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Lucía Garate: “Las enfermeras del Pais Vasco estamos repensando nuestros modelos de atención”

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..Cristina Cebrián.
Las enfermeras del País Vasco están activas. Saben que son una parte clave para la solución de los problemas de salud. El objetivo es diseñar modelos de atención capaces de afrontar los retos actuales de los sistemas sanitarios. Así lo explica, Lucía Gárate, enfermera de la Subdirección de Enfermería de la Dirección General de Osakidetza, en País Vasco.

En el marco de la campaña Nursing Now, en colaboración con EnferConsultty y bajo la estrategia #EnfermerasSXXI, Gárate recuerda que se debe trabajar de manera multidisciplinar, coordinada y orientada a un objetivo común. Ninguna línea de trabajo aislada funciona para alcanzar los objetivos marcados. Por ello, y desde todos los ángulos, las enfermeras en el País Vasco están trabajando en enfocar sus acciones hacia el aporte de valor.

¿En qué líneas están trabajando las enfermeras del País Vasco y de Osakidetza?
Las enfermeras del País Vasco trabajamos en multitud de líneas pero con dos características fundamentales. La primera es que todas están orientadas a alcanzar nuestro máximo potencial como enfermeras de cara al bienestar y la salud de las personas. La segunda característica es que ninguna línea de trabajo aislada funciona a la hora de conseguir un cambio real en la práctica. Es necesario emplear múltiples estrategias y desde diferentes niveles y profesiones para conseguirlo.

Por otro lado, el reto al que se enfrentan los sistemas sanitarios actuales es serio. Hay que hacer frente a temas esenciales: cambio demográfico; envejecimiento; complejidad de problemas de salud y de tratamientos; y limitación de intervenciones y recursos. A pesar de que llevamos tiempo hablando parece que no siempre estemos suficientemente comprometidos o preparados para ir tejiendo la respuesta que requiere la situación. Los modos de provisión de servicios actuales no son sostenibles y hay que empezar a atender de un modo diferente.

Hay que hacer frente a temas esenciales: cambio demográfico; envejecimiento; complejidad de problemas de salud y de tratamientos

Las estrategias de salud del Departamento de Salud del Gobierno Vasco y de Osakidetza incluyen líneas específicas para reorganizar nuestros modelos de atención. Ya hemos empezado a llevar cambios importantes a la práctica. Tal vez, ninguna de las líneas de trabajo sea especialmente novedosa pero, ejercidas a la vez y enfocadas a aportar el valor de la enfermería a la sociedad,estamos construyendo un modo de hacer sólido, efectivo, reconocido y que contribuye a la salud de todos.

Es difícil responder en qué líneas estamos trabajando las enfermeras del País Vasco sin extenderse demasiado así que voy a mencionar solo algunas de ellas. A nivel asistencial, estamos trabajando con el ámbito de atención primaria para aumentar la accesibilidad a los servicios enfermeros. Se trata de una aproximación enfermera potenciar el autocuidado, la desmedicalización, el uso responsable de los servicios y la educación de la ciudadanía para determinados procesos de salud.

Las enfermeras del País Vasco estamos trabajando con el ámbito de atención primaria para aumentar la accesibilidad a los servicios enfermeros

Por otra parte, en el ámbito hospitalario, venimos tiempo desarrollando el papel de enfermeras expertas en procesos asistenciales como el acceso vascular, heridas crónicas o complejas, continuidad asistencial, o más recientemente gestoras de casos en oncología.

También como línea fundamental tengo que resaltar el trabajo que estamos haciendo desde 2018 como Host Regional Euskadi del Programa BPSO-Centros Comprometidos con la Excelencia. Este programa, reconocido internacionalmente como efectivo en la implantación de las mejores prácticas enfermeras, está dándonos ya los primeros frutos en forma de mejora de resultados en salud, y movilización profesional hacia un cambio positivo y de contribución al sistema.

Las líneas anteriores son solo algunos ejemplos. Lo que tienen en común, estas líneas y todas las demás, son tres elementos: el primero, y base de todo, el conocimiento científico. Tenemos una cultura muy extendida de práctica basada en la evidencia y los cambios que proponemos cuentan con la máxima base científica disponible. El segundo elemento, es que los cambios que hacemos, se reflejan en los sistemas de información y si procede en las historias clínicas, de modo homogéneo para toda la organización.

Y la tercera, es que construimos indicadores ad-hoc para medir la efectividad de las medidas y los procesos de implantación e informar sobre los resultados alcanzados. La integración de todos estos elementos, es posible gracias al equipo con el que contamos, personas brillantes con las que tengo la suerte de compartir mi día a día.

