocos años la situación será insostenible, especialmente en áreas clínicas.

En los próximos años se jubilará el 43% del profesorado permanente

En este contexto, y para atender y garantizar docencia e investigación de calidad en las áreas clínicas de las facultades de titularidad pública, se hace imprescindible disponer en nuestras facultades de un mapa básico de plazas vinculadas de los cuerpos docentes, así como una estrategia de atracción y desarrollo de estas plazas, en aras de la excelencia académica y asistencial. Esto es, una estrategia de incorporación a la actividad académica del personal asistencial; formación en docencia e investigación de los residentes; revisión de los criterios de acreditación por Aneca para el profesorado clínico; desarrollo de nuevas fórmulas de vinculación de profesionales, como la del profesor ayudante o contratado doctor vinculado; e incentivo del efectivo desarrollo, sin perjuicio económico, de una carrera docente-asistencial-investigadora reconocida por ambas instituciones, sanitaria y universitaria.

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