Desde hace tiempo desarrollando el papel de enfermeras expertas en procesos asistenciales

¿Qué barreras se encuentran al maximizar el potencial enfermero?
La evolución no es fácil. Hay barreras externas e internas y a nivel de individuos, equipos, instituciones y sociedad. Hay que tener muy en cuenta cómo ha nacido la profesión enfermera en este país, una profesión, creada para la ayuda a otra. Aunque han pasado muchos años y nuestra formación, desempeño y responsabilidades son distintashoy, en el ideario, creencia y socialización de la enfermería todavía están presentes muchos modos de ser de la enfermería de donde provenimos.

Nuestra inercia ha sido fundamentalmente hacer y dar el máximo haciendo, cuidando, ordenando, gestionando….Pero, como colectivo profesional, tenemos menos costumbre de participar activamente en el rediseño de servicios. Entre estos se incluyen los propios servicios, los de la profesión enfermera, que en ocasiones han sido construidos con una mínima participación de las enfermeras.

En el diseño de servicios nuestro papel ha sido más reactivo que proactivo, y hemos cambiado nuestros modos de hacer en el sentido que otros nos lo pedían o nos lo exigían, sin haber participado de la elaboración del nuevo protocolo, nuevo circuito o nuevo acuerdo. A día de hoy todavía tenemos resistencias dentro y fuera de la profesión para participar activamente en la construcción de los modelos de atención.

En el diseño de servicios nuestro papel ha sido más reactivo que proactivo

Este modo de construirnos ‘reactivamente’ como profesión al amparo de otra también puede verse cuando se solicitan nuevas plazas para enfermería. Esas plazas son importantes, y creo que hay que cambiar el argumento que se emplea para solicitarlas. Me llama la atención que se pida un número concreto de enfermeras porque existe ese número de médicos. ¿Por qué pedimos las enfermeras que necesitamos en función de los médicos que hay? Si cada uno hace su trabajo,l número de recursos que necesita en función de la necesidad de la población a la que atiende y los servicios que va a proporcionarle, y no en función de la profesión que se encarga de la consulta de al lado.

También es una barrera tratar de cambiar esto en un entorno social en el que ante un problema de salud, la respuesta habitual es “consulta con tu médico”. De hecho, esta es la respuesta habitual en la televisión, en la industria, en muchas de las hojas de información para educar en salud a la ciudadanía. Pero también es la respuesta que, aprendida socialmente, está en la mente de algunas enfermeras y que nos lleva a pensar que la solución no está en nuestras manos, aunque sí que lo esté en realidad.

Algunos ejemplos de cosas que se pueden hacer y nos cuesta trabajo asumir son escribir informes de dependencia, indicar material de incontinencia o realizar volantes para solicitar ambulancias. También lo son cambiar a dietas menos restrictivas a pacientes hospitalizados, o ser la profesional que valore a un paciente con catarro y le recomiende seguir los cuidados en casa.

También es cierto que resulta difícil convencer a otros siendo enfermera. En muchas ocasiones, para contribuir y ser escuchadas debemos ir más preparadas, con más argumentos para contrarrestar el efecto de quienes nos escuchan desde posiciones de poder más hegemónicas.

Es cierto que resulta difícil convencer a otros siendo enfermera, en muchas ocasiones, para contribuir y ser escuchadas debemos ir más preparada

¿Qué se puede hacer para potenciar el papel de las enfermeras?
Virar hacia un papel más activo, influyente y responsable desde el que aportar el máximo nivel profesional no es fácil. Aunque pueden y deben hacerse muchas acciones hay algunas que son fundamentales. La primera es facilitar que la enfermería lidere el propio cambio y defina, junto con otros, el papel que debe ejercer en cada proceso asistencial, docente, investigador o gestor. Maximizar la presencia de las enfermeras y su criterio profesional en la toma de decisiones sobre modelos asistenciales o de gestión, es esencial para que las enfermeras contribuyan desde su perspectiva de cuidado a la mejora de los sistemas de salud.

La segunda acción es que tenemos que ser muy claras en concretar, definir con palabras, conocimiento y datos en qué va a consistir ese aporte, ese valor añadido, que damos a cada proceso asistencial. Por ejemplo, el plan oncológico de Euskadi define un modelo asistencial en el que las decisiones terapéuticas se tomen en comités multidisciplinares. También recomienda que cada comité cuente con una enfermera.

Enfermería debe liderar el propio cambio y definir, junto con otros, el papel que debe ejercer

La presencia de la enfermera es muy bienvenida, pero lo realmente importante es definir qué va a aportar la enfermera de ese comité. La clave está en que la enfermera conozca al paciente, sepa cuál es su situación funcional, cognitiva, de convivencia y de afrontamiento. Toda esta información la debe compartir en el comité con el objetivo de que la decisión terapéutica se tome atendiendo también a estos parámetros y velando por la que la decisión sea adecuada para la persona a la que ha atendido.

La tercera acción consiste en medir el impacto y resultados de la práctica enfermera en cualquiera de los ámbitos en resultados en salud, efectividad y gasto. En este sentido, es muy importante que, a la vez que definimos nuestro quehacer desde la propia profesión,hablemos en el lenguaje clínico, gestor y económico que habla el mundo de hoy. Así, conoceremos con más precisión los logros de nuestras acciones y también lo que no conseguimos. Además, mejoraremos nuestros modos de hacer de acuerdo a información fiable y se nos escuchará con más atención.

Por último, nos queda la acción de difundir todo lo que vamos a aportar, el valor añadido que generamos, medir y dar a conocer el impacto, en un lenguaje claro y conciso para la ciudadanía. Todo ello desde un punto de vista tanto intraprofesional como extraprofesional.

Nos queda la acción de difundir todo lo que vamos a aportar, el valor añadido que generamos

¿Hace falta más liderazgo en enfermería en España? ¿Cómo podemos fomentarlo?
Sí, nos hace falta más. No hay cambio o progreso sin liderazgo y tenemos que crecer y que nos dejen crecer. Cada enfermera debe ser más líder y debemos contar con más líderes. Entiendo líder como una figura con posibilidad de influir en los otros, en los proyectos, en las acciones o estrategias. Se trata de alguien que puede convencer, pero que además es capaz de reconstruir las propias ideas con lo que aprende de los demás. Bajo este modo de entender el liderazgo, cada enfermera, desde la posición en que se encuentre, puede ser agente de cambio y, por tanto, líder.

De este modo, una líder de cuidados hace que los pacientes mejoren en salud. Pero también en empoderamiento o bienestar y le reconozcan como agente de salud al que recurrir. Una líder de equipo influye activamente sobre el modo en que los equipos deben funcionar. De hecho, los orienta hacia objetivos compartidos que persiguen eficiencia y satisfacción de profesionales y personas a las que atienden.

Las líderes de enfermería de las instituciones y centros maximizan el aporte de las enfermeras, e identifican y reportan el valor que añaden al conjunto. A nivel de servicios de salud y política sanitaria, las líderes de enfermería deben ser modelos. Debemos  incorporar argumentos, líneas de acción y estrategias que favorezcan el desarrollo del potencial enfermero para dar una respuesta afrontando los problemas de salud.

Las líderes de enfermería de las instituciones y centros maximizan el aporte de las enfermeras, e identifican y reportan el valor que añaden al conjunto

Para fomentar el liderazgo tendremos que quitarnos algunas telarañas de encima. Lo primero, respetarnos a nosotras mismas y dejar que los lideres crezcan y nos ayuden a ser mejores. Todas podemos encontrar ejemplos en nuestros equipos donde se ha desempoderado a una persona que podía ser un buen líder.

De hecho, todas hemos criticado a supervisoras por su escasa experiencia que quizá han asumido el reto cuando ninguna con más experiencia lo había aceptado, hablado mal de las direcciones de enfermería de los centros, sin conocer los motivos de las decisiones tomadas. Para que tengamos la oportunidad de crecer en liderazgo tenemos que incrustarnos el respeto y la empatía en nuestro ADN profesional. No solo para el paciente sino también con nosotras mismas.

Además, a nivel de equipos, es importante que formemos parte activa de los grupos multidisciplinares. También que velemos porque las enfermeras de los diferentes ámbitos estén representadas en los grupos donde se toman las decisiones en materia de salud. Las enfermeras somos expertas en el ámbito en el que trabajamos. Ser enfermera y participar de un grupo no significa que estemos capacitadas para representar a todas las enfermeras de los diferentes ámbitos. Las líderes se empoderan y se hacen más sólidas trabajando en grupos y en red.

Finalmente, tiene que estar cercano el día en que los decretos de estructuras habituales permitan a las enfermeras ocupar altos puestos gestión y política sanitaria. La gestión por enfermeras aumenta la visión integral de los problemas, en oposición a la mirada parcelada que en ocasiones tiene la especializaciónmédica; las enfermeras tienen gran experiencia en el uso responsable de los recursos (personas, servicios y materiales…).

Su participación a todos los niveles conlleva la contribución de las enfermeras al rediseño de servicios y políticas sanitarias. Esto será clave para integrar la visión de cuidado en la política, con atención a los entornos sociales y de convivencia. Esta contribución es esencial para que las decisiones en materia de salud tengan mejores resultados.

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